Fundición San Cayetano, considerada la empresa de fundición más grande de la Argentina, atraviesa un crítico escenario financiero y entró en concurso preventivo. La compañía, con una fuerte presencia en los mercados internacionales y una producción destinada a sectores como la minería, la siderurgia, el petróleo y la industria automotriz, busca reestructurar sus pasivos luego de acumular una importante cantidad de cheques rechazados y deudas con entidades financieras.
La apertura del concurso preventivo fue dispuesta por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo del juez Nicolás Raggio.
Pese al proceso judicial, desde la empresa buscaron llevar tranquilidad respecto del funcionamiento de la planta y de la continuidad laboral. “Fundición San Cayetano ratifica la continuidad de sus operaciones y la estabilidad de su equipo de trabajo. La empresa se encuentra operando con absoluta normalidad y sin alteraciones en su actividad productiva y comercial”, comunicó la gerencia tras conocerse la resolución.
Una planta con 70 años de historia
La historia de Fundición San Cayetano comenzó hace siete décadas, cuando el inmigrante italiano Nazareno Sforzini fundó la compañía en el partido de Tres de Febrero.
En 1979, la empresa trasladó sus operaciones al Parque Industrial de Almirante Brown, en Burzaco, donde actualmente funciona una planta de 45.000 metros cuadrados.
La infraestructura productiva cuenta con diez hornos de inducción y una capacidad de fusión de 30.000 toneladas anuales. En sus mejores momentos, la compañía llegó a emplear a unos 600 trabajadores. Actualmente, la plantilla está integrada por 260 operarios.
A lo largo de su trayectoria, la firma logró posicionarse como proveedora de distintos sectores industriales y consolidó un perfil fuertemente exportador: alrededor del 80% de su producción tiene como destino el mercado externo.
Del récord industrial al concurso preventivo
Uno de los hitos de la empresa ocurrió en 2018, cuando Fundición San Cayetano produjo la pieza colada más grande de la historia industrial argentina.
Se trató de un cilindro de 40 toneladas que fue destinado a Nucor Yamato Steel, fabricante de acero con sede en Arkansas, Estados Unidos.
El antecedente permite dimensionar la capacidad productiva que alcanzó la compañía, que en los últimos años también había proyectado nuevas inversiones para ampliar su actividad.
De hecho, durante 2025 la firma impulsaba un proyecto de inversión de US$ 4 millones destinado a comenzar la fabricación de varillas para la construcción.
El escenario actual, sin embargo, es sustancialmente diferente.
El peso de las deudas y los cheques rechazados
Según los últimos registros oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondientes a 2026, la empresa acumula un historial de 198 cheques rechazados por un monto superior a los $1.129 millones.
De ese total, la compañía habría logrado abonar apenas el 6,26%.
A esto se suman deudas con distintas entidades financieras por $22.355 millones, en un contexto en el que la firma sostiene que las dificultades para acceder al crédito terminaron agravando el cuadro financiero.
De acuerdo con lo informado por los directivos a Infobae, el problema no estaría relacionado con una caída de la demanda o con la falta de actividad comercial. Por el contrario, la conducción de la empresa sostiene que mantiene un sólido perfil exportador.
El principal problema señalado por la compañía es el costo del financiamiento. Según explicaron, el fuerte incremento de las tasas de interés habría generado costos crediticios que llegaron a duplicar los márgenes de rentabilidad operativos.
Ante ese escenario, la empresa decidió recurrir al concurso preventivo como mecanismo para administrar y reestructurar sus pasivos.
Una empresa que asegura que sigue produciendo
A pesar del panorama financiero, la conducción de Fundición San Cayetano sostiene que la actividad productiva continúa con normalidad.
La empresa también destacó el acompañamiento de sus proveedores, clientes y trabajadores en el proceso iniciado para ordenar sus cuentas y garantizar la continuidad de la planta industrial de Burzaco.
El dato resulta central para los 260 trabajadores que actualmente integran la plantilla y que siguen desarrollando sus tareas mientras avanza el proceso judicial.
La situación de la compañía vuelve a poner en primer plano las dificultades que atraviesan empresas industriales con capacidad productiva y presencia exportadora cuando enfrentan restricciones de financiamiento y un fuerte incremento de sus costos financieros.
“Generar trabajo real y sostenible”
Hace apenas dos semanas, en una publicación realizada en LinkedIn por el Día de la Industria, Fundición San Cayetano había reivindicado el papel de las pequeñas y medianas empresas industriales.
“Ser PyME industrial en Argentina es un ejercicio diario de resiliencia, compromiso y adaptación constante. Es apostar a la innovación sin perder las raíces, articular con valor nuestra cadena productiva y generar trabajo real y sostenible en el país”, expresó la compañía.
El mensaje contrasta ahora con la decisión de recurrir a la Justicia para reestructurar sus obligaciones financieras.
Con 70 años de historia, una planta de 45.000 metros cuadrados, capacidad para fundir 30.000 toneladas anuales y un fuerte perfil exportador, Fundición San Cayetano enfrenta el desafío de atravesar el concurso preventivo sin detener su producción ni afectar los puestos de trabajo que todavía sostiene.