Bajo la idea de defender la industria nacional, la CGT se movilizó este jueves, en una nueva etapa de su plan de lucha “a la francesa”. La jornada, marcada por el tono gris del clima y el malestar por las críticas a las condiciones que el modelo libertario deja al aparato productivo del país, puso en juego mucho más que la crítica al gobierno, que estuvo a la orden del día. Además, buscó contener a quienes por dentro y fuera de la estructura cegetista presionan para que se llame a una medida de fuerza nacional, la quinta desde que asumió Javier Milei. Alguno de ellos, como el camionero
Pablo Moyano, estuvo en las inmediaciones del ex Ministerio de Producción, y reiteró su reclamo de una mayor conflictividad ante el avance del deterioro de las condiciones de trabajo. Otros, como los integrantes del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), pedían casi al mismo tiempo que se daba la marcha una “huelga por tiempo indeterminado”, en un plenario realizado en Córdoba marcado por la mirada desafiante ante el gobierno. En ese clima marchó la CGT, mostrando su poder de convocatoria. En la previa, la estrategia giró alrededor de los desastrosos números del sector industrial, que sirvieron como una radiografía de las condiciones que el modelo que impone el tándem Milei-Caputo a la economía del país. No es casual que varias veces se nombrara al ministro de Economía, a quien vinculan directamente con el escenario actual, que fue varias veces definido por los protagonistas con una palabra: recesión.
Bajo el lema “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, la marcha en defensa de la industria nacional fue casi una foto del momento actual. La dirigencia de la CGT repartió críticas a la situación de los trabajadores y las empresas del país, en medio de un clima de creciente conflictividad. Desde el mediodía, las columnas se fueron congregando en las inmediaciones de la secretaría de Industria, lugar elegido para llevar los números del “industricidio libertario”.
El escenario se fue poblando a medida que llegaban los gremios, cuya dirigencia estuvo reunida hasta último momento en la cercana sede del SMATA, analizando la jornada. Para esta marcha se eligió poner de manifiesto los datos oficiales del sector productivo, que muestran la incontrastable realidad que genera el modelo libertario.
La marcha tuvo las tradicionales postales de un acto cegetista, con los gremios más poderosos en primera fila. “Estamos todos”, bromeó uno de los presentes, al señalar al ex presidente Eduardo Duhalde, figura destacada de la jornada, que había anticipado su presencia y apoyo a la movida. Además, el triunvirato que conduce la central obrera encabezó la marcha, y fueron los encargados de hablar ante los trabajadores. Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello marcaron sus diferencias con el gobierno, y confirmaron que se sumarán a la Quinta Marcha Federal Universitaria de la semana que viene, segunda parada de su plan de lucha en octubre.
“Esta tarde venimos a reclamar, que haya un proyecto industrial que derrame sobre el servicio, el transporte, la logística. Que sea federal, que sea capilar, que incluya a todos. Queremos sentarnos en esa mesa”, lanzó Sola en el discurso principal de la jornada, dando cuenta de las intenciones de la CGT. Además, el dirigente marcó diferencia con los grandes empresarios: “Ese proyecto industrial, con los empresarios que tendrían que estar acá defendiendo también lo que muchas veces se quejan que es precisamente la falta de políticas industriales”, sostuvo el co-titular de la central obrera, destacando la presencia de las entidades pymes, como APYME.
En tanto, en su discurso, Jerónimo sostuvo que el Gobierno debe “cambiar su estrategia de modelo económico” porque lo único que hace “es expulsar a los argentinos hacia la pobreza” y “agudizar su situación”. “Tenemos la obligación de estar unidos”, agregó. Poco antes del inicio de la marcha, la central obrera publicó un documento en el que aseguró que el gobierno nacional lleva adelante un modelo político, económico y social “monitoreado” por el Fondo Monetario Internacional (FMI), “en función de intereses que no son los nuestros”.
Presencia
En las inmediaciones del ex edificio de SOMISA, la plana mayor de la CGT respaldó la estrategia de la conducción tripartita. Como hicieron en la cumbre de la UOCRA donde definieron las dos movilizaciones de la primera quincena de octubre, las caras más conocidas de la central obrera se vieron entre banderas, paraguas y cascos. Así, dirigentes vinculados al transporte, servicios y comercio exterior participaron de la masiva marcha, que además contó con la presencia de representantes de distintos sectores de la actividad. Entre los dirigentes que participaron estuvieron Juan Carlos Schmid; Daniel Mallotti (Aduana); Mariano Vilar (conductores navales); Juan Pablo Brey (aeronavegantes); Roberto Coria (Guincheros); Mario Preiss (Caucho); entre muchos otros representantes gremiales.
