Vaspia S.A.I.C. es una tradicional empresa metalúrgica, que comenzó a trabajar con latón y bronce en un pequeño taller y expandió sus actividades, hasta emplear a 60 trabajadores. Entre los productos que fabrica se encuentran válvulas para garrafas y barras que son utilizadas por tornerías y empresas dedicadas a la fabricación de grifería. Ubicada en el distrito de Lanús, hace unas semanas que bajó sus persianas, y la incertidumbre sobre su futuro es total. Su caso es uno más de los cientos, miles, que se dan en el sector metalúrgico, que paga con cierres y despidos las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
El “industricidio” es especialmente duro en el sector productivo, mucho más en las pequeñas y medinas empresas. Así lo confirma un informe reciente de la cámara que agrupa a las pymes metalúrgicas, que asegura que la baja en la actividad es cuatro veces superior al promedio nacional.
Esto se traduce en unas mil firmas menos desde que comenzó la gestión libertaria, algo así de un cierre por día, y más de 15 mil puestos de trabajo formales destruidos. Para las seccionales de la UOM, el panorama “es muy complicado”.
En su último reporte, la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA) alertó sobre cómo la crisis productiva se ensaña con las pymes del sector, que sufren el mayor impacto de la apertura de las importaciones y la baja del consumo, ejes del modelo libertario.
Según sus datos, a los que tuvo acceso Data Gremial, la crisis de las pymes metalmecánicas “continúa golpeando al empleo industrial”. “El sector perdió 15.200 puestos de trabajo en un año y registra casi mil empresas menos que en noviembre de 2023, mientras la producción acumuló una caída interanual del 10,9 por ciento durante los primeros siete meses de 2026”, detalló el reporte. Si se compara esta baja con la actividad industrial general, que retrocedió cayó 2,6 por ciento entre enero y julio de este año, se puede ver que la crisis golpea cuatro veces más en las empresas más chicas.
Además, la actividad metalmecánica pyme “quedó 16,4 por ciento por debajo del mismo mes de 2025 y retrocedió otro 0,5 por ciento respecto de junio”.
La principal consecuencia de esta situación son menos empleos registrados, y salarios a la baja. En el primer caso, el impacto sobre los trabajadores “aparece entre los datos más preocupantes del relevamiento”, según CAMIMA. En abril, último mes disponible para este indicador, la metalmecánica “empleaba a 234.100 personas, un 6,1por ciento menos que un año atrás”.
La diferencia representa 15.200 puestos de trabajo perdidos y, según CAMIMA, “la tendencia negativa se profundizó desde mediados de 2023 sin mostrar todavía señales de estabilización”. La destrucción de empleo estuvo acompañada por “una reducción del entramado empresarial”. En abril permanecían activas 11.983 empresas metalmecánicas, 91 menos que en marzo y 957 por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2023. En términos interanuales, “la cantidad de firmas del sector se redujo 4,1 por ciento”. La crisis también alcanzó a los ingresos. El salario medio real de los trabajadores metalmecánicos “cayó 1,6 por ciento entre abril de 2025 y abril de 2026”. En el mismo período, “el salario real promedio del conjunto de la industria mostró una mejora del 2,8 por ciento”, según los datos difundidos por CAMIMA.
Riesgo impresionante
Los números reflejan algo que puede verse cada día en las muchas empresas en crisis, y en sus trabajadores que deben salir a reclamar por sus derechos. En el caso, de Vaspia, aseguran que la crisis afecta especialmente a los empleados con mayor antigüedad.
Muchos llevan más de dos décadas trabajando en el lugar y dependen de esos ingresos para mantener a sus familias. Según el relato de los trabajadores a diversos medios, el panorama comenzó a complicarse todavía más luego de una reunión en la que se habría planteado una reducción de personal. David, quien trabaja desde hace 31 años en la planta, contó que la propuesta contemplaba que una parte de los empleados dejara la empresa y que quienes permanecieran continuaran con la producción.
Esta situación podría extenderse a muchas otras pymes, que según la dirigencia sindical están “corriendo un riesgo impresionante”. Así lo advirtió Esteban Cabello, titular de la seccional La Matanza de la UOM. Ante la consulta de Data Gremial, el referente de una de las regionales metalúrgicas más importantes del país dijo que “las empresas chicas y grandes están cada vez peor, no están pudiendo sostener su situación porque son las más perjudicadas por este modelo”.
Según relató Cabello, el mecanismo de destrucción “comienza con las fábricas grandes, que cortaron todos sus trabajos para afuera, y afectaron a las empresas chicas, que se sostenían con esas tareas”. Sólo en La Matanza, confirmó el gremio, hubo una baja de “casi mil trabajadores en blanco” sólo este año. “En talleres con cuatro o cinco trabajadores hoy tienen dos, tres como mucho, las pymes se tuvieron que achicar un montón”, insistió. Además, el cierre de una pyme impacta directamente en un barrio, porque afecta el consumo local. “No hay plata en la calles, entonces los trabajos que hacía el herrero del barrio, no se hace, porque se cuida el mango, está muy complicado”, ejemplificó Cabello.
Nadie se salva
En cuanto al informe de CAMIMA, la caída de las pymes metalúrgicas alcanzó a la mayoría de las ramas. La fabricación de maquinaria agropecuaria encabezó los retrocesos, con una baja interanual del 30,5 por ciento, seguida por aparatos de uso doméstico, con 27,8 por ciento, y fundición de metales, con 14,3 por ciento. También disminuyeron la producción de equipos y aparatos eléctricos, autopartes y diferentes segmentos de maquinaria. Algunas actividades lograron escapar de esa tendencia: los envases metálicos crecieron 11,7 por ciento interanual, las carrocerías y remolques avanzaron 2,5 por ciento y los productos metálicos estructurales, 1,6 por ciento. Sin embargo, esos resultados no alcanzaron para revertir el retroceso general del sector.
En materia de comercio exterior apareció uno de los pocos indicadores positivos: las exportaciones metalmecánicas crecieron 2,7 por ciento interanual durante el primer semestre. Las importaciones, en cambio, bajaron 10,2 por ciento, una reducción que la cámara empresaria relacionó con el menor nivel de actividad, inversión y consumo interno. Pese a la mejora exportadora, el sector mantiene “un fuerte desequilibrio comercial”.
En los últimos 12 meses las importaciones alcanzaron los 22.255 millones de dólares, frente a exportaciones por 2.140 millones de dólares, lo que dejó un déficit de 20.115 millones de dólares. El informe configura así un escenario marcado por tres variables que avanzan en la misma dirección: “Menor producción, reducción de empresas y pérdida de puestos de trabajo”. Para los trabajadores metalúrgicos, el deterioro resulta “particularmente significativo”, ya que además de los 15.200 empleos que desaparecieron en un año, los salarios reales del sector “también se mantuvieron en terreno negativo”.