El ajuste del Gobierno nacional sobre el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) tendrá un fuerte impacto en Rosario, donde se dispuso el cierre definitivo de la delegación local y el despido de casi la totalidad de sus trabajadores. La medida, que se hará efectiva a partir del 30 de noviembre, dejará a unas 60 familias rosarinas sin ingresos y elevará a 85 la cantidad de afectados en toda la provincia de Santa Fe.
La situación fue denunciada este lunes por un grupo de empleados que se manifestó frente a la sede ubicada en España al 1500. Según informó el móvil del programa De 12 a 14, de El Tres, las notificaciones comenzaron a llegar durante el fin de semana mediante telegramas de despido, lo que profundizó la angustia entre quienes durante años prestaron servicios en el organismo.
El impacto de la resolución alcanza a trabajadores con décadas de antigüedad, que denuncian que serán desvinculados sin recibir indemnizaciones ni contar con acceso al seguro de desempleo. Si bien los telegramas comunicaron el cese laboral a partir del 30 de noviembre, los empleados advierten que no tienen precisiones sobre una eventual compensación económica.
"Nos quedamos sin nada": el drama de los trabajadores
Entre los testimonios que se conocieron durante la protesta está el de Ana Carla, una empleada de 51 años que recibió la notificación el viernes por la noche. Después de 17 años de trabajo en IOSFA, deberá abandonar su puesto a partir del último día de noviembre.
“Me llegó el viernes y decía que ya a partir del 30 de noviembre quedo desvinculada. Después de 17 años de trabajo, la verdad tenemos toda una vida acá adentro, es mucho”, relató.
La trabajadora explicó que es el sostén económico de sus padres y de sus cuatro hijos, entre ellos una nena de 11 años con discapacidad. La pérdida del empleo implica además quedar sin cobertura médica y sin una compensación económica para afrontar la situación.
“Nos quedamos sin nada. Sin obra social, sin indemnización, nada”, lamentó.
Mariana, también de 51 años y madre de una nena de cinco, atraviesa una situación similar. Es el único sostén de su familia y su contrato finaliza a fines de noviembre. Frente a la incertidumbre sobre su futuro laboral, expresó su expectativa de que la decisión pueda revertirse.
“Obviamente que uno siempre se queda esperando que aparezca algo diferente y que esta resolución nunca llegue”, sostuvo.
El recorte alcanza a 1.400 trabajadores en todo el país
Desde ATE advirtieron que el ajuste sobre IOSFA forma parte de un proceso de reducción de personal que pretende dejar sin empleo a unos 1.400 trabajadores en todo el territorio nacional.
Un delegado gremial que trabaja en el organismo desde hace 37 años detalló que en Rosario son 60 los empleados afectados, distribuidos entre la farmacia, el centro de atención al público y el área de auditoría. Si se incorporan los trabajadores de otras localidades santafesinas, la cifra provincial llega a 85.
En la delegación rosarina, apenas 12 o 13 agentes de planta permanente permanecen a la espera de definiciones sobre su futuro laboral, en medio del cierre de las instalaciones y la desvinculación del resto del personal.
El representante sindical cuestionó duramente la decisión de las autoridades y reclamó una respuesta al Ministerio de Defensa. “Le pedimos al Gobierno que pare con esta carnicería que está haciendo”, manifestó.
También defendió las tareas que realizan los trabajadores para garantizar la atención de los afiliados, gestionar medicamentos oncológicos y controlar la facturación de los prestadores médicos, una función que, según explicó, permite ahorrar recursos al organismo.
“Hay violencia institucional, laboral y psicológica. Estamos muy mal, muy tristes”, concluyó.
ATE ya había denunciado el desmantelamiento de IOSFA
El conflicto en Rosario se suma a las protestas que ATE viene realizando contra el recorte de personal y el cierre y transferencia de establecimientos de IOSFA en distintos puntos del país.
El jueves pasado, trabajadores estatales se movilizaron contra el proceso de ajuste y denunciaron el cierre de hoteles, recreos y farmacias propias de la obra social. En septiembre, además, se había producido una toma del edificio central del organismo en Buenos Aires, en una jornada de fuerte tensión que terminó con la renuncia de su administrador.
Ahora, el cierre de la delegación rosarina y la desvinculación de decenas de trabajadores profundizan el conflicto. Mientras el Gobierno avanza con la reducción de la estructura del organismo, los empleados denuncian que quedan en la calle después de años de servicio, sin certezas sobre el reconocimiento económico por sus años de trabajo y con un futuro laboral incierto.