“Milei le hace caso a Estados Unidos, pero se olvida de la deuda interna”: Ibarra cruzó al Gobierno y cuestionó el “manotazo de ahogado” con Malvinas

El secretario general de las 62 Organizaciones Peronistas cuestionó el alineamiento de Milei con Washington, recordó su admiración por Margaret Thatcher y calificó de “manotazo de ahogado” el giro oficial sobre las Islas. “Primero que cumpla con la deuda interna”, reclamó. En paralelo, el sindicalismo peronista profundiza su reconstrucción federal y normalizó la conducción de las 62 en Chaco.

Martes, 08 de septiembre de 2026 15:03


José Ibarra no tuvo pelos en la lengua para describir el presente político y económico argentino. El secretario general de las 62 Organizaciones Peronistas disparó contra el Gobierno de Javier Milei por su política económica, su alineamiento con Estados Unidos y, especialmente, por lo que considera un uso oportunista de la cuestión Malvinas.

En una entrevista radial atravesada por la situación de los trabajadores, Ibarra planteó una contradicción que, según su mirada, resume buena parte del rumbo oficial: mientras el Gobierno prioriza el cumplimiento de los compromisos de deuda externa y sigue las recomendaciones de Washington, crece lo que definió como la verdadera deuda pendiente: la que el Estado mantiene con los argentinos.

“Hay una gran deuda y es la deuda interna. Primero que cumpla con la deuda interna”, reclamó el dirigente sindical en diálogo con FM Wen.

La definición llegó después de un diagnóstico particularmente crítico sobre el impacto de las políticas económicas. Ibarra sostuvo que la clase trabajadora, los jubilados y los sectores medios atraviesan una situación cada vez más complicada, con pérdida de poder adquisitivo y dificultades para acceder a medicamentos, salud y otros servicios básicos.

“Nosotros no tuvimos ninguna fiesta y no tenemos por qué pagar ninguna fiesta”, remarcó, en una frase que condensó el planteo sindical de las 62 Organizaciones.

Malvinas y el “manotazo de ahogado” de Milei

Uno de los momentos más picantes de la entrevista apareció cuando Ibarra fue consultado por la cuestión Malvinas. Allí apuntó directamente contra Milei y cuestionó que el Presidente reivindique actualmente una bandera que, según recordó, anteriormente había abordado desde una posición diametralmente diferente.

“Se cansó de admirar a Thatcher”, lanzó Ibarra, en referencia a la admiración que Milei manifestó públicamente por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, quien gobernaba el Reino Unido durante la Guerra de Malvinas de 1982.

El dirigente sindical recordó además declaraciones atribuidas al actual Presidente en las que habría relativizado el reclamo argentino sobre las islas y sostuvo que ahora el Gobierno vuelve a colocar el tema en el centro de la escena por conveniencia política.

Para Ibarra, se trata de una utilización oportunista de un sentimiento profundamente arraigado en la sociedad argentina.

“Todo lo que cualquier persona, cualquier funcionario haga en defensa de los derechos, de la legalidad, de la institucionalidad de las Malvinas Argentinas, yo como argentino lo voy a apoyar”, aclaró.

Pero inmediatamente después marcó el límite: “Si después ese sentimiento nacional se termina conformando en una causa nacional de todos los argentinos, viene alguien que usa las siglas, las islas, el sentimiento, ese derramamiento de sangre que hubo de nuestros soldados para un fin político, y me parece que no es lo conveniente”.

Ibarra definió así el movimiento del Gobierno como “muy contradictorio” y habló de un “manotazo de ahogado” en torno de la cuestión Malvinas.

El sindicalista también vinculó el tema con la relación entre Milei y Donald Trump, al interpretar que la política exterior argentina queda atada a los movimientos de Washington. “En cuanto se pongan de acuerdo, seguramente a este instrumento que tienen acá, desgraciadamente en nuestro país, Milei, va a quedar de vuelta con la patita en el aire”, ironizó.

“Hacer caso a lo que le dice el Gobierno de Estados Unidos”

La crítica de Ibarra no quedó circunscripta a la política exterior. El titular de las 62 Organizaciones apuntó contra el programa económico y cuestionó que el Gobierno coloque el cumplimiento de la deuda externa por encima de las necesidades del mercado interno.

“Al Gobierno políticamente lo único que le interesa es la macroeconomía, que lo único que hace es hacer caso a lo que le dice el gobierno de Estados Unidos, el gobierno del Norte, de que tiene que cumplir con la deuda externa”, sostuvo.

Frente a eso, volvió a poner en primer plano a los trabajadores: “Nosotros de acá le decimos que hay una gran deuda y es la deuda interna”.

Ibarra sostuvo que la situación económica también está golpeando al entramado productivo y comercial. En ese sentido, cuestionó el ingreso de productos importados y advirtió sobre el impacto que tiene sobre la industria nacional y el empleo.

“Cuando vemos que salen en los medios: ‘cerró la fábrica de heladeras’, y van a cerrar todas las fábricas de heladeras y van a cerrar, desgraciadamente, todas las fábricas de ollas, de sartenes, de todo, por la gran cantidad de importaciones que nos están metiendo a través de China, planteó.

