Luego de estar dos meses sin cobrar, la paciencia de los trabajadores de Pauny, la única fábrica de tractores de capitales nacionales, se terminó. Desde mediados de la semana pasada, tomaron la planta de la localidad cordobesa de Las Varillas. (La ocupación se mantiene ante la falta de respuestas de las autoridades empresariales). Con el apoyo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el pedido es claro: hacer algo para evitar la quiebra de la empresa, que da trabajo a 900 familias.
El caso genera alarma, sobre todo porque no se trata de una situación aislada. Pese al auge del negocio agroexportador, varias empresas del rubro atraviesan una crisis que las pone al borde del abismo. Es el caso de Plantium y Gentec, que vienen sufriendo una fuerte caída de las ventas y dificultades para cobrarles a sus clientes, al punto de que cerraron temporalmente sus plantas de Villa Constitución, Santa Fe, y despidieron a más de 100 trabajadores.
Esto forma parte de un “círculo vicioso” que afecta a cada vez más firmas: Pauny es uno de los principales clientes de Plantium y Gentec. Como en un castillo de naipes, la situación de una compañía se extiende a las otras y genera un panorama cada vez más complicado.
A esto se suma lo que sucede con Metalfor, que acumuló una deuda de aproximadamente 500 millones de pesos entre cheques rechazados y saldos de cuenta corriente, por lo que finalmente solicitó la apertura del concurso preventivo de acreedores.
La importación de productos chinos aparece como una de las principales causas de esta realidad. Esto configura una paradoja, porque el fenómeno se vio potenciado por las medidas adoptadas por Javier Milei, quien suele cuestionar el perfil ideológico de ese país.
La crisis de las empresas de maquinaria agrícola y tractores expone una paradoja del modelo económico libertario. Mientras el Presidente cuestiona a China por cuestiones ideológicas, acusa de “comunista” a su Gobierno y rechaza su injerencia en la región, la apertura de las importaciones favorece a las empresas de ese país, que vienen ganando terreno en el mercado agropecuario argentino.
Esta situación alimenta la crisis actual y amenaza a uno de los sectores que aparecen entre los ganadores del modelo. Según el último informe de la División de Maquinaria Agrícola de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante septiembre —último dato disponible— se patentaron 493 unidades del rubro. El número representa “una caída del 20,6 por ciento respecto de septiembre de 2025, cuando se habían registrado 621 unidades”.
Frente a agosto, agregó el reporte al que tuvo acceso Data Gremial, “el retroceso fue del 18,6 por ciento”, ya que en ese mes se habían patentado 606 máquinas. Con este resultado, “el acumulado entre enero y septiembre llegó a 5.098 unidades, apenas 0,7 por ciento por debajo de las 5.135 registradas durante el mismo período de 2025”.
Desde el sector señalaron que "septiembre confirma que la recuperación todavía no es tendencia" y evaluaron: "Después del rebote de julio y agosto, el mercado vuelve a caer con fuerza y el acumulado 2026 queda apenas por debajo de 2025. El año sigue abierto, pero el volumen no muestra todavía una recuperación orgánica y sostenida".
Dentro de los tres segmentos relevados, los tractores fueron los que mostraron el mayor retroceso durante septiembre. Se patentaron 401 unidades, 107 menos que en agosto, lo que significó “una caída mensual del 21,1 por ciento”. En la comparación interanual, el descenso fue todavía mayor: 22,6 por ciento, frente a las 518 unidades patentadas en septiembre de 2025.
En el acumulado de los primeros nueve meses, los tractores “alcanzaron 3.999 unidades, contra 4.057 en igual período del año pasado. La baja acumulada es del 1,4 por ciento”.
Desde ACARA indicaron que “los tractores vuelven a exponer la fragilidad estructural”, al registrar una caída del 22,6 por ciento interanual y del 1,4 por ciento en el acumulado. También explicaron que "la lectura formal debe tomarse con cuidado: como venimos marcando desde el año pasado, una parte creciente del mercado —especialmente en potencias bajas y medias— está atravesada por importados, marcas asiáticas, competencia por precio e informalidad registral. El patentamiento muestra una parte de la foto, no toda la película”.
Evolución de las ventas
La caída de las ventas, reflejada en los datos de patentamientos, se produce en un contexto de avance de las importaciones chinas. La evolución del mercado en las últimas décadas permite observar distintas etapas. Según las estimaciones, entre 2008 y 2026 la facturación de la maquinaria agrícola atravesó varios ciclos.
Entre 2008 y 2011, luego de la llamada “crisis del campo”, cuando el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner enfrentó la rebelión de las entidades agropecuarias por las retenciones, el sector atravesó una caída de la actividad. Sin embargo, un rápido rebote permitió recuperar los buenos resultados. Hacia 2010 y 2011, la suba de los precios internacionales de las commodities impulsó cifras récord de facturación, que superaron los 1.300 millones de dólares.
Entre 2012 y 2015, el mercado de maquinaria agrícola se desaceleró debido a las restricciones cambiarias para la adquisición de equipamiento importado, lo que forzó “una sustitución por producción local”.
Con el macrismo, 2017 consolidó un máximo histórico de ventas de la década, con cerca de 22.700 unidades comercializadas durante el año, gracias a una fuerte renovación de flotas. La devaluación y la sequía de 2018 provocaron un desplome de las ventas al año siguiente.
A pesar del contexto global, el agro actuó como refugio de valor frente a la inflación en pesos. Pese a los discursos de los sectores más duros del Gobierno del Frente de Todos y al episodio de Vicentín, que se convirtió en emblema del enfrentamiento entre las partes, la maquinaria agrícola registró récords históricos de patentamientos durante el primer trimestre de 2022, con niveles similares a los mejores registros de 2008. El fenómeno estuvo impulsado por tasas de interés reales negativas.
Esa dinámica se interrumpió durante la gestión de Milei, en un contexto marcado por el aumento de las importaciones y otros factores, como el fenómeno meteorológico del “súper Niño”, según analizan los especialistas.
Conflicto
Un ejemplo de esta realidad es lo que sucede con la producción de tractores. Los trabajadores de Pauny permanecen dentro de la fábrica de Las Varillas desde el martes. Durante la semana, una audiencia en la Secretaría de Trabajo de Córdoba terminó sin una propuesta concreta para pagar los salarios atrasados. Ante ese escenario, el secretario general de la UOM de San Francisco, Lucas Sarmiento, dejó clara la decisión del gremio: “De acá nos sacan con los pies para adelante”.
Hay una nueva audiencia fijada para el 12 de noviembre y, hasta entonces, los trabajadores no piensan abandonar la ocupación.
La situación no termina ahí. En La Banda, Santiago del Estero, los 50 empleados de la otra planta de Pauny también tomaron la fábrica. En Villa Constitución, Plantium cerró su planta y dejó a más de 100 personas sin trabajo. Metalfor solicitó el 3 de noviembre la apertura de su concurso preventivo en los tribunales de Marcos Juárez, con una deuda bancaria cercana a los 50.000 millones de pesos. Por su parte, en Firmat, Vassalli intenta volver a producir después de meses de parálisis, deudas y conflictos.