En la Argentina de Milei, cada dos minutos se suma un conductor a DiDi y Rappi incorpora 500 repartidores por día

El trabajo en las principales aplicaciones de transporte y delivery creció entre un 25% y un 30% durante el último año, en paralelo con el aumento del desempleo y la informalidad. Las plataformas se consolidan como una salida para quienes necesitan generar ingresos, aunque con grandes diferencias en las horas trabajadas y los montos percibidos.

Martes, 13 de octubre de 2026 11:56


El deterioro del mercado laboral empuja a cada vez más personas a buscar una salida en las aplicaciones de transporte y reparto. En el último año, la cantidad de trabajadores vinculados con las principales plataformas del sector creció entre un 25% y un 30%. DiDi informó que cada dos minutos se incorpora un nuevo conductor a su aplicación, mientras que Rappi suma alrededor de 500 repartidores por día.

La expansión del trabajo por aplicaciones se produce en un contexto de dificultades para acceder al empleo registrado, pérdida de poder adquisitivo y aumento de la informalidad. Según los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026, la desocupación llegó al 7,9%, mientras que la informalidad alcanzó el 45%. A su vez, la actividad económica registró en julio una caída del 2,9% mensual y del 1,4% interanual, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).

En ese escenario, el cuentapropismo aparece como una alternativa para quienes necesitan complementar sus ingresos o no encuentran oportunidades en el mercado formal. Sin embargo, el crecimiento de las plataformas también expone una realidad heterogénea: detrás de las altas cifras de incorporación hay trabajadores con distintas cargas horarias, ingresos y niveles de dependencia de estas actividades.

Más repartidores, pero con jornadas e ingresos muy diferentes

Las cifras difundidas por las empresas muestran que no todos los trabajadores utilizan las aplicaciones de la misma manera. En Rappi, el 70% de los repartidores independientes se conecta menos de diez horas semanales, con un promedio de 12,8 horas. Apenas el 10% alcanza una dedicación cercana a las 32 horas por semana.

PedidosYa presenta una dinámica similar: según la compañía, el 70% de sus repartidores se conecta un promedio de tres horas diarias. En cambio, Cabify y DiDi registran mayores niveles de conexión entre sus conductores, lo que indica que una parte de ellos utiliza las aplicaciones como fuente principal de ingresos.

Las diferencias también se reflejan en los montos percibidos. De acuerdo con los datos aportados por las propias empresas, un repartidor de Rappi obtiene en promedio $188.788 mensuales, mientras que un conductor de Cabify que trabaja 60 horas semanales percibe alrededor de $800.000 por mes.

Las cifras corresponden a modalidades de trabajo y cargas horarias diferentes, por lo que no son directamente comparables. De todos modos, muestran la diversidad de situaciones que conviven dentro de una actividad que gana terreno en un mercado laboral cada vez más condicionado por la necesidad de generar ingresos.

Los jóvenes predominan en el reparto y los adultos buscan sostener sus ingresos

La composición etaria también presenta diferencias entre las plataformas. En Rappi, el 66% de los repartidores tiene entre 18 y 33 años, mientras que otro 21% se encuentra en la franja de 34 a 45 años.

En Cabify, en cambio, predominan los conductores mayores de 40 años. Según DiDi, las personas de más de 60 años realizan en promedio 2,5 veces más viajes que otros perfiles.

Estos datos reflejan que el trabajo por aplicaciones convoca a sectores diversos: jóvenes que se incorporan al mercado laboral, personas que buscan complementar un salario y adultos que necesitan sostener sus ingresos en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.

Para algunos, la actividad representa un ingreso adicional. Para otros, se convierte en la principal alternativa frente a la falta de empleo registrado. Esa diferencia es central para comprender el crecimiento del sector y las condiciones en las que se desarrolla.

El avance de las aplicaciones, en medio de la crisis del empleo

La incorporación de nuevos conductores y repartidores muestra la capacidad de las plataformas para captar trabajadores en un escenario de dificultades económicas. Pero el aumento de personas conectadas no implica, por sí solo, una mejora de la calidad del empleo ni garantiza ingresos suficientes.

Con jornadas muy diferentes y remuneraciones que dependen de la dedicación y de las condiciones de cada servicio, el trabajo por aplicaciones se consolida como una alternativa para miles de personas que necesitan generar recursos.

El fenómeno también vuelve a poner en discusión la precarización laboral y la protección de quienes trabajan para estas empresas. Mientras crece la cantidad de personas que buscan una oportunidad detrás de una aplicación, persiste el interrogante sobre cuánto pueden ganar, qué estabilidad tienen y qué derechos laborales quedan garantizados en una actividad en expansión.

 

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