La discusión del Presupuesto 2027 comenzó en el Congreso con los habituales cruces respecto de los principales indicadores presentados por el Gobierno. Desde la oposición cuestionaron los números oficiales, que muestran que el modelo libertario mantendrá sus principales directrices. En este sentido, la motosierra, emblema del presidente Javier Milei para el manejo del Estado, sigue encendida, tal como el mandatario prometió en reiteradas oportunidades. Esto mantiene en alerta a numerosas dependencias públicas, ya que su funcionamiento está en peligro por el ajuste. Así lo muestran los números que Data Gremial repasó con varios referentes de la administración pública para conocer los detalles de la proyección que realizan en caso de que se apruebe la iniciativa del oficialismo. Uno de los sectores más preocupados es el sistema científico, donde el proyecto presupuestario prevé ajustes en distintos organismos de ciencia y tecnología.
Si el Congreso aprueba la iniciativa elaborada por el Gobierno, los fondos destinados al sector de ciencia y tecnología “seguirán ajustándose, organismo por organismo”. Así surge del análisis del Grupo EPC, que registró que la Función Ciencia y Tecnología (CyT) en 2027 crecerá un 10,5 por ciento, aunque incorpora líneas presupuestarias sin relación con CyT y mantiene 412 mil millones de pesos no asignados. Así, la Función Ciencia y Tecnología, según el proyecto de Presupuesto 2027, se ubicará en torno al 0,178 por ciento del PBI, lejos de la meta indicada por la Ley de Financiamiento de la Ciencia, que preveía un 0,590 por ciento para el próximo año.
En los papeles, la Función Ciencia y Tecnología en 2027 crecerá un 10,5 por ciento, estima el informe al que tuvo acceso Data Gremial. Sin embargo, incorpora líneas presupuestarias sin relación con CyT y mantiene 412 mil millones de pesos no asignados. Además, durante 2027 continuará el ajuste presupuestario de sus organismos, entre los que se destacan el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), INTI y la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, entre otros. La CNEA perderá un 17,9 por ciento en 2027 en relación con 2026, encaminándose a una reducción a la mitad de su presupuesto en los cuatro años. Por su parte, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) recibirá un 6,6 por ciento menos que este año.
En tanto, el CONICET perderá un 9,3 por ciento en 2027 en relación con 2026 y un total de casi 40 puntos desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei. Su masa salarial caerá un 9,1 por ciento, mientras que el número de becas se reducirá de 9.609 en 2026 a 9.138 en 2027. Para comprender el escenario de manera integral, el INTA perderá un 18,4 por ciento en 2027 y, en la suma de los cuatro años de la gestión de Milei, habrá reducido su presupuesto en 47,2 por ciento.
“Como el conjunto de los organismos del sistema científico, hay una brutal disminución del porcentaje del PBI destinada a ciencia y tecnología”, aseguró Juan Manuel Sueiro, referente de ATE en el CONICET. En diálogo con Data Gremial, criticó que el Gobierno “con el artilugio de la jurisdicción 91, que hoy concentra una masa de recursos de 18 billones de pesos, que no se sabe dónde serán destinados, pero seguramente serán usados para el pago de la deuda”.
Para Sueiro, el oficialismo pone en práctica “recetas arcaicas” para sostener el equilibrio fiscal, lo que genera “un recorte en el sector científico sin precedentes en la historia argentina, por lo menos desde la vuelta a la democracia”. Esta realidad alcanza a las universidades nacionales, que, pese a la “moderada recuperación, producto del acuerdo alcanzado en junio de este año”, no tendrán ese efecto en 2027, ya que el sector consolidará pérdidas y no recuperará lo perdido desde 2023.
“Este ajuste nos va a encontrar organizados, con las universidades nacionales, entendiendo que cancelar en simultáneo la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Financiamiento del Sistema Científico lo que pone en crisis es la posibilidad que el país cuente con soberanía tecnológica, extranjerizando absolutamente todo el sector”, resaltó el referente sindical.
