En la ciudad de Rosario, uno de los líderes de la CGT compartió escenario con referentes empresarios, en el marco del inicio de un ciclo de charlas que busca escuchar a referentes de la industria, el comercio y el movimiento obrero. En esa cumbre, Jorge Sola coincidió con la necesidad de crear “una mesa productiva”, que ponga en agenda las necesidades de salir del modelo libertario, que está generando un cierre masivo de empresas, en especial pymes. Además, el dirigente sostuvo que la salida no vendrá desde el sindicalismo o las cámaras empresariales, sino “desde la política”.
Sola fue parte del encuentro Argentina Produce: Diálogo que construye, donde compartió escenario junto a referentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), que tuvo este jueves su primer capítulo de una actividad que esperan que se replique en todo el país. Allí, el dirigente gremial denunció el cierre de 73 pymes por día en el país por causa de la actual política económica y subrayó la importancia del encuentro de Rosario como un hito de cara a la construcción de un programa de desarrollo que se pueda discutir con la política. “Frente a esta crisis tan grande no hay solución desde el gremialismo sino desde la política, el año próximo es una oportunidad”, enfatizó.
Además, subrayó que el encuentro de Rosario, denominado “Argentina produce”, es el primer capítulo de una construcción destinada a avanzar en “un nuevo contrato social para un país de producción, desarrollo y trabajo”. En ese sentido, llamó a recuperar el mundo laboral como “ordenador de la vida social”.
Programa
El dirigente de la CGT reveló que la central obrera está trabajando en un programa de acción de cinco puntos para presentar en la discusión pública. Y anticipó cómo sigue el plan de acción de las centrales de obrera, que arrancó con la marcha de San Cayetano y la defensa de la ley de tierras, y que la semana pasada tuvo otro capítulo con la movilización en defensa de los endeudados. “La idea es estar en todos los lugares del país donde hay conflicto, el viernes se realiza la reunión del Consejo del Salario y estamos preparando otra marcha para defender a las familias que tuvieron que endeudarse por este modelo económico”, dijo.
La mirada de los trabajadores tuvo puntos de contacto con los empresarios. “Si todos los que estamos acá estamos preocupados por lo mismo, quiere decir que algo no está funcionando”, dijo el presidente de CAME, Ricardo Diab, quien ofreció la sede de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) para recibir a cerca de 500 dirigentes políticos, empresarios y sindicales. El titular de la entidad que agrupa a las micropymes enfatizó que el sector “no está viendo los beneficios del ordenamiento macro". El presidente de ADIMRA, Elio Del Ré, señaló que la industria metalúrgica trabaja al 39 por ciento de su capacidad instalada, lo que equivale a decir que “seis de cada diez máquinas están paradas”. El máximo referente de FISFE, Javier Martín, advirtió que la compleja situación del mundo productivo promete agravarse en la segunda mitad del año y puso el foco en que "cada vez hay más demoras en la cadena de pagos”.
Testimonios
El esfuerzo de los empresarios presentes por mostrar amplitud política no alcanzó para evitar el malestar con las consecuencias del plan económico nacional sobre la economía real. El punto máximo de esa ruptura llegó desde la platea del encuentro. Casi al cierre, tras las exposiciones de los cuatro referentes, el industrial Ricardo Cicarelli (CIRUBON) pidió el micrófono y contó, entre lágrimas, que la histórica fábrica autopartista podría cerrar en dos meses por la falta de demanda y las importaciones desde China.
“El mercado de reposición lo perdimos porque entran productos a precios irrisorios y el de las terminales automotrices está en crisis como todo el sector”, dijo. Por primera vez en la historia de la fábrica que ya lleva dos generaciones, y que exportaba hasta no hace mucho tiempo a exigentes mercados del mundo, tuvo que hacer ajustes masivos de personal, que podrían seguir. “Este encuentro es muy bueno pero no sé si podemos aguantar un año más”, dijo frente a un conmovido auditorio.
Las alusiones a los constantes insultos y descalificaciones que bajan desde el gobierno nacional hacia la industria dejaron huella entre los asistentes de la actividad. “Muchos callaron cuando hace poco el ministro de Economía (Luis Caputo) nos trató de tarados, pero debe tener en cuanta que somos unos tarados a los que nos gustan estos desafíos”, arengó el presidente de FISFE.