Se derrumba el “empleo refugio”: el monotributo ya no absorbe a los expulsados del trabajo registrado y cae por segundo mes consecutivo

El monotributo registró su segunda caída consecutiva y destruyó 11.000 puestos en abril. El dato marca un quiebre en una tendencia que venía funcionando como contención frente a la pérdida del empleo formal y advierte que una mayor cantidad de trabajadores podría pasar directamente a engrosar las filas del desempleo.

Viernes, 24 de julio de 2026 11:01

El empleo registrado por cuenta propia volvió a caer en abril y acumuló su segundo mes consecutivo de retroceso. El dato encendió una señal de alerta sobre la evolución del mercado laboral, debido a que esta modalidad suele actuar, en contextos de crisis, como un refugio para quienes pierden un empleo formal.

El monotributo reúne actividades de subsistencia que requieren poco capital inicial y escasas calificaciones específicas. Por eso, en períodos de deterioro del mercado laboral, suele absorber a una parte de quienes quedan fuera del empleo asalariado registrado.

Sin embargo, ese mecanismo de contención comenzó a agotarse. Un relevamiento de CP Consultora destacó que el monotributo destruyó 11.000 puestos de trabajo en abril y acumuló una pérdida de 16.000 empleos en comparación con febrero de 2026.

La caída marca un cambio de tendencia. Previamente, este segmento había registrado un crecimiento ininterrumpido desde julio de 2025. Entre ese mes y febrero de 2026, el monotributo había incorporado 48.800 nuevos trabajadores.

Al tratarse de una modalidad de registro de bajo costo, el monotributo suele concentrar emprendimientos de baja productividad que aparecen o se expanden en contextos de crisis. Allí se encuentran trabajadores de aplicaciones de movilidad y delivery, pequeños emprendimientos comerciales y gastronómicos, actividades de reparación y mantenimiento, además de tareas vinculadas con cuidados y asistencia social.

La interrupción de esta dinámica sugiere que el denominado “empleo refugio” comienza a agotarse. En otras palabras, quienes pierden sus puestos de trabajo ya no encuentran con la misma facilidad una alternativa en el trabajo independiente y una mayor proporción podría pasar directamente a engrosar las filas de la desocupación.

De confirmarse esta tendencia, el desempleo podría volver a aumentar durante el segundo trimestre del año. Los datos oficiales sobre el mercado laboral, que incluyen tanto el empleo registrado como el informal, serán difundidos por el Indec en septiembre.

El empleo privado formal acumula 11 meses de caída

La situación también se refleja en la evolución del empleo asalariado privado registrado. Según el informe de CP Consultora, en abril volvió a registrarse una contracción, con lo que este indicador acumula 11 meses consecutivos de caída.

El retroceso, además, fue generalizado a nivel sectorial. Los sectores más intensivos en mano de obra, como el comercio, la industria y la construcción, fueron los que concentraron la mayor destrucción de puestos de trabajo.

En contraposición, las actividades que aparecen como las principales beneficiadas por el modelo económico del Gobierno, entre ellas los sectores primarios, la energía, la minería y las finanzas, tienen una participación relativamente baja en el empleo total. Por ese motivo, su capacidad para compensar la pérdida de puestos en otras ramas de actividad resulta limitada.

Si se compara la situación actual con noviembre de 2023, antes del cambio de Gobierno, el empleo privado registrado acumula una pérdida de 235.400 puestos de trabajo.

Menos empresas y menor capacidad para generar empleo

La destrucción de puestos formales se produce, además, en paralelo con una fuerte reducción de la cantidad de empresas empleadoras. Según el informe citado, este indicador acumula 27 meses consecutivos de caída.

La cantidad de empresas empleadoras alcanzó unas 540.000 durante el cuarto trimestre de 2025, el nivel más bajo desde 2007.

Al mismo tiempo, la tasa de apertura de nuevas empresas se ubicó en mínimos desde 2002, si se excluye el período excepcional de la pandemia. Mientras tanto, la tasa de cierre continúa creciendo incluso en un escenario de estancamiento del Producto Bruto Interno (PBI).

Para CP Consultora, estos indicadores contradicen el discurso oficial sobre una recuperación sostenida de la actividad económica y reflejan un deterioro progresivo del entramado productivo local.

El escenario combina menos empresas, menor cantidad de empleos formales y una reducción de la capacidad de la economía para generar nuevas actividades productivas. La caída del empleo por cuenta propia agrega ahora una nueva señal de alarma, ya que el mercado laboral comienza a mostrar dificultades incluso para absorber a quienes quedan fuera del empleo registrado.

La desinflación no alcanza para recuperar los salarios

En paralelo con el deterioro del empleo, la evolución de los ingresos continúa mostrando dificultades. Durante abril y mayo, los indicadores salariales evidenciaron un freno en la caída del poder adquisitivo. Sin embargo, desde CP Consultora advierten que todavía no se observa una recuperación sostenida.

En junio, el indicador promedio de paritarias elaborado por la consultora registró una recuperación del poder adquisitivo del 2,3 por ciento. A su vez, después de una caída significativa durante los primeros meses del año, el salario real privado relevado por el Indec mostró una tendencia al estancamiento.

El comportamiento de los ingresos se da en un contexto en el que la inflación se mantiene alrededor del 2 por ciento mensual. Según el análisis, este ritmo de aumento de precios parece alcanzar apenas para evitar que los salarios continúen perdiendo poder adquisitivo, pero no resulta suficiente para recuperar los niveles previos.

“Solo una desinflación más profunda y la adopción de sumas fijas más abultadas e incorporadas en los salarios básicos permitirían una recuperación sostenida. Este proceso comenzó a verse en algunos sectores, pero está lejos de generalizarse”, concluyeron los especialistas.

Desde la consultora señalaron que la generalización de sumas fijas permite apenas recuperaciones esporádicas y heterogéneas entre los distintos sectores. De esta manera, la estabilización de la inflación no se traduce automáticamente en una recomposición general de los ingresos.

La estrategia del Gobierno para recuperar el poder adquisitivo se sostiene, en buena medida, en la continuidad del proceso de desinflación. En ese sentido, el vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró en su última conferencia de prensa en Casa Rosada que, de acuerdo con las proyecciones oficiales, la inflación podría perforar el umbral del 1 por ciento mensual en agosto.

Mientras tanto, los datos sobre empleo y actividad muestran un escenario más complejo: el trabajo independiente dejó de crecer como alternativa frente a la pérdida del empleo formal, las empresas empleadoras continúan disminuyendo y los salarios, pese a la desaceleración de los precios, todavía no logran recuperar de manera sostenida el poder adquisitivo perdido.

 

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