Esta semana, luego de una especie de tregua mundialista, las tres centrales obreras de la Argentina retomarán las acciones contra el modelo laboral del gobierno de Javier Milei. Luego de una cumbre que logró importantes niveles de unidad, la CGT y las dos fracciones de la CTA volverán a marchar juntos, en el marco de una nueva etapa de un plan de lucha que busca frenar los avances libertarios en el mundo del trabajo, comenzando con la aplicación a fondo de la Ley de Modernización Laboral. El puntapié inicial elegido fue movilizarse junto a jubilados y pensionados al Congreso, la tradicional jornada de protesta de los miércoles de los pasivos, que esta vez estarán acompañados de los principales gremios del país y los movimientos sociales que están bajo el paraguas de la UTEP.
A la acción de protesta, que inicia un cronograma de medidas callejeras para los próximos meses, se sumarán los médicos de todo el país, que en la previa difundieron datos alarmantes sobre la situación sanitaria de los jubilados. Según denunció la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), en el 2024 “hubo unas 20 mil muertes de adultos mayores por encima de las estimaciones esperables”. El dato apunta al llamado “exceso de mortalidad”, un concepto que comenzó a popularizarse en pandemia, y que sirve para mediar cuando se producen fallecimientos fueron de lo proyectado. La entidad atribuyó el hecho al “ajuste despiadado” en el sistema de salud público.
La FESPROSA se suma a la protesta de este miércoles y el plan de lucha como integrante del Frente de Gremios Estatales Nacionales, que se reunió hace unos días y decidió acompañar las acciones lanzadas por la CGT y las dos CTA. En ese contexto, difundió un documento donde alerta sobre el aumento de muertes esperadas en jubilados, y aseguró que “el ajuste mata”. Según el reporte, al que tuvo acceso Data Gremial, en 2024 “murieron 21.276 jubilados por encima de lo esperado”.
El dato surge del cálculo del llamado “exceso de mortalidad”, que puede definirse como la diferencia entre el número total de muertes reales y el número esperado históricamente durante un período específico. Esta es una medida epidemiológica utilizada para evaluar el impacto de crisis sanitarias (como pandemias o epidemias) y ambientales (como olas de calor extremas) en los países. Los datos son del 2024, donde FESPROSA recordó que “se redujeron las jubilaciones”, mientras que en agosto PAMI “dejó de cubrir al 100 por ciento gran parte de los medicamentos que toman los jubilados, bajando la cobertura a entre el 40 y el 70 por ciento”. “Muchos adultos mayores no pudieron seguir pagando sus tratamientos y los interrumpieron”, denunció la entidad.
En el detalle, el informe de la entidad que representa a gremios de la salud pública de todo el país remarcó que el exceso de muertes “se concentró justamente en las enfermedades más sensibles a esa interrupción: problemas respiratorios, cardíacos y cerebrovasculares”. La Justicia recién ordenó restituir la cobertura de medicamentos por el PAMI en octubre de 2025, más de un año después. “Menos jubilación, menos remedios, más muertes. No es una fatalidad demográfica: es la consecuencia de una decisión política”, insistió el trabajo.
Ante esto, la titular de la FESPROSA, María Fernanda Boriortti, le dijo a Data Gremial que estos “son datos oficiales, los últimos disponibles por el Ministerio de Salud nacional”. En mayores de 65 años, recalcó la referenta sindical, “las muertes proyectadas son un 10 por ciento más respecto al año anterior, producto del ajuste terrible que recibieron los jubilados y la quita de la cobertura de medicamentos”. Según explicó Boriotti, todas estas medidas realizadas por el gobierno de La Libertad Avanza “generó un deterioro muy importante en la salud en una población que comenzó a priorizar si comer o comprar sus medicamentos, una cruda realidad”.
Batalla diaria
Los problemas sanitarios derivados del ajuste se explican en dos sentidos, según los profesionales médicos. Por un lado, las dificultades económicas generales del país, que hace que muchos jubilados y pensionados deban dejar de lado la compra de tratamientos o la buena nutrición. Y por otro, las dificultades específicas de los sistemas de atención, sobrepasados por el aumento de la demanda por la gran cantidad de personas que perdieron su cobertura, ya sea porque fueron despedidos o porque tuvieron que dejar la salud privada por no poder pagar las cuotas. Esto en un contexto donde sólo el último año el gobierno recordó unos 70 mil millones de pesos que dejaron de enviarse para sostener las tareas del Ministerio de Salud nacional, lo que es “el corolario de la crisis que se vive”, según viene alertando la FESPROSA, que viene alertando sobre el “colapso” de la atención hospitalaria.
“Esto años no han mejorado en absoluto la atención sanitaria en todo el país, empezando por los jubilados”, subrayó Boriotti. En este sentido, apuntó a “los recortes en las prestaciones del PAMI, la falta de profesionales, hace que muchos terminen en el sistema sanitario, que no está en general en buen estado, lo están desmantelando”, agregó. Como ejemplo, desde FESPROSA denunciaron que por el pico de enfermedades respiratorias que genera las bajas temperaturas, en muchas provincias la red hospitalaria está “al borde del colapso”.
“Se profundiza el colapso sanitario por la inacción del Ministerio de Salud de la Nación”, denunció el gremio médico, que marcó que la epidemia de influenza “llega a su clímax y el gobierno no hace nada”. “Las camas están saturadas al 95 por ciento en hospitales de todo el país. Y el pico del brote todavía no llegó”, destacó un reporte. Ante esta situación, la FESPROSA recalcó que la realidad, que suele repetirse todos los inviernos, se agrava por el ajuste que sufre el sistema sanitario. “Según informes del propio Ministerio de Economía, la Nación recortó un 41 por ciento el dinero destinado a apoyar a las provincias en tareas ineludibles e indelegables”, resaltaron.
Reclamos
Durante este año, el gobierno profundizó el ajuste en la estructura del Ministerio de Salud nacional, recargando la atención en las provincias.los cierres de programas como el Remediar y el vaciamiento de direcciones de la estructura sanitaria genera una situación de crisis, que el aumento de casos de infecciones respiratorias deja al descubierto. “Todo este ajuste tiene consecuencias que las vemos todos los días, como la falta de vacunación y el crecimiento de enfermedades emergentes, que van aumentando exponencialmente también en los adultos mayores, con enfermedades crónicas atendibles y tratables que están en aumento”, remarcó Boriotti. Ante este panorama, desde FESPROSA repudiaron “la inacción del ministro (Mario) Lugones”, por no poner en marcha instancia de diálogo y debate que permita junto a los trabajadores buscar una solución a esta situación.
Una de las medidas que reclaman es la convocatoria al Consejo Federal de Salud, que reúne a los ministros de todo el país. “Hoy la situación empeoró”, aseguraron. “Si queremos evitar más muertes, si queremos atender la emergencia, debe convocarse ya al Consejo Federal de Salud. El presidente Milei, el ministro Lugones y el ministro (Luis) Caputo no pueden mirar para otro lado”, insistió FESPROSA.
A esa cumbre, la idea del gremio es llevar es llevar una serie de cuestionamientos, como las bajas tasas de vacunación; falta de campañas oficiales; menor compra de vacunas; ausencia de datos públicos sobre vacunación antigripal en adultos mayores. Además, desde lo estrictamente sindical entre los principales pedidos se encuentran: “restituir partidas presupuestarias destinadas a hospitales; reforzar recursos humanos; garantizar medicamentos e insumos; incorporar la participación de los trabajadores sanitarios en el diseño de las políticas públicas”. “Queremos sentarnos a decir dónde faltan los recursos”, concluyeron.