El 76% de los argentinos que se endeudaron lo hizo para pagar comida, salud, tarifas y servicios

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora relevó que el 65% de la población se queda sin ingresos antes del día 20 y que el 44,4% no llega al 15. La situación golpea con mayor fuerza a los sectores de menores recursos y a los jóvenes.

Lunes, 21 de septiembre de 2026 14:09


La crisis de ingresos se profundiza y obliga a cada vez más hogares a recurrir al endeudamiento para sostener gastos básicos. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, correspondiente a agosto, seis de cada diez argentinos tomaron alguna deuda o crédito durante los últimos seis meses, y el 76% de quienes se endeudaron lo hizo para afrontar alimentos, salud, tarifas y servicios.

El relevamiento expone además el deterioro de la capacidad de los hogares para llegar a fin de mes: el 65% de los argentinos se queda sin ingresos antes del día 20, mientras que el 44,4% no supera el día 15 y el 12,2% ni siquiera alcanza el día 5.

El fenómeno presenta fuertes diferencias sociales y generacionales. En la clase baja, el 87,6% agota sus ingresos antes del día 20, frente al 7,3% registrado entre quienes pertenecen a la clase alta. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, en tanto, el 83,3% no llega al día 20, contra el 60,3% de los mayores de 60.

Endeudarse para llegar a fin de mes

La falta de ingresos suficientes tiene una consecuencia directa sobre el crédito. El estudio señala que el 60,2% de los argentinos tomó alguna deuda o crédito en los últimos seis meses.

La proporción aumenta al 70,2% en la clase baja y al 67,1% entre los jóvenes de 18 a 39 años, justamente los sectores que muestran mayores dificultades para sostener sus gastos durante el mes.

El destino de ese endeudamiento también resulta significativo. El 55,6% de quienes recurrieron al crédito lo utilizó para cubrir alimentos y salud, mientras que otro 20,4% lo destinó al pago de tarifas y servicios.

En conjunto, esos dos motivos representan el 76% del endeudamiento registrado y muestran que la deuda aparece, en buena medida, como una herramienta para cubrir necesidades cotidianas.

La diferencia según nivel socioeconómico es todavía más marcada: entre los sectores de menores ingresos, la suma de quienes se endeudaron para alimentos, salud, tarifas y servicios supera el 85%. En la clase alta, en cambio, el crédito presenta una distribución más diversificada y tiene mayor peso la adquisición de bienes durables.

El ingreso se termina antes de mitad de mes

Los datos sobre el momento en que los hogares se quedan sin recursos permiten dimensionar la presión que existe sobre los ingresos.

A nivel nacional, casi la mitad de la población no llega al día 15 con capacidad de gasto. El 44,4% declara quedarse sin ingresos antes de esa fecha, mientras que otro 20,6% alcanza algún momento entre el día 15 y el 20.

La situación se vuelve especialmente crítica entre los sectores de menores recursos. Allí, casi nueve de cada diez personas agotan sus ingresos antes del día 20.

También los jóvenes aparecen entre los grupos más afectados. El 83,3% de las personas de entre 18 y 39 años no supera esa fecha, una proporción considerablemente mayor a la registrada entre los mayores de 60 años.

El cuadro combina así dos factores: menor capacidad de ingreso y mayor necesidad de recurrir al crédito para sostener el consumo básico.

Salarios e inflación, entre las principales preocupaciones

La percepción sobre la economía también refleja el deterioro de los ingresos. El 59,4% de los consultados considera que la situación económica del país es mala o muy mala, aunque representa una mejora respecto del 61,8% registrado en julio.

La mirada negativa alcanza casi al 75% en la clase baja.

En cuanto a la economía personal, la evaluación positiva pasó del 27,2% en julio al 29,8% en agosto. Se trata de una mejora leve que convive con los datos sobre endeudamiento y pérdida de capacidad de gasto.

La percepción sobre los precios también presenta un fuerte desfasaje respecto de los indicadores oficiales. El 65,8% de los argentinos considera que el índice de inflación publicado por el INDEC no refleja la suba de precios que experimenta cotidianamente.

Al mismo tiempo, el 81,2% sostiene que su salario no le gana a la inflación. Incluso entre quienes votaron al oficialismo en las elecciones de 2025, esa percepción alcanza al 61,2%.

Ingresos y salarios desplazan a la corrupción

El cambio en las preocupaciones sociales también aparece entre los resultados del estudio.

Por primera vez en varios meses, la corrupción dejó de ocupar el primer lugar entre las principales preocupaciones relevadas. En agosto, el ranking fue encabezado por ingresos y salarios, con 50,1%, seguido por la incertidumbre económica, con 49,8%, y el desempleo, con 40,9%.

La corrupción quedó en cuarto lugar, mientras que la inflación apareció última entre las diez opciones consultadas, con 12,7%.

El resultado muestra un desplazamiento del eje de las preocupaciones: más allá de la evolución mensual de los precios, la capacidad del salario para sostener los gastos cotidianos y la estabilidad del empleo aparecen como problemas centrales para la población.

Incertidumbre, angustia y también esperanza

La mirada hacia los próximos doce meses tampoco presenta un escenario homogéneo.

Entre las palabras más utilizadas por los consultados para describir lo que sienten frente al futuro aparecen incertidumbre y angustia, aunque también surge la esperanza como una expectativa relevante.

El resultado combina preocupación por la situación económica con la expectativa de que pueda producirse una mejora durante los próximos meses.

Sin embargo, los datos sobre ingresos muestran que esa expectativa todavía convive con dificultades concretas para sostener el nivel de vida.

Trabajo adicional y deuda

El informe de agosto se vincula además con los resultados de la medición anterior de Zentrix. Según los datos de julio mencionados en el estudio, el 86,6% de los jóvenes necesitaba dos o más empleos para llegar a fin de mes.

La combinación de ambos relevamientos describe un escenario en el que una parte de la población enfrenta la pérdida de poder adquisitivo mediante dos mecanismos: más trabajo y mayor endeudamiento.

Mientras los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades del mes, el crédito aparece como una vía para completar gastos esenciales. El problema es que una parte importante de esa deuda no se destina a consumo extraordinario, sino a alimentos, salud, tarifas y servicios.

Un relevamiento nacional

Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado entre el 25 y el 31 de agosto de 2026.

El estudio incluyó 1.466 casos válidos a nivel nacional, mediante un cuestionario autoadministrado en línea. La muestra fue ponderada por región, edad, sexo y voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y las elecciones legislativas de 2025.

Según la consultora, bajo esas condiciones el margen de error teórico es de ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%.

El relevamiento deja así una fotografía de agosto marcada por una tensión central: la expectativa de una eventual mejora económica convive con hogares que se quedan sin ingresos antes de mitad de mes y recurren al endeudamiento para cubrir necesidades básicas.

 

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