Crisis textil: la empresa que fabrica las camisetas de la Selección, River y Boca recorta empleos y suspende trabajadores

La caída del consumo y el avance de las importaciones golpean a RA Intertrading, proveedora de Adidas, Nike y Puma. La empresa suspendió a 80 trabajadores en Catamarca y pasó de tener 1.040 empleados en 2023 a unos 640 en la actualidad, en medio de una fuerte caída de los pedidos.

Jueves, 22 de octubre de 2026 12:29


La crisis de la industria argentina suma otro caso emblemático. RA Intertrading, una de las principales fabricantes nacionales de indumentaria deportiva y proveedora de marcas internacionales como Adidas, Nike y Puma, atraviesa un fuerte retroceso de su actividad por la caída del consumo y el avance de las importaciones. La compañía, que llegó a tener más de 1.000 trabajadores, dispuso suspensiones en su planta de Catamarca y adelantó vacaciones en su establecimiento de la Ciudad de Buenos Aires.

La decisión expone las dificultades que enfrenta la producción nacional en un escenario de menor demanda y mayor competencia de prendas fabricadas en el exterior. Según fuentes cercanas a la empresa citadas por Infobae, los pedidos cayeron un 20% durante los últimos tres años, un retroceso que impactó directamente sobre el empleo.

En 2023, RA Intertrading llegó a contar con 1.040 trabajadores, luego de ampliar su capacidad productiva en Catamarca. Actualmente, su plantilla ronda las 640 personas. La diferencia representa una reducción de aproximadamente 400 puestos de trabajo en apenas tres años.

Suspensiones en Catamarca y vacaciones adelantadas en Buenos Aires

El panorama más complicado se registra en Catamarca, donde la firma solicitó suspensiones por dos meses para adaptar el nivel de producción a la demanda disponible. La medida alcanza a 80 trabajadores, que cobrarán el 70% de sus salarios durante ese período, de acuerdo con la información difundida.

“Hoy sobra gente para la cantidad de trabajo que hay. Esperamos que se revierta pronto”, señalaron desde el entorno de la compañía, en una definición que refleja el deterioro de la actividad industrial.

En la planta de la Ciudad de Buenos Aires, donde permanecen otros 560 empleados, la empresa resolvió adelantar vacaciones de manera rotativa para reorganizar la producción mientras espera nuevos pedidos.

“Estamos a la espera de que nos salga algún otro pedido. Si no tengo trabajo, ¿qué vamos a hacer?”, reconocieron desde la firma, que organiza su estructura productiva en función de los contratos y las órdenes de compra de las marcas para las que fabrica.

El ajuste resulta especialmente significativo porque RA Intertrading había ampliado sus instalaciones en Catamarca en un contexto en el que la industria buscaba trabajadores en Buenos Aires y la provincia ofrecía beneficios impositivos y terrenos para atraer inversiones. La planta abrió en 2022 con un primer módulo de 100 empleados y, al año siguiente, incorporó otros 100 puestos.

Sin embargo, la evolución posterior de la demanda terminó revirtiendo parte de aquella expansión.

Una reducción del empleo que también tiene antecedentes

La pérdida de puestos de trabajo no es un fenómeno nuevo para la compañía. Según la reconstrucción difundida por las fuentes consultadas, al comienzo del gobierno de Mauricio Macri RA Intertrading contaba con unos 940 empleados, pero posteriormente redujo su plantilla a alrededor de 800.

Ahora, el retroceso volvió a profundizarse hasta ubicar el plantel en torno a los 640 trabajadores, en medio de un escenario que combina menor consumo, cambios en los contratos comerciales y mayores dificultades para competir con la producción importada.

La empresa tiene una trayectoria de 34 años en el sector y ocupa un lugar relevante en la fabricación local de ropa deportiva. Entre sus principales trabajos se encuentra la producción de la camiseta de la Selección argentina y de los equipos de River Plate y Boca Juniors para Adidas. También fabrica indumentaria para Puma, incluida la camiseta de Independiente, y otras prendas deportivas para Nike.

