Casi un año atrás, los trabajadores de frigorífico Euro comenzaban un plan de lucha por la falta de cobro y otros problemas en la planta ubicada en la localidad de Villa Gobernador Gálvez, provincia de Santa Fe. El conflicto comenzó a principios de 2025, cuando la actividad de la planta empezó a caer y los trabajadores pasaron a percibir salarios reducidos bajo el régimen de garantía horaria. En septiembre la empresa dejó de pagar los sueldos y el Ministerio de Trabajo de Santa Fe dictó una conciliación obligatoria que la firma nunca cumplió. Ahora, más de 260 días del inicio de la crisis, se firmo un principio de acuerdo para reactivar la firma, luego que los trabajadores lograron que un grupo inversor alquilara el establecimiento por cinco años, con opción de compra.
El acuerdo permitirá iniciar una primera etapa con 30 trabajadores dedicados a tareas de limpieza y mantenimiento. Luego, explicó el delegado del Sindicato de la Carne Walter Navarro en declaraciones radiales, se avanzará con la reincorporación progresiva del resto del personal. “La idea nuestra es que vuelvan todos, que todos puedan recuperar el trabajo”, afirmó Navarro.
El conflicto comenzó cuando los propietarios abandonaron la planta y dejaron sin respuestas a 160 familias. Ante el riesgo de vaciamiento, los trabajadores resolvieron permanecer dentro del establecimiento para impedir que se retiraran las máquinas y preservar las instalaciones. “Nos enteramos de que los dueños estaban llevando las cosas. A raíz de eso decidimos quedarnos. Primero nos quedábamos entre compañeros y después las familias se fueron a vivir ahí porque no tenían cómo pagar un alquiler”, relató el delegado durante la entrevista radial.
Plan de reactivación
Durante más de ocho meses, los trabajadores organizaron guardias las 24 horas, realizaron tareas de mantenimiento y enfrentaron intentos de robo para evitar que la planta quedara inutilizada. Pero la llegada de capitales reactivó la firma. Según se explicó, el grupo inversor está encabezado por Sergio García, un empresario del rubro de embutidos y menudencias con actividad en Buenos Aires y vínculos comerciales con frigoríficos de la región.
La puesta en marcha será progresiva. Un primer grupo de alrededor de 30 trabajadores comenzará con las tareas de acondicionamiento del establecimiento y, a medida que ingresen mercadería e insumos, se irá convocando al resto del personal. "Sabemos que de entrada van a ser unos 30 compañeros. La idea es arrancar con la limpieza y el mantenimiento de la planta. Como mucho, el lunes 3 de agosto ya estaríamos trabajando en la producción", señaló Navarro.
Lucha clave
El dirigente destacó que la permanencia y el cuidado de las instalaciones fueron claves para que aparecieran inversores interesados en reactivar el frigorífico. “Gracias a que nosotros vivimos ahí y la cuidamos hasta el día de hoy, los dueños pudieron alquilar la empresa. Si no, no hubiesen quedado ni las paredes”, aseguró. Todavía permanecen 13 familias viviendo dentro del establecimiento. Está previsto que abandonen la planta cuando comiencen a cobrar salarios tras la reanudación de la actividad.
Los trabajadores también reclaman nueve meses de sueldos adeudados y aguinaldos impagos. Sin embargo, resolvieron priorizar la reactivación del frigorífico y la recuperación de los puestos laborales. “Después de 260 días recuperamos la fuente de trabajo, con la misma empresa, la misma antigüedad y la misma categoría. El mensaje es que se puede, que no hay que bajar los brazos”, expresó Navarro. El delegado remarcó que la organización colectiva permitió revertir una situación que parecía definitiva. “Hay que pelear, no hay que bajar los brazos. Más con un Gobierno donde no tenemos nada a favor y todo en contra. Recuperamos la fuente de trabajo gracias a la lucha colectiva”, concluyó.