Esta semana, el INDEC dio los datos d inflación de julio de 2026, que finalmente dio un alto respecto al mes anterior: 2,1 por ciento. Sí, el IPC volvió a acelerarse después de tres meses consecutivos de desaceleración, acumulando un incremento del 19,3 por ciento en los primeros siete meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,8 por ciento. El movimiento estuvo marcado por factores estacionales vinculados a las vacaciones de invierno, explicaron los especialistas. En este tiempo, muchos sectores alertaron sobre la falta de actualización de la medición, que debía hacerse en enero de este año. Entre ellos, los propios trabajadores, que ante el nuevo anuncio alertaron que se viven “184 días de la censura del gobierno de Javier Milei a la actualización del IPC”.
Luego de la publicación del IPC de julio, la Junta Interna de ATE en el INDEC dijo que el dato encuentra al país “frente a una situación crítica a nivel social”. “Como marcan las encuestas, gran parte de la sociedad comienza a identificar que el plan del gobierno tiene como principal blanco del ajuste a los trabajadores”, agregaron. Con la prohibición de actualización del IPC, afirmaron, “el gobierno busca maquillar esta situación, ya que los servicios y el transporte aumentan fuertemente mes a mes”. “La actualización de la estadística no puede quedar subordinada a los tiempos políticos de ningún gobierno”, resaltaron. Cuando corresponde actualizar una metodología, cambiar una base o incorporar nuevas ponderaciones, “deben hacerlo los equipos técnicos del organismo con criterios transparentes y públicos”.
Además, ATE-INDEC denunció la quita de beneficios como el descuento que existía en el segundo medio de transporte, que encarece “especialmente el costo de vida de aquellos trabajadores que viven en la periferia, lo mismo que los cambios en la tarifa social”. Aun así, “desde octubre del 2025 la inflación interanual viene creciendo y desde ese momento los salarios de quienes trabajan en el sector privado también están cayendo”. “Esto redunda en un aumento de la informalidad y la precariedad laboral. Cada vez son más los trabajadores que necesitan trabajar más horas, cambiar de empleo o sumar una ocupación para completar ingresos que no alcanzan. El crecimiento del pluriempleo, las changas y otras estrategias de subsistencia no puede presentarse como una mejora del mercado laboral o las condiciones de vida de la población: son respuestas a la insuficiencia de los ingresos”, describieron.
Condiciones laborales
ATE-INDEC recordó que Javier Milei festejó hace dos semanas “quienes trabajamos en el Estado somos quienes más hemos perdido en sus casi tres años de gobierno”. “Ganó las elecciones prometiendo que el ajuste lo iba a pagar ‘la casta’ y hoy festeja que el principal blanco del ajuste seamos los trabajadores del Estado”, indicaron desde la entidad de estadísticas y censos.
El gobierno festeja que el PBI crece, insistieron, “pero la plata se la quedan unos pocos o se la llevan rápidamente del país. Los sectores que concentran buena parte de las nuevas inversiones no son necesariamente los que más puestos de trabajo generan, mientras que actividades intensivas en mano de obra —como la industria, el comercio y la construcción— continúan en caída libre. El resultado es un mercado laboral cada vez más fragmentado”.
Reclamo
Ante este cuadro de situación descrito por los delegados, ATE-INDEC reclamó a las autoridades “aumento salarial ya y pase a planta permanente con estabilidad inmediata para todos los trabajadores precarizados”. “No puede haber estadísticas públicas de calidad si quienes las producen trabajan con salarios deteriorados, contratos precarios e inestabilidad laboral”, dijeron. Además, se comprometieron a promover “un INDEC independiente de los gobiernos de turno, con autarquía administrativa y autonomía presupuestaria, capacidad técnica y recursos suficientes para producir estadísticas públicas confiables”.
“No alcanza con hablar de ‘blindar’ al INDEC. La independencia estadística se demuestra en los hechos: las decisiones técnicas deben responder exclusivamente a criterios profesionales y científicos para mejor medir la realidad, sin especulación ni conveniencia política”, resaltaron. “Defender la independencia técnica del INDEC también significa defender a sus trabajadores, garantizar estabilidad, salarios dignos, carrera profesional y condiciones adecuadas para producir estadísticas públicas de calidad”, instaron. “La gran movilización contra la extranjerización de la tierra y el paquete de leyes de Sturzenegger marcan que con movilización podemos torcerle el brazo a este gobierno. Por eso, las centrales sindicales tienen que avanzar con un plan de lucha para derrotar el plan de ajuste”, concluyeron los trabajadores del INDEC.