En su presentación ante empresarios norteamericanos, en el marco de la asamblea de la cámara AmCham, la senadora de La Libertad Avanza Patricia Bullrich les pidió a los presentes que avancen en la reforma laboral, más allá de su discusión judicial. En un tramo de su discurso, reclamó de forma directa que hagan suya esta norma. “Les quiero decir algo. Ahora las leyes ustedes las tienen que convertir en realidad. La modernización laboral ahora está en manos de las empresas”, recalcó. Uno de los pedidos es que se animen a hacer “sindicatos por empresa”, y a firmar convenios individuales. La idea no es ni remotamente nueva, y es un viejo anhelo de las patronales, que de esta forma quieren romper el modelo sindical argentino, que entre otras cosas se basa en el unicato y la vigencia de los Convenios Colectivos de Trabajo. En el sector de la pesca, este pedido fue atendido de manera diligente. Esta semana, la empresa Conarpesa comenzó a reclutar trabajadores de forma individual, a través de correos electrónicos, buscando eludir las condiciones laborales vigentes. La medida fue rechazada por los gremios del sector, que apuntaron al presidente de la firma, y lo acusaron de querer aprovecharse de la difícil situación del sector.
La convocatoria individual de Conarpesa fue criticada por todo el conjunto de los gremios marítimos, que participan de la campaña del langostino, por ejemplo. En especial, ataca al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que recibió la solidaridad del resto de las organizaciones. Según se informó, con la firma del presidente de la patronal Fernando Álvarez Castellano, se llamó a cubrir posibles vacantes ante la negativa de parte del personal a embarcar bajo “condiciones de ajuste”, es decir, por fuera de los convenios colectivos de cada gremio. Sin embargo, según circula, la totalidad de la tripulación efectiva de la empresa terminó aceptando el acuerdo sin objeciones, por lo que no fue necesario incorporar nuevos trabajadores, pese al aluvión de inscripciones. Ante la magnitud de la respuesta, desde la empresa no descartaron evaluar “mecanismos para incorporar a los postulantes en el futuro, incluso bajo la figura de pasantes con un salario asegurado”. La intención, según expresó Álvarez Castellano, sería formar mano de obra “no sindicalizada” para próximas temporadas, lo que abre un nuevo frente de tensión con el gremio.
Esto generó fuertes críticas por la actitud empresarial, que no hace más que precarizar las condiciones laborales, en especial de los marineros del SOMU. Para Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, la situación de la pesca en general y del langostino en particular “es muy compleja”, en especial por “la necesidad y la urgencia que tiene la gente para salir a trabajar, que ante la crisis que se vive decide obviar algunas cosas que en otros momentos eran impensadas para los trabajadores”.
En diálogo con Data Gremial, Moreno apuntó directamente al titular de Conarpesa: “Hay un aprovechamiento nefasto que hacen estos personajes, y el ensañamiento que tienen en este caso con el SOMU, se aprovechan de la situación y quieren sacar ventaja”. El dirigente se solidarizó con el SOMU, y recordó que el año pasado “generaron un conflicto los propios empresarios, y así quisieron quedar como víctimas, cuando en realidad las únicas víctimas son los trabajadores”. Moreno se refiere a declaraciones realizadas en el marco de un encuentro en España donde la empresa condicionó la salida de barcos a sus propios intereses. “Es todo un combo nefasto, porque no es ni más ni menos que el aprovechamiento de los empresarios de las necesidades de la gente”, insistió el dirigente.
Condiciones
Ante esta realidad, y la posibilidad que se traslade a otros sectores, la semana pasada el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) difundió un comunicado rechazando cualquier acuerdo privado y confirmando a sus afiliados sobre esta eventual convocatoria a embarcar, en un contexto que todavía “carece de definiciones paritarias y de acuerdos formales con el sector empresario”.
En este sentido, el titular del SICONARA Mariano Vilar le explicó a Data Gremial que en el sector que representa “se establece lo que se llama Contrato de Ajuste, que es un acuerdo individual que se suscribe en el marco del Convenio Colectivo de Trabajo, donde allí se fijan principalmente los valores de producción”. Este acuerdo es el que el gremio acordó recientemente. En cuanto al comunicado, Vilar recordó que se emitió luego que los trabajadores “firmaran este Contrato de Ajuste, donde se estableció que se respeten los valores retroactivos acordados por el SICONARA con la cámara empresarial”.
Desde la organización gremial remarcaron que se mantiene plenamente vigente el Convenio Colectivo de Trabajo 175/75, que continúa siendo el marco legal de referencia para la actividad. El comunicado también puso el foco en la falta de instancias de negociación. Según indicaron, hasta el momento no se han llevado adelante reuniones ni con las cámaras empresarias ni con empresas por fuera de esas representaciones, lo que refuerza el escenario de incertidumbre de cara al inicio de temporada. Respecto a la situación, Vilar dijo que “hay mucha desinformación”, y apuntó a la empresa en cuestión, quien tiene una pela por las condiciones de trabajo con el SOMU. En un contexto general, el dirigente coincidió con Moreno sobre la compleja situación que se atraviesa: “Hay mucha malaria”, dijo sin muchas vueltas.
Aclaración
En cuanto al SOMU, cuestionó la propuesta empresarial sobre los valores de producción y advirtió sobre “el impacto en los ingresos de la tripulación”, mientras continúan las negociaciones paritarias del sector langostinero. Así, fijó posición en el marco de las paritarias con las cámaras empresarias CAPeCA, CAPIP y CEPA, al ratificar la plena vigencia de los convenios colectivos y rechazar cualquier intento de avanzar con acuerdos individuales. Desde la Secretaría de Pesca del gremio señalaron que, al día de hoy, los Convenios Colectivos de Trabajo “continúan en plena vigencia y que cualquier compromiso firmado de manera individual carece de legalidad”. En ese sentido, advirtieron que este tipo de acuerdos “no puede, bajo ningún concepto, vulnerar derechos colectivos ni el marco normativo que regula la actividad pesquera”.
El sindicato anticipó además que avanzará con presentaciones legales para resguardar los convenios, en un escenario donde crece la tensión en torno a la negociación salarial para la flota tangonera langostinera. En el comunicado, el SOMU también apuntó contra las empresas al recordar que durante la temporada pasada fueron los propios armadores quienes decidieron no sacar los buques a pescar, argumentando falta de rentabilidad. Esa decisión, remarcaron, derivó en cuatro meses de inactividad de la flota, con fuerte impacto sobre los trabajadores, sus familias y las economías regionales vinculadas a la actividad. Pese a este escenario, desde el sindicato aseguraron que continúan las instancias de diálogo con las cámaras, con reuniones permanentes en busca de un acuerdo integral que permita definir los valores de producción sin afectar de manera significativa los ingresos de los trabajadores.