La situación financiera de los adultos mayores atraviesa un escenario de creciente fragilidad. Según un informe elaborado por Provincia Microcréditos, a partir de información del Centro de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad entre los jubilados prácticamente se triplicó en apenas un año y ya alcanza a más de 450 mil personas.
El relevamiento muestra que en mayo de este año el 11,4% de los adultos mayores presentaba alguna deuda en situación irregular. La cifra representa un fuerte incremento respecto del 4,1% registrado durante el mismo mes de 2025.
El deterioro de la situación financiera de los jubilados se produce en un contexto de crecimiento generalizado del endeudamiento de los hogares argentinos. En mayo, la irregularidad crediticia alcanzó al 12,8% del total de la población, mientras que en la provincia de Buenos Aires el indicador fue todavía más elevado y llegó al 18,6%.
“La combinación de mayores niveles de deuda con una creciente incapacidad para afrontar los pagos configura un escenario de fragilidad financiera cada vez más pronunciado para los adultos mayores”, advierte el informe.
Casi la mitad de los jubilados tiene alguna deuda
El trabajo de Provincia Microcréditos también reveló el alcance que tiene actualmente el endeudamiento entre los adultos mayores. De acuerdo con los datos analizados, el 44,6% de los jubilados posee algún tipo de crédito, préstamo, tarjeta o deuda pendiente de pago.
El nivel de endeudamiento comenzó a acelerarse especialmente durante la segunda mitad de 2025 y actualmente se encuentra por encima de los registros previos. De esta manera, una porción cada vez mayor de los ingresos de los jubilados queda comprometida con el pago de obligaciones financieras.
El dato adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que los haberes previsionales constituyen, en muchos casos, la principal o única fuente de ingresos de los adultos mayores. Frente al aumento del costo de vida, el recurso al crédito aparece como una alternativa para afrontar gastos cotidianos, pero puede convertirse en un problema cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las cuotas.
La pérdida del poder adquisitivo, una de las claves
Entre las principales causas del aumento de la morosidad aparece la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones. El deterioro de los ingresos llevó a que cada vez más adultos mayores tengan dificultades para afrontar el pago de préstamos y tarjetas de crédito.
En este contexto, el Gobierno oficializó un nuevo aumento para los haberes jubilatorios, aunque mantuvo congelado en $70.000 el bono extraordinario que reciben los jubilados de menores ingresos. Ese refuerzo permanece en el mismo valor nominal desde diciembre de 2024, pese al incremento registrado por los precios durante ese período.
Según el informe, incluso considerando los bonos compensatorios, la jubilación mínima acumuló una pérdida del 19% de su poder adquisitivo real respecto de noviembre de 2023, tomando como referencia la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La pérdida acumulada es todavía mayor si se amplía el período de análisis. Desde 2018, el deterioro del poder de compra de las jubilaciones alcanza el 30%. Sin embargo, el relevamiento destaca que el retroceso más pronunciado se produjo durante los últimos meses.
Endeudamiento para llegar a fin de mes
El crecimiento simultáneo de la deuda y de la morosidad expone una problemática que excede el sistema financiero. Para una parte importante de los jubilados, el acceso al crédito dejó de representar una herramienta para afrontar gastos extraordinarios y comenzó a funcionar como un mecanismo para cubrir necesidades básicas.
El hecho de que casi la mitad de los adultos mayores tenga algún tipo de crédito o deuda pendiente, combinado con el fuerte aumento de las obligaciones en situación irregular, refleja las dificultades que enfrenta el sector para sostener sus ingresos frente al avance de los precios.
El escenario plantea así un círculo de creciente vulnerabilidad: la pérdida del poder adquisitivo obliga a recurrir al endeudamiento, mientras que el aumento de las deudas y de las tasas de morosidad reduce todavía más la capacidad de los jubilados para afrontar sus gastos mensuales.
Los datos relevados por Provincia Microcréditos muestran, de esta manera, el impacto que la crisis de ingresos está teniendo sobre uno de los sectores más vulnerables de la población. Con una morosidad que casi se triplicó en un año y más de 450 mil adultos mayores afectados, la situación financiera de los jubilados se consolida como una de las expresiones más preocupantes del deterioro del poder adquisitivo.