La automotriz Stellantis confirmó que suspenderá durante siete semanas la producción de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en su planta industrial de Ferreyra, en el sur de la provincia de Córdoba. La decisión responde a la caída de la demanda en los mercados de la región y tendrá impacto sobre los operarios asignados a esas líneas de montaje.
Los detalles del parate fueron comunicados por la propia compañía mediante el sistema de programación de producción que comparte habitualmente con su red de proveedores. La medida vuelve a encender señales de alerta sobre el nivel de actividad de la industria automotriz y sus consecuencias sobre el empleo y la cadena de valor autopartista.
Siete semanas sin producir las pick-ups
La paralización ya comenzó a sentirse en la planta cordobesa. La Fiat Titano dejó de producirse a comienzos de octubre, en el marco de un freno que se extenderá durante varias semanas y que obliga a readecuar la planificación de la fábrica y de sus proveedores.
Según el cronograma informado por la empresa, los operarios afectados retomarán sus tareas durante la segunda quincena de enero. La suspensión busca ajustar los niveles de stock frente a la menor demanda y esperar una eventual recuperación de los pedidos durante el primer trimestre del próximo año.
El parate se concentra en las líneas de las dos pick-ups y no implica, según la información difundida, una interrupción general de la actividad de la planta. El Fiat Cronos, otro de los modelos fabricados en Ferreyra, mantendrá su volumen de producción habitual, con la pausa correspondiente a las vacaciones de verano, programadas entre el 21 de diciembre y el 18 de enero.
La decisión llega tras la polémica por el futuro de las plantas
La suspensión de la producción se conoce en un contexto de preocupación por el presente y el futuro de la industria automotriz argentina. La medida llega poco más de un mes después de la controversia generada por las declaraciones de Herlander Zola, presidente de Stellantis para Sudamérica, quien no descartó explícitamente la posibilidad de cerrar las plantas que la compañía posee en Córdoba y Buenos Aires.
Las expresiones encendieron la alarma entre los trabajadores y en el sector industrial, ante la posibilidad de que la retracción de la actividad derivara en decisiones de mayor alcance sobre las operaciones locales.
Frente a la repercusión pública, la conducción corporativa buscó bajar el tono de las especulaciones y transmitir tranquilidad respecto de la continuidad de sus instalaciones en el país. La empresa negó de manera categórica que estuviera evaluando un cierre o una desinversión de esa magnitud.
Sin embargo, la suspensión de las líneas de Fiat Titano y RAM Dakota vuelve a poner el foco en la evolución de la demanda regional y en el impacto que la desaceleración productiva puede tener sobre el empleo industrial. La fecha prevista para el regreso de los operarios marca el horizonte inmediato, mientras el sector espera señales de recuperación para los primeros meses del próximo año.