Los salarios caen un 12% y profundizan el endeudamiento familiar, advierte un informe de la CTA de los Trabajadores

Un trabajo del Centro CIFRA explica cómo la caída de los ingresos profundiza la crisis actual, agravada por el freno a las paritarias. Incluso los datos oficiales reflejan el deterioro salarial sostenido en rubros como la educación superior y distintas actividades del sector privado.


Los dichos del presidente Javier Milei sobre las personas que aseguran no llegar a fin de mes, en respuesta a un reciente estudio, generaron una andanada de críticas y repudios. La afirmación de que es falso que el día 20 de cada mes el 60 por ciento de los argentinos se queda sin dinero para afrontar sus gastos choca con una realidad cada vez más visible y respaldada por datos incontrastables, como el endeudamiento familiar. En el fondo, tanto la polémica declaración como los datos sobre mora esconden el gran problema del momento actual: la crisis de ingresos. Desde que asumió La Libertad Avanza, los salarios siguen perdiendo frente a la inflación, incluso cuando el IPC se mantuvo en niveles bajos. La política de pisar las paritarias impidió recuperar terreno cuando los precios dieron un respiro. Todo esto ocurre en un contexto de caída del empleo, según el último informe elaborado por el Centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores. El análisis de la central obrera pone el foco en la pérdida del poder adquisitivo, que desde el inicio de la gestión libertaria retrocedió más de 12 puntos, en un proceso de deterioro de los ingresos que lleva más de una década.

El informe del Centro CIFRA pone de manifiesto cómo el modelo libertario erosiona los ingresos y deteriora el poder de compra de los trabajadores. En el reporte, al que tuvo acceso Data Gremial, se estableció que el salario real, “deflactado por el IPC reponderado, exhibió un descenso de 12,6 por ciento entre noviembre de 2023 y julio de 2026”. Además de la caída provocada por la devaluación inicial, recordó el centro de estudios, “se constató un fuerte descenso desde agosto de 2025”, con una baja promedio del 4,4 por ciento. “La mayor caída del poder adquisitivo de los precios vinculados a los servicios (-32,8 por ciento) respecto a los asociados a los bienes (+5,3 por ciento) pone de relieve que una porción superior de los salarios se destina al pago de servicios y una menor al de los bienes”, explicó el análisis, firmado por Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti. Esta caída contradice los dichos del presidente y pone de manifiesto que, pese a anunciar un triunfo “en la batalla contra la inflación”, la suba de precios sigue afectando el poder de compra de los asalariados.

 

Este escenario se da en un contexto en el que, según advirtió CIFRA, existen “límites para iniciar una fase ascendente de la inversión y la producción”. Esta situación está vinculada a la caída del empleo y de los salarios reales, que “afectan el segmento del consumo asociado a los sectores populares y, en especial, a su ingreso disponible para consumir los bienes industriales que compiten con la apertura externa”.

En materia de empleo, según el SIPA, la caída asciende a 199.137 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y julio de 2026. De ese total, este año se destruyeron 67.967 empleos. “La composición de su caída tiene sesgos regresivos dado que la caída del empleo asalariado fue de 370.343, en tanto que los trabajadores independientes ascendieron en 171.206”, subrayó el informe de la entidad de la CTA de los Trabajadores.

Impacto

Los problemas de ingresos están en el origen de un proceso que deriva en la caída del consumo y el aumento del endeudamiento, por más que la Casa Rosada lo niegue. En este contexto, la política de pisar las paritarias es uno de los factores que profundizan el deterioro sistemático de los ingresos desde que Javier Milei llegó a la presidencia.

En algunos sectores, la pérdida salarial es todavía más pronunciada. En la educación superior, por ejemplo, los últimos datos de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) muestran que los salarios cayeron un 24,3 por ciento, el doble de la pérdida medida por el Centro CIFRA. Por eso, según señalaron ante la consulta de Data Gremial, el aumento necesario para compensar esa pérdida debe ser “de al menos el 32 por ciento”. Ese es el incremento que debe aplicarse en el marco de la Ley de Financiamiento Universitario. La cuestión intentó incorporarse a la discusión presupuestaria de esta semana, pero el oficialismo evitó que FEDUN y el resto de los gremios expusieran sus posiciones.

La política de limitar las paritarias tiene consecuencias en casi todos los rubros, y los datos oficiales también lo reflejan. Según el Panorama Mensual del Trabajo Registrado, elaborado por la Secretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de Capital Humano, desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza (LLA), en noviembre de 2023, numerosos trabajadores agremiados vieron caer su poder adquisitivo. Entre los rubros más afectados figuran Pastelería, con una baja del 11,2 por ciento; Encargados de edificio, con el 11,9 por ciento; Transporte de pasajeros, con el 12,6 por ciento; Comercio, con el 17,6 por ciento; y Textil, con el 32 por ciento.

Por otro lado, algunos gremios lograron mejorar el poder adquisitivo de sus afiliados. Entre ellos se encuentran Entidades deportivas y sociales, con una suba del 15,1 por ciento; Gráfica, con el 12,2 por ciento; Gastronomía y hoteles, con el 11,8 por ciento; Farmacia, con el 10,8 por ciento; y Transporte de carga, con el 7,7 por ciento, entre otros.

Morosidad

La crisis de ingresos provocó, primero, un incremento del endeudamiento familiar y, posteriormente, un aumento de la morosidad que se hizo evidente a partir de 2025. Esto ocurre pese a que el Gobierno nacional se niega a reconocer esta realidad y a dar una respuesta. Según el Centro CIFRA, en julio de 2026 la morosidad de las familias con entidades financieras —medida a través del ratio de irregularidad— alcanzó el 12,9 por ciento. En los créditos personales y en los asociados a tarjetas de crédito, la irregularidad escaló al 16,7 y al 12,8 por ciento, respectivamente.

En términos interanuales, “la morosidad agregada se elevó 7,3 puntos porcentuales, la de créditos personales en 9,5 puntos porcentuales, y la de tarjetas de crédito en 7,4 puntos porcentuales”. “Se trata de niveles superiores a los de la pandemia”, aseguró la entidad. El primer semestre de 2025 marcó un salto en los niveles de morosidad, luego de la expansión del crédito registrada durante el segundo semestre de 2024.

Por su parte, la morosidad de las familias con proveedores no financieros de crédito —principalmente fintech, emisores de tarjetas de crédito no bancarias y comercios de electrodomésticos— “alcanzó un 28,6 por ciento en febrero de 2026”. En el rubro de electrodomésticos, el indicador llegó al 44,3 por ciento. Entre los jóvenes de hasta 29 años que tomaron créditos en este tipo de entidades, “la morosidad trepó al 38,4 por ciento en febrero de 2026 (2,4 millones de deudores)”.

Además de la crisis de ingresos y de empleo como factores que explican el incremento de la morosidad, CIFRA señaló que debe sumarse la desregulación del mercado financiero impulsada por el Gobierno de Milei: “se liberaron los topes de los intereses punitorios y los de la tasa de interés para saldos impagos de tarjetas, y se eliminó la exigencia de pago mínimo de los plazos fijos”.

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