Cargill mantiene paralizada su planta de Arribeños por razones “de seguridad” y reiteró que no tiene ningún vínculo laboral con los transportistas en conflicto

La multinacional agroexportadora ratificó que las operaciones continúan suspendidas y aseguró que retomará la actividad cuando estén dadas las condiciones. Insistió en que los transportistas que llevan adelante el reclamo son prestadores independientes. La disputa se originó por el esquema de asignación de cargas y acusaciones cruzadas entre fleteros y un supuesto representante de CATAC.

Sabado, 01 de agosto de 2026 15:25

La planta de Cargill en la localidad bonaerense de Arribeños continúa con sus operaciones suspendidas y, por el momento, no hay una fecha definida para la reanudación de las actividades. La empresa agroexportadora confirmó que mantiene paralizada la instalación desde el viernes 3 de julio, a raíz del conflicto que involucra a transportistas independientes de la zona y a un representante de una cámara empresarial del sector.

A través de un comunicado enviado a Data Gremial este viernes 31 de julio, Cargill Argentina volvió a señalar que la decisión de interrumpir las operaciones responde exclusivamente a la necesidad de garantizar condiciones de seguridad para el funcionamiento de la planta y la circulación en sus inmediaciones.

"La compañía mantiene suspendidas las operaciones de su planta de Arribeños hasta que se garanticen las condiciones de seguridad para volver a operar con normalidad", señaló la firma, que aclaró que las actividades se retomarán "una vez que existan las condiciones de seguridad indispensables para hacerlo".

Cargill vuelve a aclarar que no tiene vínculo laboral con los fleteros

Uno de los principales puntos del nuevo comunicado es la aclaración que la empresa realiza respecto de la relación entre Cargill y los transportistas que participan del reclamo.

"Las personas que llevan adelante el reclamo no son ni han sido empleados de Cargill, sino prestadores de servicios independientes", sostuvo la compañía.

De esta manera, la multinacional busca dejar establecido que el conflicto no se desarrolla en el marco de una relación laboral entre la empresa y los fleteros, sino que se vincula con la prestación de servicios de transporte y con las condiciones en las que se asignan las cargas.

En ese sentido, Cargill remarcó que la distribución de los viajes se realiza de acuerdo con "criterios comerciales y operativos propios de la actividad", dentro de lo que definió como el "derecho de libre contratación".

La empresa sostuvo además que esta modalidad "no configura una relación laboral con la compañía" y volvió a ubicar el origen de la disputa fuera de su estructura interna.

"En este sentido, el conflicto responde a diferencias entre actores del sector del transporte, ajenas a Cargill y a su operación", afirmó la multinacional.

El conflicto entre los transportistas y el representante de CATAC

La situación que mantiene paralizada a la planta de Arribeños comenzó a partir de un reclamo de un grupo de fleteros independientes de la localidad, quienes cuestionaron el esquema utilizado para la asignación de cargas.

Según denunciaron los transportistas, un representante de la Confederación Argentina de Transporte Automotor de Cargas (CATAC) habría actuado como intermediario en el acceso a los viajes y, de acuerdo con su versión, habría exigido una comisión del 3% sobre el valor de cada carga.

Los fleteros sostienen que esa supuesta comisión era cobrada de manera "extraoficial" y que decidieron dejar de trabajar bajo ese esquema. Según su denuncia, la decisión derivó en la pérdida de las asignaciones y dejó sin actividad a alrededor de 30 familias vinculadas al transporte de cargas en Arribeños.

La conducción de CATAC, en tanto, rechazó las acusaciones y negó que existiera un intermediario que cobrara dinero por la asignación de los servicios. El presidente de la entidad, Ramón Jatip, había asegurado que los transportistas "se fueron voluntariamente".

De esta forma, continúa sin resolverse la disputa entre las partes, que mantienen versiones contrapuestas sobre cómo funcionaba el sistema de asignación de cargas y sobre el rol que tenía el representante de la cámara empresarial.

La planta seguirá cerrada hasta que haya condiciones de seguridad

En su nuevo comunicado, Cargill hizo especial hincapié en que la continuidad de la suspensión de actividades responde a cuestiones vinculadas con la seguridad.

"La compañía se vio obligada a tomar esta medida porque la seguridad es un Valor fundamental e innegociable en todas sus operaciones", expresó la firma.

En esa línea, explicó que actualmente no cuenta con las garantías necesarias para desarrollar las tareas y permitir la circulación con normalidad en las inmediaciones de la planta.

La empresa no precisó una fecha para el regreso de las operaciones y condicionó la reapertura a que se restablezcan las "condiciones de seguridad indispensables".

La decisión genera preocupación en Arribeños, una localidad cuya actividad económica está estrechamente relacionada con la producción agropecuaria y el transporte de granos. La paralización de una planta con más de 25 años de presencia en la comunidad impacta no solamente sobre los transportistas directamente involucrados, sino también sobre distintas actividades comerciales y de servicios que dependen del movimiento productivo.

Cargill destacó su presencia en la comunidad

Mientras el conflicto permanece abierto, la compañía buscó poner en valor su vínculo histórico con Arribeños y el impacto que tiene su actividad en la economía local.

"Cargill forma parte de la comunidad de Arribeños desde hace más de 25 años", destacó la empresa.

En su comunicado, señaló que genera empleo directo e indirecto en la zona, trabaja con más de 70 proveedores locales y mantiene una relación de largo plazo con aproximadamente 130 productores de la región.

La referencia apunta a remarcar el peso que tiene la planta dentro de la economía de la localidad y llega en medio de la preocupación generada por la continuidad de la paralización.

Por ahora, el escenario sigue sin cambios sustanciales: Cargill mantiene suspendidas las operaciones y condiciona su regreso a la existencia de garantías de seguridad, mientras que los transportistas reclaman una solución al conflicto generado alrededor de la asignación de cargas.

La empresa, a su vez, insiste en que quienes protagonizan el reclamo son prestadores de servicios independientes y que no existe una relación laboral directa con la multinacional. En paralelo, los fleteros continúan cuestionando el esquema de contratación y las presuntas comisiones denunciadas, mientras que desde CATAC rechazan esas acusaciones.

Así, el conflicto que comenzó como una disputa dentro del sector del transporte continúa afectando el funcionamiento de una planta clave para la actividad agropecuaria de Arribeños, sin que hasta el momento se haya alcanzado un acuerdo que permita destrabar la situación y reanudar las operaciones.

 

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