Crece el endeudamiento personal y familiar: ya supera los niveles de la crisis del 2001 y la pandemia

Según datos del Centro CEPA, el problema crece en todo el país, y alcanza niveles históricos. La morosidad, la cara más dramática de esta realidad. En medio de las propuestas legislativas para buscar una salida, los afectados se organizan para evitar caer en la usura.

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Martes, 28 de julio de 2026 08:00

Para el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Santiago Bausili, el desconocimiento financiero por parte que las personas que tomaron créditos es la respuesta a por qué crece el endeudamiento familiar. Además, el funcionario habló de los bancos que otorgaron mal los préstamos, tasa de interés alta por la “irresponsabilidad” electoral de la oposición proponiendo, por ejemplo, la ley de financiamiento educativo, como parte de un problema que crece, y que está llegando a niveles muy alarmantes.

Los datos son elocuentes, y son uno de los temas centrales para entender el crecimiento de cierto malhumor social, que hace pensar un segundo semestre del año muy conflictivo. Al punto preocupa el endeudamiento y la morosidad que hay varios proyectos de ley para buscar una salida al tema, y muchos de los afectados se están agrupando para intentar visibilizar su drama. Es tan grande el problema, que a datos de mayo de este año la morosidad de las familias con bancos y billeteras virtuales “alcanzó niveles históricos, peores que los de la crisis del 2001 y la pandemia del Covid-19”.

Así lo afirmó un trabajo del Centro de Economía y Política Argentina (CEPA), que a partir de datos oficiales del Centro de Deudores (CENDEU), que recoge información del BCRA. Ante esta realidad, incluso los gremios piensan en buscar alternativas para evitar que los deudores, muchos de ellos trabajadores, caigan en las manos de grupos financieros con características usureras. Por eso, se prepara una marcha al Ministerio de Economía para presionar al gobierno para que busque una salida y una normativa que evite este abuso.

El informe del Centro CEPA alertó sobre el impacto del endeudamiento familiar, que está en niveles de los dos grandes momentos de crisis de los últimos 30 años: la salida del “uno a uno” y la pandemia. En virtud del último dato de mayo 2026, explicó la entidad en su reporte, “la morosidad con entidades financieras, principalmente bancos, alcanzó 7,6 por ciento, registrando un máximo que supera los registros de las últimas dos décadas”.

A partir de noviembre 2024, agregó el análisis al que tuvo acceso Data Gremial, “la dinámica del ratio de irregularidad del crédito, tanto para el sistema general como para los segmentos de familias y empresas, comenzó a mostrar aumentos ininterrumpidos”.

Hasta mayo 2026 se acumularon 19 meses de incrementos consecutivos en el indicador, pasando de 1,5 por ciento al mencionado 7,6 por ciento. Al desagregar por segmentos, y usando los datos de la CENDEU para el mes de mayo 2026, “la irregularidad en las empresas ascendió a 3 por ciento en comparación con 0,7 por ciento de inicios de octubre 2024, mientras que en las familias el indicador escaló a 12,3 por ciento”, habiendo partido de 2,5 por ciento al inicio de este período.

En particular, “el deterioro en el pago de créditos de las familias se concentró en dos herramientas puntuales: los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Juntos, estos instrumentos explicaron 73 por ciento del saldo irregular total en abril 2026 (último dato disponible)”. Al cierre de este mes, la cartera en mora de los préstamos personales escaló hasta 3,2 billones de pesos, mientras que el financiamiento con tarjetas de crédito en situación de irregularidad trepó a 2,8 billones de pesos.

Como se mencionó en otros reportes, “la escalada en ambos tipos de préstamos comenzó a gestarse en noviembre 2024”. En el caso de los préstamos personales, la tasa de morosidad saltó de 3,3 por ciento en octubre 2024 a 14,9 por ciento en abril 2026. En sintonía, “el incumplimiento en tarjetas de crédito replicó esta tendencia, despegando de un piso de 1,6 por ciento en octubre 2024 hasta alcanzar 12,5 por ciento al finalizar el período analizado”.

La CENDEU es una base de datos en la que las entidades financieras y otros proveedores de crédito informan al BCRA sobre los préstamos otorgados a personas físicas y jurídicas, distinguiendo por CUIT. Estas bases se actualizan mensualmente con la información remitida por dichas entidades. Dentro de este registro se distinguen situaciones que reflejan el riesgo de incumplimiento de los préstamos tomados por cada persona, lo que permite reconstruir el mapa de la morosidad. Asimismo, el BCRA publica el Informa sobre Bancos cuya información proviene de la base de datos de CENDEU, tabulados por decisión del propio organismo.

