El modelo libertario muestra su peor cara en provincia de Buenos Aires: ya se cerraron más de 30 mil empresas

Son datos del Ministerio de Economía, difundidos a propósito de las nuevas dificultades en Granja Tres Arroyos. Esto generó la destrucción de más de 137 mil puestos de trabajo formales. El impacto de esta realidad tiene especial énfasis en sectores productivos, el comercio y la construcción.


Vencida la conciliación obligatoria, Granja Tres Arroyos ratificó los despidos en su planta de Entre Ríos. Si acuerdo, este lunes las más de 270 cesantías fueron confirmadas, lo que generó la reacción de los gremios. Casi al mismo tiempo, la avícola anunció que la planta bonaerense de  Capitán Sarmiento volverá a paralizar sus actividades, como sucede en sus dos establecimientos ubicados en el conurbano bonaerense. La profunda crisis que sufre la firma parece llegar a un punto de no retorno, y genera alarma por su impacto en la provincia de Buenos Aires, donde las consecuencias del modelo libertario, ataque directamente a la industria, muestra su cara más brutal. Ante esta realidad, desde la gestión provincial salieron a mostrar datos del efecto de las políticas del gobierno de Javier Milei en  el entramado productivo.

El encargado de esta tarea fue el  ministro de Economía bonaerense, Pablo López, quien mostró números de la cantidad de unidades productivas que se redujeron “de manera continua desde noviembre de 2023”. Según los datos de la gestión, son más 30 mil las empresas radicadas en la provincia de Buenos Aires que cerraron sus puertas. En este mapa del “desastre industrial” hay de todo, desde gigantes como Granja Tres Arroyos a micro-pymes, de los rubros que se quieran buscar.

Ante la situación de la empresa avícola y sus cierres –por ahora parciales –de sus plantes bonaerenses, el gobierno de Axel Kicillof salió a denunciar más de 30 mil empresas víctimas del “industricidio” libertario. Según los datos que mostró el Ministerio de Economía, desde noviembre del 2023 se constataron 5.675 unidades de trabajo menos en abril de 2024.

El número “llegó a 12.216 en diciembre de ese año, trepó a 22.195 en diciembre de 2025 y alcanzó las 30.633 unidades productivas menos en mayo de 2026”. “La economía real está deteriorada en todos los frentes”, alertó el ministro Pablo López, quien cuestionó un modelo que, según su diagnóstico, “destruye el entramado empresarial y expulsa trabajadores del mercado formal”.

La propia Provincia sintetizó la situación a partir de una brecha cada vez más visible entre sectores. Mientras las actividades primarias y financieras muestran avances, industria, comercio y construcción permanecen por debajo de los registros de 2023.

Esta realidad de cierre constantes de fábricas y empresas se traduce en un desplome del trabajo forma, según los datos mostrados por la provincia de Buenos Aires. Según el mismo relevamiento, la Provincia tenía “en mayo de este año 241.200 puestos menos que en noviembre de 2023. Frente a mayo de 2025, la disminución fue de 137.550 empleos”. La cifra adquiere “otra dimensión cuando se observa el conjunto de las modalidades laborales registradas”.

El saldo frente a noviembre de 2023 era de 469.610 puestos menos, aunque parte de esa caída “fue compensada estadísticamente por un aumento de las inscripciones al monotributo”. El dato expuesto por el Ministerio de Economía provincial marca, de todos modos, “un cambio en la composición del mercado laboral: menos asalariados formales y mayor peso de modalidades no asalariadas”. Los sectores de industria, construcción y comercio concentran el 44,1 por ciento de los puestos privados bonaerenses, pero explican el 67 por ciento del empleo asalariado formal perdido desde noviembre de 2023, según los datos presentados por López.

Dificultades

El caso de Granja Tres Arroyos generó la reacción de la provincia de Buenos Aires, ante el anuncio de la paralización de la planta de General Sarmiento, en territorio provincial. La firma comunicó internamente la suspensión de las tareas operativas de esa planta “hasta nuevo aviso”, a partir del 31 de agosto. La empresa atribuyó la decisión a “la falta de suministro eléctrico” y a otras cuestiones operativas y productivas vinculadas con circunstancias de fuerza mayor. La instrucción para los trabajadores fue concreta: “no presentarse a prestar servicios salvo que fueran convocados expresamente por un encargado o supervisor”.

