El sector farmacéutico atraviesa una grave crisis sin precedentes, dado que al cierre y quiebra de la cadena de farmacias Dr. Ahorro, se le suma la caída de Autofarma, que también debió ponerle punto final a todos sus locales ubicados en Santa Cruz y Tierra del Fuego. Si bien la recesión de ambas compañías se dio en tiempos diferentes, tienen un denominador común: sus empleados denuncias que "adeudan varios meses de sueldos e indemnizaciones".
Dr. Ahorro tenía un total de 41 sucursales en dos series: la primera fue de 11 establecimientos en diciembre del año pasado y la segunda, que incluyó las 30 restantes, sucedió en mayo de este año. Perteneciente al ex diputado mexicano del PRI, González Zirión, llegó al país en 2002 y su razón social era Energía y Vida de Argentina. Supo tener fuerte presencia en la Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Salta y Tucumán, además de un único local en Morón, provincia de Buenos Aires.
Al comienzo, despidieron a unos 90 trabajadores, pero la sangría alcanzó a una cantidad superior de 300, a quienes les adeudan sueldos e indemnizaciones. De hecho, a fines de mes de mayo, la firma pidió su propia quiebra y los trabajadores no pudieron cobrar nada.
Por su parte, Autofarma, fundada en 1967 bajo el nombre de Farmacia Pueblo por Gilda Giglio y Eliseo Llaneza, llegó a operar durante casi seis décadas, convirtiéndose en un emblema patagónico.
Sin embargo, a fines de agosto, confirmó la conclusión de sus operaciones en sus 17 locales de la región -14 en Santa Cruz y 3 en Tierra del Fuego, y cesanteó a 210 trabajadores a quienes, según ellos, les debe los sueldos de junio, julio y agosto, además del medio aguinaldo.
Responsabilizan a la obra social del Estado
En ese marco, le reclamaron a Rubén Llaneza, hijo de los fundadores, que les pague lo adeudado. "El dueño nos dijo que no se hará cargo de todos los años trabajados en la empresa, algunos tenemos 13 años y otros hasta 25", señaló uno de los integrantes del persona despedido de la empresa.
Sin embargo, en un comunicado oficial, los propietarios culparon de manera directa a la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) por su colapso financiero. Fue así que argumentaron que el millonario atraso en los pagos de la entidad estatal golpeó de lleno su operatividad, de tal forma que les impidió reponer el stock básico de medicamentos, cancelar las deudas acumuladas con las droguerías y proveedores y afrontar los salarios de su personal.
Tal como sucede en otros puntos del país, la situación de los empleados de Autofarma es muy grave, dado que no pueden afrontar el pago de los alquileres, de las tarjetas y hasta de la alimentación.
En la Argentina de Javier Milei, ya se convirtió en costumbre que las empresas que cierra, no pagan las indemnizaciones de sus empleados, tal como ocurrió en Cerámicas Ilva que dejó sin la fuente de ingresos a más de 300 trabajadores y tampoco cobraron las compensaciones.