Organizaciones de las centrales sindicales y de los movimientos sociales volvieron a movilizarse este miércoles frente al Congreso en defensa de los jubilados y jubiladas, en una jornada que buscó marcar un nuevo capítulo en el plan de lucha contra las políticas del Gobierno de Javier Milei. El dato político que dejó la protesta fue el llamado a profundizar la unidad y avanzar hacia la construcción de un paro nacional.
La concentración comenzó a las 15 y reunió a organizaciones de las CTA, la CGT y distintos espacios del movimiento social, que reclamaron por una jubilación digna, el acceso a la salud y la recuperación de derechos previsionales. La protesta volvió a colocar en el centro de la escena la crítica situación que atraviesan los adultos mayores, golpeados por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y las dificultades para acceder a medicamentos y prestaciones de salud.
La movilización se inscribió en el plan de lucha que las centrales sindicales y los movimientos sociales vienen desarrollando contra las políticas económicas del Gobierno nacional. Pero, a diferencia de anteriores convocatorias, desde el escenario de la protesta comenzaron a aparecer señales concretas sobre la necesidad de escalar las medidas y avanzar hacia una huelga general.
Godoy llamó a profundizar la lucha y avanzar hacia un paro nacional
Desde el Congreso, el secretario general de la CTA, Hugo “Cachorro” Godoy, reivindicó el protagonismo de los jubilados y jubiladas en las luchas sociales y sindicales y planteó que su ejemplo debe servir para profundizar la resistencia contra las políticas oficiales.
“Los jubilados y las jubiladas son el ejemplo de la dignidad de nuestro pueblo, por eso esta etapa del plan de lucha que encabezamos en unidad las tres centrales sindicales viene a nutrirse de su ejemplo y de abrazarlos para que nos guíen en esta tarea de derrotar a este gobierno que quiere destruir las jubilaciones y los salarios, la ciencia y la tecnología y desbaratar la patria misma”, afirmó el dirigente.
Godoy también anticipó que las organizaciones buscarán avanzar en la construcción de una medida de fuerza nacional. “Seguiremos luchando en defensa de la soberanía bajo el ejemplo de las generaciones de los jubilados y las jubiladas, con la construcción de un paro nacional para abrir las puertas a un horizonte de esperanza con una patria emancipada y un pueblo que pueda vivir en dignidad”, sostuvo.
De esta manera, el reclamo por los jubilados volvió a funcionar como uno de los puntos de confluencia de las distintas expresiones sindicales y sociales que cuestionan el rumbo económico del Gobierno.
“Esperando que la fuerza de la clase y del movimiento popular se unan”
Por su parte, Olivia Ruiz, secretaria de Previsión Social de la CTA, destacó la presencia conjunta de las centrales sindicales y los movimientos sociales y remarcó que los reclamos siguen vigentes.
“Estamos acompañados por las tres centrales sindicales y los movimientos sociales y seguimos con los mismos reclamos, esperando que la fuerza de la clase y del movimiento popular se unan para garantizar que este gobierno se vaya y se nos restituyan los derechos que hemos perdido”, afirmó.
La dirigente planteó así la necesidad de consolidar una estrategia común frente al Gobierno nacional y de fortalecer la unidad del movimiento sindical y popular.
La presencia conjunta de las organizaciones volvió a mostrar que la situación de los jubilados se mantiene como uno de los principales ejes de conflicto social. En ese marco, el reclamo por la recomposición de los haberes se combina con las demandas vinculadas al acceso a medicamentos, la atención sanitaria y la defensa del sistema previsional.
Una protesta que volvió a extenderse a las provincias
La jornada de lucha tuvo también réplicas en distintos puntos del país. La protesta se sintió en Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Misiones, Río Negro, Salta, Jujuy, Neuquén y Santa Cruz.
Las movilizaciones provinciales buscaron darle una dimensión federal al reclamo y visibilizar el impacto que la pérdida del poder adquisitivo tiene sobre los jubilados en todo el territorio nacional.
Para las organizaciones convocantes, la situación de los adultos mayores es una de las expresiones más visibles de un modelo económico que, según denuncian, deteriora los ingresos y restringe el acceso a derechos básicos.
Jubilaciones congeladas y medicamentos cada vez más lejos
Los jubilados atraviesan una situación crítica signada por el congelamiento de los bonos, históricamente ubicados en $70.000, y el incremento de la canasta básica.
Para julio de 2026, la jubilación mínima con bono ronda los $481.948, luego de una actualización del 2,1%. A esto se suma, según los datos difundidos por las organizaciones, una caída del 50% en las nuevas altas previsionales.
La situación se complejiza además por el ajuste en las prestaciones del PAMI y las dificultades para acceder a medicamentos, un aspecto especialmente sensible para una población que necesita de manera frecuente tratamientos y atención médica.
En este escenario, la movilización volvió a poner a los jubilados en el centro de la agenda política y sindical. Pero el mensaje que dejó la jornada fue más allá de la protesta sectorial: las centrales sindicales y los movimientos sociales buscan transformar el reclamo en una nueva etapa de confrontación con el Gobierno, con la construcción de un paro nacional como próximo objetivo.