La preocupación bonaerense no surge de un episodio aislado dentro de la compañía. Desde fines de 2024, Granja Tres Arroyos atraviesa un proceso de reestructuración que incluyó un Procedimiento Preventivo de Crisis, cierres de establecimientos, suspensiones y desvinculaciones.

A esto debe sumarse lo que sucede en Cresta Roja, que desde el 2018 es parte del grupo GTA, que opera la firma avícola. Desde hace unos días, las dos plantas –denominadas WADE I y II-no están operando. La última medida fue extender hasta el 30 de septiembre la inactividad, lo que movilizó a los trabajadores. El impacto de un posible cierre en las localidades de Esteban Echeverría y Ezeiza donde están ubicadas es “muy grande”, y los municipios temen que se “recienta aún más” el malestar social.

Hay varios problemas en las plantas, como una denuncia ambiental sobre una de las empresas, y una interna empresarial”, alertó a Data Gremial una fuente del sector. El primer caso es una denuncia por la quema de plumas t tripas que genera olores nauseabundos, y que los vecinos de la planta llevaron a la provincia de Buenos Aires con denuncias. El segundo caso, la intención de Milenko Rasic, ex dueño de Cresta Roja, de recuperar su firma.

Lo cierto que la realidad de la firma es muy compleja, y pone en juego nada menos que 7 mil puestos de trabajo. Por eso, la Federación de la Carne, la Federación de la Alimentación, el gremio rural UATRE y la Unión Obrera Molinera anunciaron una marcha “en defensa del empleo, la producción y las familias trabajadoras”. “Más de 7 mil puestos de trabajo directos se encuentran en riesgo”, advirtió la convocatoria difundida para la denominada Marcha Sindical Federa -Grupo GTA Tres Arroyos.

Nos movilizamos hacia la Secretaría de Trabajo de la Nación en defensa de las fuentes de trabajo, la producción y el futuro de miles de familias trabajadoras”, recalcaron. La Marcha Sindical Federal fue convocada para el miércoles 9 de septiembre, con concentración desde las 11 horas en Hipólito Yrigoyen y Piedras, en la Ciudad de Buenos Aires.

Rubros afectados

En cuanto a la crisis laboral e industrial y su impacto en la provincia de Buenos Aires, la comparación sectorial permite entender por qué el cierre o paralización de una planta “no puede analizarse únicamente como el resultado de las dificultades particulares de una empresa”. El indicador Pulso PBA, elaborado por Banco Provincia, por ejemplo, “mostró que entre enero y julio de 2026 la construcción acumuló una caída de 21,7 por ciento respecto del mismo período de 2023”.

La industria manufacturera quedó 11,6 por ciento por debajo y el comercio, 11,2 por ciento. El contraste aparece cuando se observan otros sectores. En el mismo período, el agro avanzó 51,8 por ciento respecto de 2023, mientras minas y canteras crecieron 30,2 por ciento y la intermediación financiera, 15,6 por ciento. Frente a 2025, esos tres sectores también mostraron incrementos, mientras la industria retrocedió 2,1 por ciento y el comercio 3,7 por ciento.

La diferencia “resulta central para entender la discusión económica que atraviesa a la Provincia”. No se trata de una caída uniforme de toda la actividad, sino de una economía en la que conviven ramas con fuertes avances y otras que todavía no recuperaron los niveles previos al cambio de gobierno.

En junio, según el informe provincial, la industria bonaerense se encontraba 11,5 por ciento por debajo de 2023 y la construcción, 13,9 por ciento. La producción automotriz acumulaba una diferencia negativa de 36,7 por ciento, el consumo de cemento retrocedía 25 por ciento y la inversión medida por el IBIM se ubicaba 11,8 por ciento por debajo de aquel punto de comparación. Los datos nacionales del INDEC también muestran las dificultades que atraviesa el sector manufacturero. La utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 59,1 por ciento en junio de 2026, apenas por encima del 58,9 por ciento registrado en junio de 2025. Es decir, el aparato productivo trabaja todavía con una porción significativa de su capacidad sin utilizar.

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