Plan de ajuste
El proyecto de Presupuesto 2027 que el Ejecutivo envió al Congreso prevé 2.892 millones de pesos para el acondicionamiento y mantenimiento de los reactores de investigación RA-6 de Bariloche, RA-0, RA-1 y RA-4. El anuncio se da en medio de un fuerte ajuste sobre el sistema científico, con despidos, retiros voluntarios, cierre de programas de investigación y parálisis de proyectos estratégicos en el sector nuclear.
El proyecto prevé 2.892 millones de pesos para cuatro reactores de investigación, entre ellos el del Centro Atómico Bariloche. La partida específica mayor es de 40 mil millones de pesos e irá para el RA-10 de Ezeiza, que se pondrá en marcha en 2027 e incluirá los fondos para medicina nuclear de todo el país.
El proyecto presupuestario del año que viene no revierte la caída presupuestaria en el sector científico y tecnológico durante el gobierno de Javier Milei. El reactor del Centro Atómico Bariloche, el RA-6, es el más importante de ese grupo. El proyecto presupuestario es compartido por Buenos Aires, Córdoba, Río Negro y Santa Fe.
“El recorte grosero en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue el de este año, que fue aproximadamente del 45 por ciento de los recursos”, le explicó a Data Gremial el referente de ATE en el organismo, Rodolfo Kemfp. Esto implicó, como resume el dirigente, “que se tire abajo el proyecto CAREM”. “Esto implicó un recorte salarial para quienes estábamos en el proyecto, implicó degradación en la estructura del CAREM, entre otras cuestiones”, agregó Kemfp.
Respecto del presupuesto para este año, el recorte “se mantiene, no hay un cambio ni siquiera por inflación, lo que implica que se produzca una desjerarquización del área técnica, y se fortalecen los títulos de minería y uranio”.
En este sentido, en la exploración de uranio, que se realiza en NOA y en Río Negro, la partida presupuestaria es de unos 58 mil dólares, frente a los cerca de 100 millones de dólares que el país gasta por año para importar el material que abastece a sus centrales. Por fuera de estas asignaciones, el sector científico de la CNEA registra “una caída real de alrededor de 24,9 por ciento respecto del año anterior”.
Eliminación
En el análisis presupuestario, los datos marcan que, en materia de ciencia y tecnología, algunos organismos clave son “prácticamente eliminados”. Así lo sostuvo el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, quien advirtió que el Presupuesto 2027 contempla la eliminación práctica del INTA, el INTI y el SENASA.
Además, el economista señaló que el proyecto no incluye en sus gastos tributarios el costo fiscal del RIGI, estimado en unos 3 mil millones de dólares. En una entrevista, Letcher calificó como “exagerada” la proyección de crecimiento del 4 por ciento para 2027.
Recordó que para el año en curso se proyectó una expansión del 5 por ciento y que la cifra final estará más cerca del 2 por ciento, mientras que la previsión para 2027 fue corregida a la baja desde un 5 por ciento anterior. El economista manifestó que no encuentra en el proyecto los mecanismos que impulsen la economía al nivel esperado por el Gobierno. Según su análisis, el crecimiento de la minería y la energía no será suficiente para compensar la situación de otros sectores de mayor peso en el PBI, como la industria y la construcción.
Letcher también expresó sus dudas sobre la proyección de una recuperación de los salarios reales durante 2027, ya que no es la tendencia que se observa este año. “El Presupuesto plantea que los salarios reales van a recuperar, es decir, que el poder adquisitivo va a tener un desempeño positivo a lo largo de 2027 y es una gran duda que se cumpla”, declaró.
Respecto de la inversión, el director del CEPA consideró que la pauta del 9,2 por ciento también es exagerada, especialmente en el contexto de un año electoral. “Lo que también me parece un poco exagerado es la inversión”, afirmó durante el reportaje.
En cuanto a la inflación, Letcher explicó que la proyección del 18 por ciento anual equivale a un 1,4 por ciento mensual acumulativo. Interpretó que, con esa cifra, el propio Gobierno reconoce que la inflación tiene una resistencia a la baja que la mantiene en un piso de entre el 1 y el 2 por ciento.
Por otra parte, el economista cuestionó el costo de mantener el superávit fiscal, una meta central del Presupuesto. Sostuvo que esta política impide la recuperación de la economía y señaló que la presión fiscal aumenta marginalmente, pasando del 21,6 al 21,7 por ciento del PBI.