Y utilizó una imagen para graficar lo que observa en las calles porteñas: “Lo único que vemos en la ciudad más grande del país, que es Buenos Aires, la Capital Federal, es ver la cantidad de containers que están parados en doble fila bajando productos importados.

Para el dirigente, el problema no se limita a una fábrica puntual. “Eso es mano de obra que se pierde, eso es comercio que se pierde”, afirmó.

En esa línea, reclamó políticas que permitan recuperar el consumo y sostener a las pequeñas y medianas empresas. “Nadie le está pidiendo que regale plata, pero simplemente que deje trabajar, que deje a los empresarios o al dueño del bar, al pequeño empresario, a la pyme, al emprendedor, al de la zapatería, que le permita vender y comercializar para así poder pagar el salario y cumplir con los tributos que tiene que tributar”, explicó.

El peronismo, en deuda con los trabajadores

La autocrítica tampoco quedó afuera. Consultado sobre por qué numerosos trabajadores y sectores de clase media acompañaron electoralmente a Milei, Ibarra evitó responsabilizar exclusivamente al electorado y apuntó contra la propia dirigencia peronista.

“Si nosotros no hacemos una autocrítica de por qué llegamos a esta situación, estamos por el camino equivocado”, reconoció.

En particular, cuestionó la gestión de Alberto Fernández y sostuvo que el peronismo debe asumir su responsabilidad por haber perdido el vínculo con sectores que históricamente fueron parte de su base social.

“Yo creo que nosotros tenemos que hacer el mea culpa de lo mal que... no ha sido bueno el gobierno de Alberto Fernández”, sostuvo.

Para Ibarra, el problema fue también la falta de participación de los trabajadores en las decisiones partidarias. Allí volvió sobre una de las históricas banderas de las 62 Organizaciones: el 33% de representación del movimiento obrero en las estructuras políticas del peronismo.

“Perón dejó el legado de la participación de los trabajadores a través del 33% de los cargos electivos”, recordó.

Y lanzó una crítica hacia el conjunto de la dirigencia: “En los últimos 20 años, casi 30 años, ningún gobierno, sea de nuestra bandera y mucho menos de otra bandera, nos llamaron a integrar, a ocupar esos cargos”.

Según Ibarra, esa ausencia tuvo consecuencias concretas: “Si el peronismo hubiese convocado a los trabajadores, si hubiese tenido la opinión de los trabajadores en la mesa política del peronismo de gobierno, seguramente quizás habría sido otro el resultado”.

Las 62 buscan recuperar terreno en todo el país

En ese contexto, el dirigente aseguró que las 62 Organizaciones están desplegando una estrategia de reconstrucción territorial para recuperar protagonismo dentro del movimiento obrero y del Partido Justicialista.

“Estamos trabajando en silencio fuertemente a lo largo y ancho del país”, afirmó.

Ibarra enumeró normalizaciones, plenarios y reuniones en distintas provincias y sostuvo que existe una demanda creciente de dirigentes sindicales que buscan reorganizar las estructuras locales de las 62.

El objetivo, según explicó, es volver a colocar al movimiento obrero en el centro de la discusión política.

“Queremos una vez más poner al movimiento obrero a la cabeza de la lucha para recuperar lo que históricamente ha sido la bandera de la justicia social”, sostuvo.

La disputa también tiene un componente institucional. Ibarra remarcó que se presenta como el dirigente reconocido por la Inspección General de Justicia como delegado normalizador y secretario general nacional de las 62 Organizaciones, y cuestionó la existencia de otras estructuras que, según su interpretación, carecerían de ese reconocimiento.

“Las 62 no son de intereses personales; representan a un conjunto de gremios”, afirmó.

Chaco: una normalización que busca mostrar músculo

La actividad posterior en Chaco terminó funcionando como una demostración concreta de esa estrategia federal anunciada por Ibarra durante la entrevista.

Con el respaldo de la conducción nacional, las 62 Organizaciones Peronistas oficializaron la normalización de la Seccional Chaco, en un acto realizado en el Salón Blanco del Partido Justicialista provincial.

En ese marco asumió Nicolás Slimel como secretario general de la estructura chaqueña.

La normalización fue presentada por la organización como un paso institucional para consolidar una conducción territorial y recuperar el protagonismo político del sindicalismo peronista.

La consigna volvió a ser el 33% de participación de los trabajadores en los espacios de decisión del Partido Justicialista, junto con un reclamo por mayor presencia sindical en las legislaturas, el Congreso y las listas electorales.

“El peronismo nace del trabajo y se nutre de la militancia”, plantearon desde las 62 Organizaciones tras el encuentro.

El mensaje conecta directamente con lo planteado por Ibarra en la entrevista: reconstruir una estructura sindical federal que no sólo discuta salarios y condiciones laborales, sino que también dispute lugares concretos en la definición de las políticas públicas.

En definitiva, el dirigente busca instalar una doble discusión. Por un lado, cuestionar a un Gobierno al que acusa de mirar hacia Washington mientras posterga la llamada deuda interna. Por otro, admitir que el peronismo también tiene cuentas pendientes con su propia base social.

Y en esa pelea, Ibarra parece tener claro dónde quiere ubicar a las 62 Organizaciones: no como espectadoras de la interna peronista, sino como una pata sindical que pretende volver a sentarse en la mesa donde se toman las decisiones.

 

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