La capacidad instalada de la industria sigue cayendo y sigue funcionando “muy por debajo de su potencial”

Según datos del INDEC hubo un retroceso de 1,5 puntos frente a abril y también por debajo del 58,9 por ciento que había registrado en mayo del año pasado. La construcción también tuvo un importante retroceso.

Lunes, 20 de julio de 2026 11:28

El uso de la capacidad instalada de la industria cayó a 58,4 por ciento en mayo, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), un retroceso de 1,5 puntos frente a abril y también por debajo del 58,9 por ciento que había registrado en mayo del año pasado. El dato interrumpió la suba que el indicador venía mostrando desde enero y confirmó que, pese al discurso oficial sobre la recuperación económica, buena parte del aparato productivo sigue funcionando muy por debajo de su potencial. El escenario también se replica en la construcción, donde se perdieron decenas de miles de empleos desde la asunción de Javier Milei.

La foto sectorial del organismo estadístico mostró a un país industrial partido en dos, ya que mientras la refinación de petróleo trepó al 88,7 por ciento de uso, impulsada por el mayor procesamiento de crudo en el marco de la suba del barril Brent por la guerra en Medio Oriente, la metalmecánica (excluida la industria automotriz) se derrumbó del 46 al 38,7 por ciento de utilización de la capacidad instalada en términos interanuales, arrastrada por caídas del 29,6 por ciento en la fabricación de maquinaria agropecuaria y del 34,1 por ciento en aparatos de uso doméstico. La industria automotriz también retrocedió con fuerza, del 56,8 al 45,5 por ciento, por la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales.

El resto del mapa fabril no ofreció mejores noticias, con los productos textiles bajando del 47,4 al 42,2 por ciento por la caída en la producción y venta de los fabricantes nacionales, los productos de caucho y plástico retrocediendo del 44,5 al 39,6 por ciento, y los alimentos y bebidas cayendo del 61,7 por ciento al 60 por ciento, con la producción de carne vacuna 7,7 por ciento abajo en la comparación interanual. La brecha entre el sector de mayor actividad y el de menor actividad —casi 90 por ciento en refinación de petróleo contra menos del 40 por ciento en metalmecánica— retrata con claridad qué ramas se benefician del modelo económico vigente y cuáles quedan directamente al margen.

Construcción

La crisis no se limita a la industria manufacturera, en tanto también desde la construcción tanto sectores gremiales como empresarios confirman un escenario de fuerte parálisis en el sector, con una pérdida de entre 100 mil y 130 mil puestos de trabajo desde 2023, especialmente por la decisión del gobierno de Javier Milei de paralizar la obra pública. Aunque desde el oficialismo se reivindica como contraejemplo el esquema de peajes impulsado para privatizar el mantenimiento de rutas nacionales, lo cierto es que esto solo alcanza a 9 mil de los 40 mil kilómetros de la red vial, dejando a más del 75 por ciento de las rutas sin mantenimiento y sin prever ampliación alguna.

El contraste resulta elocuente, ya que mientras el gobierno celebra en la Exposición Rural que “la Argentina se ha puesto en marcha”, los datos de la industria y de la construcción dan cuenta de una economía real estancada, con pérdida de empleo, obra pública paralizada y ramas productivas completas funcionando muy por debajo de su capacidad real.

Libro

En tanto, representantes del movimiento sindical, funcionarios del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y referentes del ámbito académico presentaron en la sede de la CGT el libro Perspectiva de Cultura y Trabajo. La arquitectura del trabajo: entre la comunidad y el algoritmo, una obra que aborda las transformaciones que atraviesa el mundo laboral y sus consecuencias en la vida social y cultural. La actividad se desarrolló en el salón José Ignacio Rucci de la central obrera y tuvo como principal expositora a la autora del libro, Florencia Lizaraso, coordinadora de la Comisión Bonaerense de Trabajo y Cultura, organismo dependiente del Ministerio de Trabajo bonaerense que conduce Walter Correa.

Durante la presentación, Lizaraso explicó que la publicación busca aportar herramientas para comprender los cambios que atraviesan las relaciones laborales en el siglo XXI, marcadas por la digitalización, las nuevas formas de organización del trabajo y la irrupción de los algoritmos en múltiples actividades económicas. “El libro nace de una pregunta simple: ¿qué pasó con el sujeto trabajador del siglo XXI? Durante mucho tiempo, el trabajo no fue solamente una forma de obtener ingresos; también fue una experiencia cultural porque organizó identidades, tiempos de vida, vínculos, comunidad y representación colectiva”, señaló la autora.

La obra propone una reflexión sobre cómo las transformaciones productivas impactan en la construcción de identidades, los lazos sociales y las perspectivas de futuro. Según explicó Lizaraso, se trata de una invitación a pensar políticas públicas capaces de acompañar las nuevas realidades laborales sin perder de vista el papel central que históricamente tuvo el trabajo en la organización de la vida social.

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