Niveles históricos

El aumento del endeudamiento personal y familiar crece de la mano de una situación que se sigue deteriorando desde lo económico y lo social. Por eso, el CEPA alertó que históricamente se registran niveles de morosidad de las familias con bancos “tan elevados desde la crisis de 2001, cuyo pico máximo de irregularidad tocó 32,7 por ciento en septiembre 2003”.

Al incluir en el análisis el porcentaje de incumplimiento con Proveedores No Financieros de Crédito (billeteras virtuales), segmento dominado por las billeteras virtuales y las Fintech, el deterioro de las familias “es todavía más alarmante”. En noviembre 2024 la mora en familias con billeteras virtuales se ubicaba en 7,3 por ciento, ascendiendo hasta mayo 2026 a 29,6 por ciento. Este nivel “perforó el récord histórico de mayo 2020, momento en el que la parálisis de la pandemia del Covid-19 había empujado el ratio a 27,1 por ciento”. El centro de estudio aclaró que el registro estadístico formal recién nace en 2018, “traccionado por la masificación del uso de estas herramientas financieras”. La morosidad en la totalidad del sistema financiero (contemplando tanto bancos como billeteras virtuales) estaría en torno a 15,5 por ciento en mayo 2026.

Uno de los temas que más alarma sobre el endeudamiento es que se hace para pagar gastos corrientes o productos de primera necesidad, como comida.

Eso hace que el círculo no se corte. Un dato alarmante es que muchas de las deudas comenzaron por el pago de los servicios públicos. Fuentes de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires aseguraron a Data Gremial que en este momento “hasta el 40 por ciento del gasto de las familias bonaerenses es para pagar servicios como la luz y el gas”. Eso hace que muchas veces se deban endeudar para mantenerse al día.

Un dato que maneja la entidad es que la firma Edesur tuvo una baja de la capacidad de cobro de apenas el 1 por ciento. “Las familias hacen un esfuerzo enorme para sostener los servicios, piden créditos personales para pagar a las billeteras, y terminan en canales informales para pagar esos préstamos. Es un círculo muy vicioso”, agregaron las fuentes consultadas. Desde la entidad bonaerense aseguran que aumentar los servicios y liberar tasas de intereses “contribuyeron a esta tormenta perfecta sobre las familias”.

Organización

Ante este grave cuadro de situación, los endeudados y quienes son víctimas de los grupos usureros comenzaron a organizarse, para exigir una respuesta a sus reclamos, como que se limiten los intereses que se cobran. Así nación Endeudados Agrupados, con la intención de darle voz a una problemática que según sus promotores “ya no debe abordarse de forma particular, sino políticamente”. Fernando (nombre usado para identificar a uno de los promotores del grupo) es un trabajador registrado que vio cómo su situación deudora creció en estos últimos años como “una bola de nieve”.

En ese lapso, su salario cayó debido a la baja en la productividad de la empresa donde trabaja, se separó y tuvo que comenzar a alquilar, teniendo que afrontar además atrás algunas reparaciones en la vivienda en la que convivía con su ahora ex pareja, y por las que solicitó créditos bancarios que fue pagando como pudo, mientras otras deudas se iban acumulando lentamente. 2026 lo encuentra transitando una situación dramática. “Es también ponerle voz a algo que genera miedo, vergüenza. Por eso nos organizamos y tratamos de buscar un reclamo legítimo ante estos problemas que ya se están viendo y que de a poco empiezan a salir en los medios”, explicó en declaraciones radiales.

Esto pasa en un marco donde hay precarización laboral, donde las tarifas aumentan, en donde los salarios están estancados, donde hay gente que está sin trabajo y donde hay gente que se endeuda de diversas maneras. También hay una cuestión donde la gente empieza a hablar ahora y no antes porque este tema trae aparejado muchas cuestiones que tienen que ver también con sentimiento y sensaciones de vergüenza, de culpa y estigmatización”, aclaró.

En esto coincide el informe del Centro CEPA. Según sus conclusiones, “la escalada de la morosidad coincide con el desplome del poder adquisitivo”. Desde la asunción de Milei, el salario real registrado cayó 8,7 por ciento, pérdida que se profundiza al 18,7 por ciento si se corrige la medición inflacionaria con la canasta ENGHo 2017/18. “El endeudamiento refleja una insuficiencia de ingresos estructural y no consumos irresponsables”, recalcó el trabajo. Además se apunta al “mal manejo” de los bancos de los riesgos crediticios, y el escaso control que se hace de las billeteras virtuales. Así se llegó al dato más alarmante: de 20,9 millones de deudores con bancos y billeteras, los deudores morosos sumaron 5,8 millones.

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