Tras cuatro femicidios, comenzó el paro nacional de trabajadoras sexuales

Se lleva a cabo este martes y fue convocado por AMMAR. La medida de fuerza incluirá una acción de sensibilización en redes sociales.


 

Martes, 03 de noviembre de 2026 12:07


La Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR) comenzó un paro nacional de trabajadoras sexuales este en martes 3 de noviembre tras el femicidio de cuatro personas que ejercían la prostitución durante octubre: Bárbara Aragón, Débora Bordó, Daniela Villalba y Tatiana Micaela Fernández, todas ellas jóvenes que no superaban los 30 años. 

La medida de fuerza incluirá una acción de sensibilización en redes sociales, a la que podrá sumarse cualquier persona y consiste en cambiar la foto de perfil por la imagen de un zapato de taco, símbolo de las trabajadoras sexuales, con la leyenda “Ni Una Menos”.

La foto puede descargarse de las redes sociales de AMMAR, en Instagram a través de la cuenta @ammar.sindicat. “Las vidas de las putas valen”, es la consigna difundida por AMMAR para acompañar el reclamo.

La secretaria general del gremio, Georgina Orellano, relacionó a los crímenes con la situación de vulnerabilidad de las trabajadoras al revelar que “lo que cuentan las amigas es que en general no iban a domicilios, que fueron porque la pobreza aprieta”.

Críticas a la cobertura mediática 

Al respecto, mencionó que el 70 por ciento de las trabajadoras sexuales tiene un hijo o más y que están expuestas a la clandestinidad, al estigma social y a situaciones de abuso de poder por parte de las fuerzas de seguridad.

Con relación a los asesinatos de Daniela Villalba, en Córdoba, y Tatiana Micaela Fernández, en la Ciudad de Buenos Aires, por los que fue detenido Renato Iván Tabella, Orellano desacreditó la cobertura mediática en donde se puse en foco al victimario y no en la condición de vida de las mujeres.

Orellano, sostuvo que “hoy en la televisión están hablando del estereotipo del supuesto asesino serial, de cómo era, cómo vivía, leen mensajes que escribía en Facebook en 2014 como si estuvieran siguiendo una pista”.

A la vez, criticó la mirada romantizada sobre el trabajo sexual en plataformas digitales, una modalidad que creció después de la pandemia. “Eso no es real”, alertó.

No llegan a cubrir el costo de un alquiler 

Durante el año pasado, AMMAR, el CONICET y las investigadoras Débora Daich y Estefanía Martynowskyj realizaron un informe donde mostró que las trabajadoras encuestadas, que recorrían a plataformas digitales, enfrentan ingresos variables, extensas jornadas laborales, violencia digital y situaciones de discriminación.

Allí, se estableció que el 93% de las personas encuestadas tenía una trayectoria laboral previa heterogénea, que la mitad continuaba sosteniendo otros empleos y que para el 66% la producción de contenido era su principal fuente de ingresos.

No obstante, apenas el 17% alcanzaba un ingreso equivalente al necesario para pagar un alquiler, estimado en aproximadamente un millón y medio de pesos. A la vez, destacó que el 84% de las encuestadas ocultaba su actividad.

Durante la presentación del relevamiento, Martynowskyj explicó que la mayoría de quienes respondieron ya había trabajado antes de comenzar a producir contenido sexual y que muchas habían incorporado esa actividad para completar sus ingresos. Además, el 50% de las encuestadas estudiaba una carrera universitaria.

Posteriormente, Orellano comentó que “en AMMAR recibimos mensajes todos los días que cuentan historias de desempleo, con pibes a cargo, hogares monomaternales que ya no saben qué hacer y quieren que les digamos cómo arrancar”. 

Sin embargo, enfatizó que la organización gremial debe responder que su función es reunir y acompañar a quienes ya ejercen el trabajo sexual, debido a los riesgos legales que podrían enfrentar si comparten experiencias para iniciar la actividad.

Finalmente, denunció situaciones de persecución policial, golpes y robos en comisarías y sentenció: “La clandestinidad mata”.

 

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