Por eso, la situación de la firma vuelve a poner en discusión el impacto de la apertura comercial sobre una industria que genera empleo local y abastece a algunas de las marcas más reconocidas del mercado.

Las importaciones cambian el mapa de la indumentaria deportiva

La caída de los pedidos no responde únicamente a una contracción general del mercado. También influye la transformación del negocio de la indumentaria deportiva, donde las decisiones de las marcas sobre dónde fabricar cada prenda pueden modificar de manera directa el volumen de trabajo de las plantas argentinas.

La producción vinculada al fútbol presenta algunas particularidades. Los cambios de patrocinadores, la incorporación de publicidad en las camisetas y las tareas de acondicionamiento de las prendas pueden hacer que la fabricación local resulte competitiva frente a la importación desde Asia.

“Sacar la prenda de la bolsa, pegar sponsor, volverla a empacar. A la larga, si le hacés todo, la diferencia no es mucha”, explicaron las fuentes, al describir los costos y la logística necesarios para adaptar las camisetas a las necesidades comerciales de cada club.

La cercanía también permite responder con mayor rapidez a los cambios de patrocinadores, que suelen producirse con frecuencia. Sin embargo, esa ventaja no garantiza la continuidad de los contratos.

Un ejemplo es el de Racing Club, cuya camiseta era fabricada por RA Intertrading hasta que el equipo cambió de marca y pasó a utilizar Nike. La producción quedó entonces en manos de una fábrica del exterior y las prendas comenzaron a ingresar al país mediante importaciones.

Algo similar ocurrió con Dass, compañía para la que RA Intertrading producía indumentaria. Con la mayor apertura comercial, parte de esas prendas comenzó a llegar desde Brasil en lugar de fabricarse en la Argentina.

Así, las decisiones de las marcas y la posibilidad de abastecerse desde otros países modifican la distribución de la producción y repercuten sobre las necesidades de personal de las fábricas locales.

Menos ventas y exportaciones con márgenes ajustados

A la competencia importada se suma la debilidad del mercado interno. La caída del poder adquisitivo y las dificultades del empleo afectan las ventas de indumentaria, tanto nacional como importada, y reducen las posibilidades de recuperación de los fabricantes.

“Hoy está difícil vender nacional e importado”, señalaron desde el entorno de la empresa. Y agregaron una definición que apunta al vínculo entre la situación laboral y el consumo: “La gente tiene que tener un trabajo para consumir”.

Frente a ese panorama, RA Intertrading buscó ampliar sus negocios en el exterior para compensar las dificultades del mercado argentino. Sin embargo, las exportaciones tampoco ofrecen una salida sencilla.

“Se está exportando con mucho esfuerzo y hoy sin tanto margen por el tipo de cambio”, explicaron las fuentes.

La compañía enfrenta así una doble dificultad: la contracción de la demanda local y los obstáculos para sostener la rentabilidad en los mercados externos.

De importar prendas a convertirse en fabricante nacional

La historia de RA Intertrading comenzó en noviembre de 1992, con un proyecto comercial orientado al desarrollo de colecciones y la importación de prendas desde Asia. Entre sus primeras actividades figuró la elaboración de una colección de camperas para una marca argentina.

Con el paso del tiempo, su fundador, Alberto Rabinovich, consolidó la actividad industrial y convirtió a la firma en proveedora de algunas de las principales marcas internacionales de indumentaria deportiva. Actualmente, su hija Daniela Rabinovich está al frente de la compañía.

A más de tres décadas de su nacimiento, la empresa atraviesa una etapa de contracción que ya se tradujo en cientos de puestos de trabajo menos y nuevas medidas de ajuste.

El caso vuelve a exponer las dificultades de la industria nacional para sostener su producción frente a la retracción del consumo y el avance de las importaciones. Incluso una firma con contratos vinculados a marcas globales y a los principales equipos del fútbol argentino enfrenta hoy el desafío de mantener ocupada su capacidad instalada y preservar el empleo.

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