Pandanés bajó la persiana de sus 25 locales y dejó a 153 trabajadores en la calle. La cadena de panaderías, que atravesaba una crisis financiera y se encontraba en concurso preventivo, comunicó durante la madrugada de este viernes que dejó de operar y que solicitará su propia quiebra.
El aviso llegó cerca de las 4 de la mañana, cuando los trabajadores recibieron un mensaje por WhatsApp en el que la empresa les informó que no debían presentarse a sus puestos. La medida alcanzó tanto a los empleados de las sucursales como a los trabajadores de la planta de producción que la firma tenía en Barracas.
El cierre tuvo además otra escena que profundizó la incertidumbre de los trabajadores: no pudieron ingresar a los locales para retirar sus pertenencias. Según denunciaron, durante la noche habían cambiado las cerraduras y colocado candados.
“Hoy a las 4 nos mandaron un WhatsApp a los 60 empleados de las tiendas y los 100 en planta el mismo mensaje, que la empresa iba a la quiebra. Que los números no se podían sostener y que no vayamos más”, contó uno de los trabajadores afectados.
Durante la jornada, los empleados recibieron la visita del sindicato de panaderos. Según uno de los trabajadores, durante los últimos meses también se habían acumulado incumplimientos laborales.
“No teníamos ni aportes pagos ni obra social pago desde hace 7 meses”, aseguró.
El cierre de Pandanés se había empezado a visibilizar una semana antes, cuando la empresa bajó las persianas de otras dos sucursales, ubicadas sobre avenida San Martín, en Villa Crespo, y en la calle Sanabria, en Villa Devoto. En esos casos, la firma había comunicado que no había podido renovar los contratos de alquiler debido al costo de los locales.
Una semana después, la medida alcanzó al resto de la cadena.
Una crisis que terminó con 153 trabajadores en la calle
Pandanés había construido su negocio alrededor de la elaboración artesanal de panificados y llegó a contar con 25 establecimientos y una planta de producción de 1.700 metros cuadrados en Barracas, con unos 153 trabajadores entre los locales y la fábrica.
La situación financiera de la compañía ya había quedado expuesta en noviembre del año pasado, cuando ingresó en concurso preventivo. En aquella presentación judicial, la empresa señaló que “la incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos” habían provocado una caída abrupta y persistente del consumo.
Según la propia compañía, esa caída “supera el 50% del volumen histórico” de Pandanés.
En el mismo documento, la firma informó que acumulaba cheques rechazados por unos $58 millones y sostuvo que los cheques emitidos para cumplir con sus obligaciones superaban su capacidad de recaudación.
Pandanés también había enumerado distintas medidas implementadas para intentar revertir la situación: optimización de costos, renegociación de alquileres, cambio de proveedores, ampliación del surtido de productos, acuerdos impositivos y una reorganización operativa.
Pese a esas medidas, la empresa finalmente comunicó que no había encontrado una alternativa para continuar.
“La empresa se quedó sin los fondos necesarios”
En el mensaje enviado a los trabajadores durante la madrugada, Pandanés sostuvo que venía atravesando una situación económica “muy compleja” y que había buscado distintas alternativas para continuar funcionando.
“La situación llegó a un punto en el que la empresa se quedó sin los fondos necesarios para continuar funcionando y para afrontar las obligaciones que tiene por delante”, comunicó.
La firma confirmó que “a partir de hoy Pandanés deja de operar y se solicitará la quiebra de la empresa” y explicó que los próximos pasos quedarían sujetos al proceso judicial.
El mensaje también reconoció el impacto de la decisión sobre los trabajadores y sus familias.
“Entendemos que detrás de cada puesto de trabajo hay una persona, una familia y una vida que se ve afectada”, sostuvo la empresa.
El consumo se desplomó y los trabajadores pagan las consecuencias
El cierre de Pandanés se produjo en un escenario de fuerte retracción de las ventas en el sector panadero. Según la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), las ventas de pan tradicional cayeron entre 50% y 60%, mientras que las de facturas y productos de pastelería registraron una baja del 80%.
Desde la entidad señalaron además que cambió la forma de compra de los consumidores: “La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo”.
El cierre de Pandanés deja así un saldo concreto: 25 locales cerrados y alrededor de 150 trabajadores que, de un día para el otro, recibieron por WhatsApp la indicación de no volver a sus puestos.