La recesión económica y la caída en la demanda impiden el desarrollo de muchos negocios en el país actual como consecuencias de las medidas del gobierno libertario. En ese marco, un local de la cadena de supermercados mayoristas Diarco, de la ciudad bonaerense de Zárate tuvo que cerrar sus puertas a más de seis meses de su apertura. Si bien no se anunciaron oficialmente despidos, hay temor en los trabajadores.
Ubicada en pleno Microcentro de la ciudad, corrió la misma suerte que locales de Yaguar y Caromar
Con respecto al caso Diarco, la explicación, según señalaron, responde al bajo volumen de facturación registrado en el punto de venta durante el primer semestre.
Precisamente, lo que recaudaba la caja diaria no cubría la exigente estructura de costos operativos de la sucursal.
Reina la incertidumbre
Desde la firma, señalaron que la medida no daña a su sucursal central en Zárate, instalada sobre la misma arteria comercial, ya opera con normalidad, pero en el nicho del retail no descartan que la firma materialice algún "achique" si situación no mejora.
Tampoco especificaron el destino de los empleados de la sucursal cerrada, por lo que el cese de actividades vuelve a encender las alarmas sobre la continuidad de los puestos de trabajo en el sector comercio.
Lamentablemente, la salida de esta sucursal de Diarco no implica un hecho aislado, dado que se inscribe en un escenario de progresiva contracción sobre el corredor céntrico zarateño.
En esa franja urbana se multiplican las persianas bajas y los avisos de liquidación por cierre definitivo. De hecho, los operadores y referentes de las cámaras empresariales reconocen que el comercio local atraviesa uno de sus peores momentos en décadas
Asimismo, actúa como factor determinante la constante pérdida del poder adquisitivo de los sectores medios e informales: produjo un fuerte retroceso en las ventas de productos de la canasta básica y bienes de consumo masivo.
Crisis generalizada
A la lista de factores que causaron el freno económico, se le suma la presión inflexible de los costos fijos, con costos de alquileres para los establecimientos comerciales que no paran de acrecentarse cada mes, además de la suba que vienen mostrando los servicios básicos.
Todo ese mix causó la desarticulación de los márgenes de rentabilidad del local de Diarco hasta dejarlos en terreno negativo.
Cabe destacar que la tensión macroeconómica golpea de lleno tanto a los comercios de origen tradicional como a la infraestructura de las grandes superficies comerciales, ya que, al no alcanzar el volumen crítico de operaciones para cubrir el mantenimiento edilicio, el stock de insumos y los salarios, el rendimiento económico de las sucursales urbanas se torna insostenible en el mediano plazo.