En una reciente reunión con empresarios en Córdoba, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, pidió a los presentes que avancen en un tema polémico: los convenios colectivos por empresa. “La Ley de Modernización Laboral tiene un tema que me gustaría traer a la mesa, que es la posibilidad de tener convenios por empresa. Por supuesto que lo tienen que arreglar con los trabajadores, pero tienen ustedes un espacio para sentarse con sus trabajadores y decir: vamos a hacer un convenio por empresa”, sostuvo “el coloso”, que de esta manera intenta avanzar contra una de las características del modelo sindical y laboral del país: los acuerdos por rama de actividad. Ya en julio de este año, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) presentó una iniciativa similar para realizar acuerdos por provincias, lo que puso en alerta al Sindicato de Camioneros. Desde siempre, los gremios rechazan esta posibilidad porque consideran que este tipo de negociaciones “más chicas” debilita el poder de discusión de los trabajadores y los deja en una posición de desventaja ante las patronales. “No está inventando nada”, cruzaron a Sturzenegger desde distintos sectores sindicales.
La propuesta de realizar convenios colectivos por empresa se incluyó en la reforma laboral como una forma de flexibilizar las condiciones de trabajo, estiman los especialistas. Como parte de esta movida, la Secretaría de Trabajo busca rediscutir unos 800 acuerdos, un proceso que debe completarse antes de fin de año y que, por el momento, avanza de manera lenta. De hecho, los que se firmaron bajo el nuevo paraguas legal sostuvieron las condiciones preexistentes, como sucedió en la industria de los alimentos. Por eso, para los gremios, no hay novedad en los dichos del ministro, quien es considerado “un enemigo” del movimiento obrero organizado.
“En principio, lo que dice Sturzenegger no es cierto, porque en la Argentina se firman convenios por empresa”, aclaró Pedro Wasiejko, referente industrial de la CTA de los Trabajadores. Ante la consulta de Data Gremial, el titular de la FeTIA recordó que “el SMATA tiene convenio por empresas, por supuesto uno por rama, pero no es una cuestión anormal”. Pese a esto, Wasiejko destacó que “los principales convenios son por rama de actividad, y en algún momento se debería avanzar en convenios por empresas que tienen actividades en diferentes lugares, para poder mejorar la capacidad de negociación de los trabajadores, pero eso no se llegó a discutir”.
Para el dirigente, los dichos de esta semana en la Bolsa de Comercio de Córdoba “se usan como propaganda política”. Además, Wasiejko consideró que “no es tan sencillo armar este tipo de acuerdos, porque primero hay dos partes que negocian, y ninguna de esas dos partes puede obligar a la otra a firmar nada”. Además, el referente de la CTA de los Trabajadores marcó que “el convenio por rama de actividad fue el resultado de luchas de la clase obrera, y nació en Estados Unidos en la década del 30, para evitar que la General Motors pudiera imponer un convenio para cada planta del país”. Wasiejko se refiere al conflicto que tuvo lugar entre el 30 de diciembre de 1936 y el 11 de febrero de 1937 en la fábrica automotriz, a partir de una huelga de brazos caídos del sindicato United Auto Workers (UAW), que logró la representación exclusiva de los trabajadores y el acuerdo laboral. En el país, agregó el dirigente, “en la década del 50 se fortalecieron los convenios por rama de actividad, y el ministro no entiende nada de las relaciones en el mundo del trabajo, o entiende y usa estos dichos como elementos de propaganda”.
Primeros pasos
Que la reforma laboral habilite los convenios por empresa y que la Secretaría de Trabajo llame a renovar unos 800 acuerdos antes de fin de año hizo pensar en un aluvión de intentos de romper con los acuerdos por rama de actividad. Pero en estos meses no pasó, por eso el pedido a los empresarios de Sturzenegger. En este tiempo, en un rubro donde se intentó esto fue en la marina mercante. Una empresa, la española Conaspesa, comenzó en abril de este año a reclutar trabajadores de forma individual, a través de correos electrónicos, buscando eludir las condiciones laborales vigentes del convenio del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
Esto generó el rechazo y la solidaridad de todos los sindicatos del sector. Para Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, la situación de la pesca en general y del langostino en particular “es muy compleja”, en especial por “la necesidad y la urgencia que tiene la gente para salir a trabajar, que ante la crisis que se vive decide obviar algunas cosas que en otros momentos eran impensadas para los trabajadores”. En diálogo con Data Gremial, Moreno apuntó directamente al titular de Conarpesa: “Hay un aprovechamiento nefasto que hacen estos personajes, y el ensañamiento que tienen en este caso con el SOMU, se aprovechan de la situación y quieren sacar ventaja”. La reacción gremial fue contundente: el SOMU seccional Puerto Madryn denunció formalmente a Conarpesa ante la Secretaría de Trabajo por “presiones, extorsión y violación de los acuerdos colectivos, instando a los trabajadores a no firmar”. Por esto, la mayoría de los trabajadores terminaron rechazando las firmas individuales al desembarcar.
El caso Camioneros
La disputa por los nuevos acuerdos llevó a generar una de las medidas concretas más importantes de los últimos años. En julio pasado, diversas cámaras empresariales anunciaron que realizarán convenios colectivos adaptados a la realidad socioeconómica de las 10 provincias que participan de esta iniciativa, vinculadas a la actividad de camioneros. Esta idea se inició en Córdoba y fue presentada formalmente durante la asamblea de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC). Las cámaras del interior, como las de Mendoza, San Juan, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba, entre otras, participarán de la iniciativa. En el sector rige el Convenio Colectivo Nacional de Trabajo 40/89, controlado históricamente por el Sindicato de Camioneros, liderado por Hugo y Pablo Moyano.
Según informaron en su momento los empresarios, el objetivo central de este proyecto es “reemplazar un único convenio nacional que no refleja las diferencias de costos, productividad y mercado laboral entre Buenos Aires y las distintas regiones del país”. Asimismo, busca simplificar la estructura actual y pasar de un convenio de 50 ítems a un esquema que lleve una base de diez puntos, con mesas de negociación específicas por cada provincia, a partir del mes de septiembre de este año. Otro de los puntos más importantes es el del “salario garantizado”, debido a que los empresarios del transporte automotor de cargas precisaron que el cambio que persiguen no implicará ninguna reducción en el sueldo de los trabajadores.