El comienzo del juicio por el secuestro y desaparición de tres trabajadores de la planta Avellaneda de la firma Molinos Río de la Plata es un hito en materia de política de derechos humanos. El Tribunal Oral Federal 2 de La Plata juzga a Emilio Parodi, quien fue jefe de personal de la planta de la empresa desde octubre de 1975 hasta 1979, período en donde se produjeron los hechos. La causa fue promovida por el gremio aceitero, quien destacó los avances. “Parodi fue quien daba las listas de los compañeros militantes que trabajaban en ese entonces en la planta”, señaló Ezequiel Roldán, el secretario general del Sindicato de Aceiteros de CABA y Gran Buenos Aires y secretario gremial de la Federación Aceitera.
La empresa Molinos Río de La Plata pertenecía por entonces al grupo Bunge & Born, y fue en la planta ubicada en la localidad de Avellaneda donde se produjeron los secuestros y desapariciones de trabajadores. Hoy, tres de esos casos forman parte de la causa: Francisco Fernández, un mecánico que había ingresado a trabajar a Molinos en 1973, fue secuestrado cuando fue a buscar su tarjeta de ingreso a la oficina de vigilancia. Iba dispuesto a iniciar su turno y, cuando estaba por marcar tarjeta, se lo llevaron unos hombres vestidos de traje. El segundo caso es el de Santos Ojeda, que pertenecía a la sección expedición y se lo llevaron a la salida de la fábrica después de su jornada laboral, a las 5 de la mañana. Los testimonios indicaron que fue detenido por integrantes de Coordinación Federal.
Gregoria Figueredo de Segovia, tía de Ojeda, denunció ante la CONADEP que supo por un compañero de trabajo de su sobrino que los hombres que lo secuestraron se habían presentado ante el jefe de Personal de la planta (Emilio Parodi) y le habían pedido que identificara a Ojeda. El tercer caso es el de Roberto José Rivolta Bonino: trabajaba en la fábrica desde 1974 y pertenecía al sector administrativo. Lo secuestraron a las ocho de la mañana cuando llegó para comenzar su jornada laboral. Todos estos casos ocurrieron el miércoles 7 de julio de 1976. “Nosotros sabemos que Emilio Parodi, que era el gerente general de Bunge & Born y jefe de Recursos Humanos de Molinos Río de la Plata, fue cómplice de estos secuestros. Él fue quien daba las listas de los compañeros militantes que trabajaban en ese entonces en la planta”, afirma Roldán. Actualmente, desde la federación y el sindicato, están realizando un documental referido a crímenes de lesa humanidad en Molinos Río de La Plata. “Para el armado del documental estamos recabando testimonios, hablando con los hijos y los demás familiares. Ese trabajo lo hacemos para que nada quede en el pasado, sino que lo tengamos presente en el hoy, porque esa es nuestra lucha cotidiana”, agrega el secretario general.
Recuperación
El Gremio de Aceiteros es uno de los querellantes en la causa Molinos Río de La Plata, pero el derrotero para llegar a este juicio se remonta a 2013. “Una de las primeras personas que comenzó con esto hace 13 años fue Ceferino Mataboni, hijo de Rubén Mataboni, a quien apodaban ‘el verdura’, un delegado gremial de Molinos Río de la Plata que fue secuestrado el 3 de diciembre de 1976. Ceferino se presentó en el sindicato a pedir toda la documentación que teníamos de aquellos años”, recordó Roldán.
Más tarde, agregó el referente aceitero, “una vez que nosotros pudimos sacar a la burocracia sindical, contactamos a Ceferino y construimos una linda relación. Le entregamos todo lo que teníamos a disposición, tanto en el propio sindicato como en la federación. A partir de ahí, en 2013, arranca la causa judicial. Y, en 2015, nosotros nos presentarnos como querellantes”. Molinos Río de La Plata tuvo más trabajadores desaparecidos, un total de 26.
“Es algo histórico”
Roldán comentó la importancia del avance de la causa y lograr la condena de los responsables empresariales: “lo fundamental es que hayamos llegado a esta instancia de juicio, es algo histórico para nosotros que se enjuicie a civiles que fueron parte de la dictadura cívico-militar. Vale aclarar que no vamos a quedarnos únicamente con esto, también exigimos saber dónde están los demás cómplices, porque no fue sólo Parodi. Y al mismo tiempo, aunque hoy la causa sea por tres compañeros, también vamos a pedir justicia por todos los desaparecidos de Molinos”.
La labor sobre derechos humanos que viene llevando adelante el Sindicato Aceitero no es nueva. Han logrado que los propios trabajadores de base sean quienes lideren el gremio y puedan decidir su propio futuro. “Estamos participando en distintas organizaciones de derechos humanos, colaborando en todo lo que podemos, porque al mismo tiempo tenemos que ocuparnos de otras cuestiones que nos suceden a diario en este contexto de desindustrialización, por ejemplo el cierre de diferentes fábricas”, señala Roldán y continúa: “a nosotros nos parece fundamental darle la entrada al sindicato y a la federación a todos los hijos e hijas de nuestros compañeros desaparecidos. Estamos comprometidos con la lucha de los 30 mil, porque esa misma lucha continúa y es de todo los días, no sólo de los años ’70”.