El sistema previsional argentino sufre una implosión y las estadísticas oficiales lo reflejan al señalar que, entre enero y septiembre de este año, la Administración Nacional de la Seguridad Social (AnSeS) otorgó 43% menos nuevas jubilaciones que en el mismo periodo de 2025. El principal motivo de esta caída es el avance de la precarización laboral con el incremento del monotributo y el fin de las moratorias.
La abogada previsional, Florencia Markarián, mostró su asombro con la estadística y arrojó: “Nos sorprende el dato justamente por lo que tiene que ver con las moratorias”. Es que en ese sentido, argumentó que “cada vez se necesitaron todos los años de las moratorias para poder completar los años de aportes que se exigen”.
El descenso no se compara con el mismo tramo de 2025, sino con los primeros nueve meses de 2024, que llegaron a ser un 52%. Asimismo, el 43% pudo efectuar el trámite de retiro lo hizo bajo la realización de moratorias, dado que no hicieron los aportes.“Los empleos que la gente accede no siempre están registrados”, mencionó. Esa informalidad ya cubre el 45% de la población activa de nuestro país.
No alcanza
No obstante, las futuras jubilaciones que percibirán, aquellos que no llegaron a completar los años de aportes obligatorios, percibirán el haber mínimo, los que deja en una situación de vulnerabilidad al no cubrir la canasta básica. “Hay muchísima gente que tiene que salir a trabajar, no porque quiera, sino por necesidad”, aseguró.
De ese problema tampoco se salvan los que aún no se jubilaron. Y lo dejó marcado de la siguiente manera: “Uno se puede jubilar. Entiendo que van a seguir existiendo las jubilaciones que proporciona el Estado, pero que no va a alcanzar”.
La letrada también aclaró que no sólo los aportes conforman la jubilación, sino que también de otra contribución al revelar que “ANSeS no solamente recibe esos aportes de los trabajadores activos, sino también de distintos impuestos".
A propósito, contabilizó alrededor de 120 tributos cuentan con asignaciones específicas para financiar al organismo. Igualmente, diferenció el peso de quienes trabajan con empleo registrado en la estructura de recursos. “Son quienes más aportes hacen”, contó.
Esa diferencia se refleja al final de la vida laboral. Una persona que fue monotributista durante toda su carrera obtiene el haber mínimo, según describió la especialista. “Quien ha sido monotributista toda su vida se jubila con la mínima”, afirmó.
La letrada ubicó ese ingreso en torno a $505 mil mensuales y lo vinculó con las dificultades cotidianas que enfrentan los beneficiarios. “Apenas alcanza para cubrir lo básico”, dijo durante la conversación.
La precarización avanza
A la vez distinguió los que tuvieron toda su vida un empleo en negro con aquellos que alternaron períodos de monotributo con trabajos en relación de dependencia, por lo que apuntó que éstos últimos tendrán “la posibilidad de que se cuenten esos aportes”.
Asimismo, en diálogo con Infobae al Amanecer, marcó que la jubilación estatal “termina siendo un suplemento”, lo que echa por tierra la ilusión de descansar después de varias décadas de realizar sus tareas laborales. “Antes quizás la gente tenía la idea de que trabajaba, formaba la familia, se retiraba y disfrutaba de ese retiro”, repasó.
No obstante, aclaró:“Hay que considerar cada caso en particular. Y el caso de las incapacidades, por supuesto”.
Markarián, con el objetivo de mejorar la situación, propuso “primero igualar las edades jubilatorias a los 65 años de edad” y añadió: “Se entiende perfectamente el contexto en el que estamos. Hoy en día el rol de la mujer es otro”.