La histórica empresa de micros de larga distancia Crucero del Norte atraviesa una profunda crisis que dejó a cientos de trabajadores en una situación de extrema incertidumbre. La compañía decidió suspender todos sus servicios hasta nuevo aviso, mientras los empleados denuncian salarios adeudados, despidos y falta de respuestas por parte de la familia propietaria.
De acuerdo con el testimonio de los trabajadores, la empresa habría despedido a más de 800 personas en los últimos meses. La denuncia fue realizada por empleados de la compañía y no fue confirmada públicamente por sus propietarios.
Uno de los delegados, Leonardo Figueredo, aseguró que a comienzos de año eran alrededor de 1.200 trabajadores y que actualmente quedan unos 390. “A principio de año éramos 1.200 trabajadores, y empezaron con despidos y hoy apenas llegamos a 390”, señaló en diálogo con BAE Negocios.
Los trabajadores realizan retenciones de tareas en distintos puntos del país y reclaman el pago de sus salarios, además de certezas sobre la continuidad de la empresa y de sus puestos de trabajo.
“La familia Koropeski no da respuestas, mientras los trabajadores hacen retención de tareas a la espera de una resolución”, indicaron los empleados.
Una empresa histórica, paralizada
Crucero del Norte fue fundada en 1949 por Demetrio Koropeski y con el paso de las décadas se convirtió en uno de los principales grupos empresarios del transporte de pasajeros de larga distancia nacional e internacional.
Actualmente, la compañía es conducida por sus hijos, Hugo y Julio Koropeski, y el grupo reúne distintas marcas: Crucero del Norte, Turismo Parque, Crucero del Sur, Crucero del Este, Expreso Río Paraná y Expreso Paraguay.
Los trabajadores aseguran que todas las empresas se encuentran paralizadas.
El grupo tenía servicios hacia destinos como Misiones, Posadas, Puerto Iguazú, Córdoba, Cruz del Eje y Rosario, además de recorridos internacionales hacia San Pablo, Río de Janeiro y Curitiba.
La explicación de la familia Koropeski
Mientras los trabajadores denuncian una situación crítica y reclaman respuestas, Julio Koropeski habló con Misiones Online y rechazó que la paralización responda a una crisis económica o a la eliminación de subsidios.
“No se trata de una crisis económica y política, es de índole familiar. Ni tampoco de quita de subsidios, porque la política de subsidios del Gobierno cayó hace tiempo”, sostuvo.
El empresario explicó que actualmente “todas las operaciones se encuentran supeditadas a que se resuelvan las diferencias existentes dentro del directorio”.
Y agregó: “En nombre mío, el de mi madre y como me enseñó mi padre, don Demetrio, que ya no está entre nosotros, voy a honrar hasta el último compromiso que asumimos”.
Las declaraciones de Koropeski contrastan con el escenario denunciado por los trabajadores, que aseguran que los salarios continúan sin ser abonados y que se produjeron cientos de despidos.
“Creo que los hermanos quieren hacer un vaciamiento”
En diálogo con BAE Negocios, Figueredo relató además la situación que atraviesan quienes todavía permanecen en la empresa.
“Trabajo en Crucero del Norte y estamos con 40 compañeros haciendo retención de tareas en la base de La Tablada”, contó.
Según explicó, Julio Koropeski les aseguró que existe dinero disponible, pero los salarios continúan sin ser abonados.
“Nos dijo que hay plata, pero no nos pagan. Además están llamando a compañeros para que firmen una cesantía”, denunció.
En ese contexto, el delegado planteó una acusación de extrema gravedad: “Creo que los hermanos quieren hacer un vaciamiento”.
La denuncia se da en medio de la fuerte reducción de la plantilla que describen los trabajadores y de la paralización de los servicios.
Siete días de protesta y desesperación
Las medidas de fuerza se extienden por distintos puntos de Buenos Aires y Misiones. En Posadas, uno de los trabajadores afectados, Héctor Da Silva, describió el estado de desesperación que atraviesan las familias.
“Es el séptimo día consecutivo de protestas. La verdad, es horroroso estar así. Nadie aparece. Nadie nos dice nada. Uno va triste a la casa y vuelve triste para acá, ya no sabe qué decir. Es una vergüenza lo que están haciendo con nosotros”, expresó.
El trabajador también advirtió sobre el creciente malestar entre quienes todavía conservan sus puestos.
“Los chicos quieren quedarse, pero ya quieren cortar la ruta”, afirmó.
Mientras tanto, la empresa mantiene suspendidos todos sus servicios hasta nuevo aviso y los trabajadores continúan con retenciones de tareas a la espera de una definición.
La crisis golpea a una compañía con 77 años de historia, mientras los trabajadores reclaman el pago de los salarios, cuestionan la ola de despidos denunciada y exigen certezas sobre el futuro de sus puestos de trabajo.