Por la crisis de consumo, Tía Maruca cierra planta en San Juan y no quiere pagar todas las indemnizaciones

La tradicional fábrica de galletitas anunció que dejará de producir en la localidad de Albardón, generando alarma por el impacto social en esa localidad sanjuanina. Luego del anuncio, la situación se centra en la liquidación de los empleados, que la firma dice no puede completar.   

Jueves, 30 de julio de 2026 09:46

La crisis del consumo masivo sigue golpeando al entramado productivo argentino. En ese contexto, la empresa alimenticia Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su planta de producción ubicada en Albardón, en la provincia de San Juan, una decisión que afecta a decenas de trabajadores y abrió un conflicto gremial por las condiciones de las desvinculaciones. La compañía atribuyó la medida a la “sostenida caída de las ventas y al deterioro de las condiciones de operación”. La situación genera alarma por el impacto en esa localidad sanjuanina, y por la intención de la firma de no pagar completa la indemnización a los operarios.  

Según informó, durante los primeros meses de 2026 la planta funcionaba con apenas el 52 por ciento de su capacidad instalada, una situación que incrementó los costos de producción y terminó tornando inviable la continuidad de las actividades.

El establecimiento había pasado a formar parte de Tía Maruca en 2017, tras la adquisición de las instalaciones que anteriormente pertenecían a Dilexis. Desde entonces, la fábrica se convirtió en uno de los principales centros productivos de la firma y en una fuente significativa de empleo para el departamento de Albardón.

Impacto

La decisión empresarial pone fin a casi dos décadas de actividad industrial en el predio y genera preocupación por su impacto económico y social en la región. Además del cierre de la producción, la empresa comenzó el proceso de desvinculación del personal mediante el envío de telegramas a los trabajadores alcanzados por la medida.

Tras conocerse el anuncio, operarios y representantes sindicales realizaron protestas frente a la planta para rechazar el cierre y reclamar garantías sobre el pago de las indemnizaciones. Los trabajadores sostienen que las propuestas iniciales presentadas por la empresa no se ajustan a lo establecido por la legislación laboral vigente.

Dos frentes

El conflicto quedó así abierto en dos frentes: por un lado, el cierre de una unidad productiva que durante años tuvo un rol relevante en la economía local; por otro, la discusión sobre las condiciones en las que se concretarán las desvinculaciones.

Mientras continúan las negociaciones en las instancias administrativas correspondientes, el caso de Tía Maruca se suma a una serie de dificultades que atraviesan distintas ramas de la industria alimenticia, afectadas por la retracción del consumo interno, el aumento de los costos operativos y la caída en los niveles de producción.

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