Tsunami de despidos: Granja Tres Arroyos desvinculó a 1.000 trabajadores en apenas 48 horas y crece la tensión en sus plantas bonaerenses

La empresa avícola envió telegramas de despido a empleados de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar. El STIA presentó los casos ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, que convocó a una audiencia con la firma y el gremio. La compañía argumentó una fuerte caída de la actividad y problemas financieros y productivos.

Viernes, 04 de septiembre de 2026 15:00


Una nueva ola de despidos golpea a Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas del sector avícola argentino. Entre miércoles y jueves, la firma desvinculó a alrededor de 1.000 trabajadores de tres plantas ubicadas en la provincia de Buenos Aires, en el marco de una crisis que viene afectando su producción y funcionamiento.

Los telegramas fueron recibidos por trabajadores de las plantas de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar. Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA) realizaron un relevamiento de las desvinculaciones y presentaron la documentación ante el Ministerio de Trabajo bonaerense.

De acuerdo con el relevamiento sindical, 500 despidos corresponden a la planta de Capitán Sarmiento, poco menos de 450 a la planta WADE 2, ubicada en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, y otros 50 a la planta de Pinazo, en Pilar.

La magnitud del ajuste genera especial preocupación en El Jagüel. Según la información aportada por el gremio, la planta contaba con unos 500 trabajadores, por lo que la medida alcanzaría aproximadamente al 90% de su dotación. En Capitán Sarmiento, en tanto, los despidos representan cerca de la mitad del personal. En Pilar, la plantilla se redujo de 300 a 250 empleados.

Audiencia en el Ministerio de Trabajo

Frente a la escalada del conflicto, este viernes se realizará una audiencia en La Plata entre representantes del sindicato, la empresa y funcionarios del Ministerio de Trabajo bonaerense.

El objetivo será analizar la situación y buscar una salida frente a la masiva pérdida de puestos laborales. Desde la cartera laboral confirmaron la presentación realizada por el STIA con los telegramas de despido.

La nueva ola de desvinculaciones se suma a los problemas que la compañía viene atravesando en distintas plantas y a los despidos producidos meses atrás en otras instalaciones.

La empresa, por su parte, confirmó las desvinculaciones y justificó la decisión a partir de un deterioro de su situación económica, financiera y productiva.

Los argumentos de la empresa

Los telegramas enviados a los trabajadores plantean como fundamento una “grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora”, que la compañía atribuye a circunstancias extraordinarias que habrían afectado de manera directa el desarrollo de su actividad.

Entre los factores mencionados aparece la gripe aviar y el cierre de mercados de exportación, particularmente el impacto que tuvo la pérdida del mercado chino. La empresa también señaló una sobreoferta de productos en el mercado interno, la caída de los precios de comercialización y el incremento de los costos.

A estos elementos, Granja Tres Arroyos sumó problemas operativos y conflictos colectivos que, según su explicación, provocaron una disminución de la producción y de los niveles de faena.

La compañía sostuvo que previamente intentó implementar medidas para preservar la continuidad de sus operaciones y mantener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo. Sin embargo, afirmó que esas medidas fueron insuficientes y que finalmente resultó necesario avanzar con una “reestructuración parcial” de su organización y una reducción de la dotación.

Los argumentos son similares a los utilizados por la empresa para explicar los despidos producidos en la planta de Concepción del Uruguay a comienzos de agosto.

Una crisis que golpea a toda la compañía

La situación actual se produce después de un período de fuerte deterioro para Granja Tres Arroyos. La compañía, que durante años tuvo un papel central en el mercado avícola argentino, llegó a procesar unos 760.000 pollos diarios en Argentina y otros 40.000 en Uruguay, además de contar con alrededor de 6.500 trabajadores distribuidos en ocho plantas.

Sin embargo, en los últimos años acumuló dificultades financieras y productivas. Entre ellas se encuentran un proceso preventivo de crisis, pedidos de quiebra, embargos y una deuda que alcanzaría los US$ 360 millones.

La empresa también había incorporado establecimientos que atravesaban situaciones financieras complejas, entre ellos la ex Cresta Roja y AVEX, en Río Cuarto. La acumulación de deudas, los problemas con proveedores y el aumento de los costos fueron deteriorando progresivamente su capacidad productiva.

El escenario se agravó a partir de los brotes de influenza aviar registrados en Argentina desde 2023, que impactaron sobre las exportaciones. El cierre de determinados mercados, especialmente China, significó un golpe importante para una compañía que había apostado a la expansión de sus ventas externas.

La situación contrasta con el desempeño general que viene mostrando el sector avícola, que atraviesa un período de crecimiento en el consumo de carne de pollo y huevos y registra niveles elevados de producción.

En Granja Tres Arroyos, en cambio, los problemas alcanzaron a buena parte de sus establecimientos. Algunas plantas se encuentran cerradas, otras paralizadas y otras funcionan con niveles de producción inferiores a su capacidad. En ese contexto, los trabajadores enfrentaron despidos, suspensiones y períodos de vacaciones forzadas.

Preocupación en Capitán Sarmiento

La situación también generó una fuerte preocupación política en los municipios donde funcionan las plantas afectadas.

La intendenta de Capitán Sarmiento, Fernanda Astorino, le envió una carta pública al CEO de Granja Tres Arroyos, Joaquín de Grazia, para reclamar explicaciones por los telegramas que comenzaron a recibir los trabajadores de la localidad.

La jefa comunal advirtió que la decisión genera una situación de profunda incertidumbre para numerosas familias y reclamó la participación de la empresa y del Ministerio de Trabajo en una mesa de diálogo.

“Como Intendente, no puedo permanecer indiferente frente a una decisión que afecta de manera directa a tantos vecinos de Capitán Sarmiento”, sostuvo Astorino.

En ese sentido, pidió una “mesa de diálogo y concertación” para conocer el estado real de la compañía y coordinar medidas destinadas a proteger las fuentes de empleo.

La intendenta remarcó además el impacto que tiene la actividad de Granja Tres Arroyos en la economía local y señaló que numerosas familias dependen directamente de esos puestos laborales.

“Resulta difícil comprender que se haya avanzado de esta manera, sin contemplar adecuadamente las consecuencias para quienes durante años formaron parte de la empresa”, planteó.

Finalmente, Astorino reclamó respuestas sobre las causas de los despidos y, especialmente, sobre las obligaciones que la compañía mantiene con sus trabajadores.

La audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo bonaerense será ahora una instancia clave para determinar si existe margen para revisar las desvinculaciones y encontrar una alternativa que permita contener el impacto de la crisis sobre los trabajadores y sus familias.

 

 

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