Una metalúrgica de 65 años apagó su último horno, debe salarios desde julio y ofreció pagarles a sus trabajadores con 300 kilos de bronce

La planta Vaspia, en Lanús, está paralizada y unos 60 trabajadores reclaman sueldos, aguinaldo y aportes adeudados. La empresa apagó el último horno de fundición y autorizó por escrito a los empleados a disponer del material que quedaba en la fábrica. La alternativa de conformar una cooperativa está en estudio.

Jueves, 24 de septiembre de 2026 11:59


La evolución de las empresas en Argentina funciona como un botón de muestra de la actualidad del sector productivo. Esta vez, el caso llega desde Lanús Este, donde la metalúrgica Vaspia atraviesa una profunda crisis: debe salarios desde julio, paralizó su producción por falta de insumos y apagó el último horno de fundición que permanecía en funcionamiento. En medio de ese escenario, la propuesta que recibieron los trabajadores fue tan insólita como insuficiente: 300 kilos de bronce sobrante de la producción para intentar cubrir parte de lo adeudado.

La situación fue relatada por David Gallego, trabajador de la fundición con 32 años de antigüedad, quien contó en Radio 750 que el principal reclamo de los empleados es encontrar algún tipo de salida, ya sea mediante despidos con el correspondiente pago de las indemnizaciones o a través de la compra de materia prima que permita reactivar la producción.

“Lo que pasó es que los dueños han desaparecido. No dan respuesta. No nos pagan. Han descontado de la jubilación, de la obra social. Y no hay ningún tipo de respuesta. Nos siguen teniendo en la fábrica. Estamos en un limbo y sin ningún tipo de respuesta”, describió Gallego en La Mañana, el programa de Víctor Hugo Morales.

Una fábrica con décadas de historia

Vaspia S.A.I. y C. fue constituida en junio de 1961. Durante décadas se dedicó a la fundición y extrusión de latón y bronce para fabricar barras y piezas destinadas, entre otros clientes, a tornerías y productores de griferías y válvulas para garrafas.

Hoy, la situación es completamente diferente. La planta ubicada en Eva Perón 2746, en Lanús Este, permanece paralizada y alrededor de 60 trabajadores reclaman salarios que, según denuncian, no cobran desde julio.

Gallego contó que la fábrica tiene una larga historia y que buena parte de sus empleados lleva entre 20 y 30 años trabajando allí.

“Ahora somos 60 trabajadores adentro de la fábrica, venimos igual, pero hace dos meses y medio que no cobramos y no tenemos ningún tipo de respuesta”, lamentó.

La única propuesta patronal que recibieron hasta ahora fue disponer del bronce que había quedado de las últimas producciones.

“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce. Lo que estaba en el horno. No es nada. Es lo que les sobraba. ¿Con eso qué hacemos? Nos deben dos meses y el aguinaldo”, explicó el trabajador.

El último horno quedó apagado

La crisis sumó este martes un nuevo capítulo con el apagado del último horno de fundición que permanecía en funcionamiento. Además, la empresa autorizó por escrito a los trabajadores a disponer de la materia prima que quedaba en la planta.

El delegado de los trabajadores confirmó en C5N que el horno había sido apagado. La fábrica llevaba semanas prácticamente detenida por falta de materia prima y, con esa decisión, dejó de funcionar también la máquina que sostenía su actividad de fundición.

Los trabajadores denuncian que, además de los salarios desde julio, quedaron pendientes el medio aguinaldo y aportes jubilatorios y de obra social. La falta de ingresos impacta directamente sobre unos 60 hogares mientras continúa sin definirse si la empresa podrá retomar la producción.

Vaspia todavía figura ante ARCA como empleadora y dedicada a la fundición de metales no ferrosos. A julio, además, registraba en la Central de Deudores del BCRA unos $4,9 millones de deuda con Banco Provincia y Credicoop. No aparecía con cheques rechazados ni figuraba en concurso preventivo o quiebra.

Esos registros, sin embargo, no alcanzan para explicar por sí solos la situación financiera de la empresa. La información no contempla obligaciones salariales, fiscales o comerciales ni eventuales deudas con proveedores.

En una fundición, la caja debe alcanzar para comprar metal, afrontar el costo de la energía y sostener los salarios antes de cobrar por lo producido. En el caso de Vaspia, la planta dejó de producir por falta de materia prima, pero sin balances recientes ni información sobre sus proveedores no puede establecerse dónde comenzó la asfixia financiera.

Una metalurgia que trabaja al 39,2% de su capacidad

La crisis de Vaspia se desarrolla, además, en un sector que atraviesa un fuerte retroceso. Según los datos de ADIMRA citados en el relevamiento, la producción metalúrgica cayó 4,4% interanual en julio y acumuló una baja del 5,5% durante 2026.

El empleo del sector disminuyó 2,2% interanual y las empresas relevadas utilizaron apenas el 39,2% de su capacidad instalada, seis puntos menos que un año antes.

En el caso específico de la fundición, el rubro al que pertenece Vaspia, se registró una caída interanual del 1,5% en julio y un retroceso acumulado del 9,5%.

Los trabajadores señalan a la competencia importada entre las causas de la crisis, aunque todavía no se pudo establecer qué productos extranjeros habrían desplazado específicamente a los fabricados en Lanús. El informe de ADIMRA indica, además, que las importaciones metalúrgicas acumulaban una baja del 10,6% en el año.

En el sur del Conurbano también aparecen otras señales de dificultades industriales, aunque con situaciones y causas diferentes. Fundición San Cayetano, en Burzaco, ingresó en concurso preventivo y continúa operativa. Alter, en Berazategui, cerró después de 56 años de actividad. En Lanús, Vaspia permanece paralizada.

La cooperativa, una alternativa todavía en estudio

Ante la falta de respuestas, entre los trabajadores de Vaspia comenzó a plantearse la posibilidad de conformar una cooperativa para intentar sostener la actividad.

Por ahora, se trata solamente de una alternativa en estudio. Para volver a producir necesitarían acceso legal a los activos de la empresa, insumos, energía, capital de trabajo y clientes.

La situación, por el momento, no configura una quiebra declarada ni una fábrica recuperada. Lo que existe es una planta sin producción, salarios reclamados desde julio y unos 60 trabajadores a la espera de una respuesta.

Después de 65 años de actividad, el último horno de Vaspia está apagado. Y los trabajadores siguen esperando una salida.

 

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