Este 11 de septiembre se cumplen 53 años del golpe de Estado que derrocó al gobierno popular de Salvador Allende y dio inicio a una dictadura cívico-militar que se extendió durante 17 años y dejó una profunda huella de persecución, desapariciones, ejecuciones, detenciones y violaciones a los derechos humanos.
En este nuevo aniversario, la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) y sus organizaciones miembro recordaron a las víctimas del golpe y reivindicaron el legado de Allende, quien había llegado a la Presidencia de Chile en 1970 mediante el voto popular.
El mandatario impulsó profundas transformaciones políticas, económicas y sociales, entre ellas la nacionalización de la gran minería del cobre y la profundización de la reforma agraria.
Un golpe contra un gobierno elegido por el pueblo
El 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas chilenas, bajo el comando del entonces comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet Ugarte, derrocaron al gobierno de Allende. El proceso contó con apoyo de Estados Unidos, que había intervenido para debilitar al gobierno chileno y favorecer a sectores de la oposición.
El golpe abrió paso a una de las dictaduras más sangrientas de la historia latinoamericana. Durante los 17 años posteriores se desplegó una política sistemática de persecución contra dirigentes políticos, sindicales y sociales, además de detenciones, torturas, desapariciones y ejecuciones.
En ese marco, las organizaciones de trabajadores volvieron a ocupar un lugar central en la reivindicación de quienes fueron perseguidos y asesinados por la dictadura.
La memoria de los trabajadores
En Chile, el presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y secretario general de la Región Andina de la CLATE, José Pérez Debelli, junto con la vicepresidenta de Educación y Capacitación, Náyade Zuñiga Romo, y el secretario de Solidaridad y Conflictos, Patricio Lama Santibáñez, participaron de un acto y una ofrenda floral frente al Memorial de los Trabajadores y Trabajadoras de los Cordones Industriales, ubicado en el Estadio Nacional.
La ceremonia homenajeó a las personas detenidas, perseguidas y asesinadas durante la dictadura y reafirmó el compromiso de las organizaciones sindicales con la memoria y la defensa de los derechos humanos.
“Hoy día relevamos la historia de estas jóvenes, mujeres, niñas, niños y adolescentes que dieron su vida por algo distinto, y desde el Estado que nunca más ocupe recursos de armamento y recursos fiscales para atentar contra su pueblo y su nación”, sostuvo Pérez Debelli.
El dirigente también cuestionó los intentos de instalar el negacionismo y remarcó la necesidad de sostener las políticas de memoria.
“Este 11 de septiembre, la memoria, la verdad, la justicia y esto que se pretende instalar del negacionismo, sea rechazado en todos los niveles, que volvamos a defender y promover los derechos humanos, transversalmente, en cada acción que realizamos. Desde la ANEF la memoria siempre presente”, afirmó.
Marcha por la memoria y los derechos humanos
La conmemoración también tuvo su expresión en las calles. El pasado 6 de septiembre, miles de chilenas y chilenos participaron de una marcha convocada por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos hacia el Cementerio General de Santiago.
La movilización reunió a organizaciones sociales, sindicales y políticas que volvieron a reclamar memoria, democracia y derechos humanos.
El titular de la ANEF participó junto con dirigentes y dirigentas nacionales de la organización, reafirmando el compromiso del sindicato con el homenaje a quienes fueron perseguidos, desaparecidos, ejecutados y detenidos durante la dictadura.
Como ocurre cada año, la organización sindical se sumó a la jornada de memoria y reivindicó el “Nunca Más” como una bandera inseparable de la defensa de la democracia y los derechos de los trabajadores.
A 53 años del golpe, la CLATE y sus organizaciones miembro volvieron a colocar la memoria en el centro de la escena y a reivindicar la defensa de los derechos humanos frente a cualquier intento de relativizar los crímenes de la dictadura.