En seis meses la transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los empresarios dio un salto pronunciado dado que los primeros resignaron casi 7.000 millones de dólares a favor de los dueños de las compañías.
De esta manera, queda en evidencia la verdadera intención del gobierno nacional con la aprobación de Ley Bases y la de Modernización Laboral, que fueron defendidas por el secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, la semana pasada durante una exposición en el Congreso.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) lo graficó en el informe de Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de mano de obra (CGII) del segundo trimestre de 2026, que da cuenta de la “distribución funcional del ingreso” que, a diferencia de la “distribución familiar” (que ordena a las personas y hogares en deciles por nivel de ingreso), muestra la apropiación porcentual sobre el Valor Agregado Bruto (VAB) de las distintas clases que participan en el proceso de producción. En otras palabras, muestra las ganancias (plusvalía) que los capitalistas extraen de la fuerza de trabajo con relación a los salarios con los que la remuneran.
En el documento, apunta que durante el segundo trimestre de 2026, la remuneración al trabajo asalariado explicó el 42,9% del VAB mientras que el excedente de explotación bruto (ganancias) representó el 44,7% del VAB que, a escala anual, se proyecta en $ 974 billones. El 13,2% restante se explica por el “ingreso mixto” que está referido al trabajo autónomo, por cuenta propia o, por ejemplo, los emprendimientos familiares.
En tanto, la participación de los asalariados en el VAB retrocedió en 2,43 puntos porcentuales con relación al mismo trimestre del año pasado y en 4,2 puntos con relación al primer trimestre de este año.
Esa retracción exhibe como contraparte una mejora de 2,8 puntos en las ganancias empresarias (excedente de explotación). En tal sentido, según el relevamiento, se produjo una transferencia de ingresos en favor de la clase capitalista de parte de los trabajadores asalariados y autónomos que, anualizada, superaría los $ 27,3 billones (U$S 17.600 millones).
Igualmente, el proceso profundiza lo ocurrido durante el primer trimestre cuando la masa salarial perdió el equivalente a 1,8 puntos y las ganancias escalaron 1,7. En ese caso, la proyección anualizada de la transferencia de ingresos entre clase arroja un valor de poco más de $ 17 billones. Con todo, solo por lo ocurrido en los primeros seis meses del año, las transferencia de valor de una clase a otra ya supera los $ 10,3 billones, equivalentes a U$S 6800 millones.
Peor que en la pospandemia
Los motivos de esta profundización en la desigualdad son varios y, entre ellos figuran, el retroceso del salario real, una caída del nivel de empleo y una acentuada reconversión del mercado de trabajo basada en la precarización del empleo.
En simultáneo, se registró un retroceso del 0,8% en los puestos de trabajo asalariados durante el período, pero sobre la base de una contracción del 1,4% en el trabajo registrado y una suba del 0,5% en los puestos de trabajo informales. Como contrapartida, los cuentapropistas o “trabajadores no asalariados” crecieron un 3,9% interanual.
El retroceso del último año robustece un piso de participación de los salarios en el producto solo perforado en los años de pospandemia (2021 y 2022), ya que integra un eslabón de una cadena de caídas que ya lleva más de una década. Es más, en el mismo trimestre de 2016 los salarios representaban el 48,35% del VAB y llegaron al 50,2% en 2017.
Asimismo, en el segundo trimestre de 2023 la remuneración al trabajo asalariado representaba el 44,1% del VAB, retrocedió al 43,14% en 2024 y se recuperó hasta el 45,37% en el mismo período de 2025. El registro actual representa el peor valor en la presente gestión de gobierno e implica una caída de 7,26 puntos porcentuales desde el pico de 2017 equivalentes, a valores actuales, a $ 70,7 billones o U$S 46 mil millones anuales.
A propósito, especialistas de la consultora ExQuanti compartieron un informe en el que sostiene que “la desmejora pronunciada en la incidencia de la pobreza se fue consolidando al punto que, para el 2° trimestre de 2026, llegó al 34,4%, cuando en el 4° trimestre de 2025 había sido del 29,9%”.
Al respecto, subrayaron que , “en la actualidad, la incidencia de la pobreza trimestral es mayor que la que se verificaba oficialmente hace exactamente un año atrás. Mientras que en el 2° trimestre de 2025 la misma llegaba a ser del 31,8%, hoy es de 34,4%, o sea, 2,6 puntos porcentuales más alta”.
Posteriormente, apuntó que en el período analizado la cantidad de pobres se incrementó un 9% desde 15.063.409 hasta 16.447.274. La evolución muestra una correlación casi exacta con la de la participación de los salarios sobre el VAB.
En declaraciones a Tiempo Argentino, el director del Instituto del Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), Claudio Lozano, sostuvo “la pérdida de participación de los trabajadores se dio en un contexto en el cual los puestos de trabajo crecieron en 101 mil, explicado principalmente por los puestos no asalariados (230 mil) y asalariados no registrados (28 mil), mientras los asalariados registrados cayeron en 156 mil”.
Otro trabajo de ExQuanti realizado sobre datos de la EPH-INDEC que muestran que los ingresos de los trabajadores informales, a pesar de mostrar una reciente recuperación en términos relativos, representan apenas el 49,28% de los ingresos promedio de los asalariados formales. Por eso, esta reconversión del mercado de trabajo impacta en la masa salarial total y, a su turno, en la distribución funcional del ingreso.
Sobre esa línea, Lozano consideró que el fenómeno se da porque “la masa salarial creció 29,6% nominal en un año, el ingreso mixto 32,9%, mientras que el excedente de explotación creció 46,2%. En los sectores primarios (agro, minería, pesca) el excedente creció más del 70% y en electricidad, gas y agua creció 157%”.
En tanto, Mariana Sosa, del Grupo de Estudios sobre Movilidad y Desigualdad Social (GEDyMES), del Instituto Gino Germani (IIGG) de la UBA, declaró que “si ponemos la lupa sobre los datos del informe, la realidad muestra algo distinto a lo que sostiene el gobierno”. “Hay un empeoramiento de las inserciones laborales, crisis de ingresos y estrategias para llegar a fin de mes (pluriempleo y más horas). El cuentapropismo que crece es mayoritariamente informal y de baja calificación. Cada asalariado formal que es despedido se reconvierte en cuentapropista precario que gana más o menos la mitad de lo que ganaba como asalariado formal”, agregó