También se pudo ver al titular de la FEDUN, Daniel Ricci, quien invitó a sumarse a la marcha universitaria de la semana próxima. “En el marco de la movilización, la CGT llamó a marchar, el próximo jueves 15, por la educación pública, la soberanía y la democracia. Unidad de las y los trabajadores para enfrentar el ajuste”, destacó el dirigente.
Las duras críticas de la central obrera, tanto en la previa como en la marcha de este jueves, marcaron el clima de la jornada, con una mirada muy crítica a la propuesta libertaria para el sector productivo en particular y la economía en general. Por eso se puso ver a todos los rubros representados en la marcha.
“Nosotros tenemos más allá de nuestro rol de transporte dos sectores bien marcados por la industria, uno vinculado a la construcción, con el sector arenero, y otro con la alimentación, por la pesca, por eso estamos acá apoyando la jornada”, explicó Vilar, titular del Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA). En diálogo con Data Gremial, explicó que “estamos muy preocupados por la realidad argentina”, y marcó que la jornada “significa mantener el plan de lucha activo, confrontar con el gobierno en la medida que no rectifica su programa económico”. Para Vilar, el modelo libertario implica “pérdida de puestos de trabajo, y esto como dijeron los conductores de la CGT lleva al conflicto”. Por eso, el titular de SICONARA dijo que “vamos a apoyar las medidas que se tomen, incluyendo un paro nacional, porque el plan de lucha conduce a eso”.
Respaldo
Además, una importante columna del Sindicato de Comercio dijo presente en la jornada. Encabezada por el histórico referente Armando Cavalieri, los mercantiles dijeron “presente en defensa de la industria nacional”. “Hoy salimos a la calle para defender la industria nacional y luchar por una Argentina con producción, empleo y desarrollo”, resaltaron en sus redes sociales. “Defender la producción argentina es defender el trabajo y el futuro de nuestra gente”, insistieron. Los jerárquicos del sector, con otra columna importante, se sumaron. La Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio (APPyJC) destacó que “sin industria no hay desarrollo, sin producción no hay crecimiento y sin trabajo no hay futuro”.
En la marcha hubo una importante presencia de las regionales, que vienen dando volumen al plan de lucha, más allá de algunas que buscan un plan propio, como ocurre en Rosario. En este caso, la presencia de la dirigencia y gremios del conurbano bonaerense puede verse como un respaldo a las medidas adoptadas. En la marcha, Sergio Jerez, titular de la CGT Lanús-Avellaneda, mostró su su preocupación por a la apertura de las importaciones, que también afecta a la fabricación nacional, y que puede verse en cierres que se dan en sus distritos, como para con la metalúrgica Vaspia o la tradicional fabricante de golosinas Lipo. “Se está desconociendo la industria nacional y si no fabricamos, vamos a ser un país de consumo, sin actividad”, dijo Jerez, ante la consulta de Data Gremial. El dirigente marcó al sector textil, metalúrgico y los comercios como los más comprometidos, tanto a nivel local como nacional: “El objetivo del gobierno nacional es hacer pelota lo interno y que quede un grupito muy pequeño de gente y los demás seamos todos indigentes”.
Documento
En la previa a la marcha y el acto de este jueves, la CGT usó los datos del deterioro industrial como la principal bandera contra el modelo libertario. En este sentido, el documento consensuado por la dirigencia es claro, tanto en el diagnóstico como en las principales medidas a tomar en lo inmediato. “Estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros”, destacó el texto. Así, se criticó un modelo que “está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos”.
Para la CGT, las consecuencias del modelo libertario también son claras y están a la vista: “una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad; cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado que dispara graves alarmas en materia de salud mental; jubiladas y jubilados en condiciones de precariedad existencial que no pueden comprar siquiera sus medicamentos; personas con discapacidad sin atención; desfinanciamiento del sistema de salud, del sistema educativo, de la investigación científica, de la obra pública, de la infraestructura vial y del transporte”.
En definitiva, agregaron, “un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia. Hoy nos movilizamos en defensa de la industria nacional para visibilizar la realidad del sector productivo y alertar sobre la difícil situación que atraviesa, en especial la de las pymes, principal sostén del empleo”. Este achicamiento “no solo involucra quebrantos empresariales, sino que también implica un daño que agudiza las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales”.