El Gobierno abre uno de los capítulos de mayor tensión con los sindicatos: convocará a renegociar 150 convenios

Tras la reglamentación de la Ley 27.802, la Secretaría de Trabajo comenzará a intimar a sindicatos y cámaras empresarias para actualizar convenios vencidos. La CGT advierte que la medida busca debilitar derechos laborales, promover acuerdos “a la baja” y favorecer la fragmentación sindical.

Lunes, 08 de junio de 2026 13:00

La reglamentación de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei comenzó a mostrar sus primeros efectos concretos. A partir de esta semana, la Secretaría de Trabajo iniciará el proceso para convocar a sindicatos y cámaras empresarias a renegociar alrededor de 150 convenios colectivos de trabajo que se encuentran vencidos, en el marco de la aplicación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral.

La medida fue habilitada por el decreto 407, publicado días atrás en el Boletín Oficial, y representa un nuevo capítulo en la disputa abierta entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado. Mientras desde la administración libertaria sostienen que los cambios permitirán adaptar las relaciones laborales a las nuevas realidades productivas y supuestamente “generar empleo”, la CGT denuncia que se trata de una avanzada destinada a flexibilizar las condiciones de trabajo y erosionar conquistas históricas.

Según explicó el secretario de Trabajo, Julio Cordero, la intención oficial es revisar los convenios cuya vigencia original ya expiró para adecuarlos a los lineamientos de la reforma laboral. La convocatoria comenzará con unos 150 acuerdos y continuará progresivamente con el resto a medida que se cumplan sus plazos de vencimiento.

Uno de los aspectos más cuestionados por la central sindical es el debilitamiento del principio de ultraactividad, que garantizaba la continuidad de un convenio colectivo aun después de su vencimiento hasta que fuera reemplazado por otro. Si bien la nueva normativa mantiene vigentes las cláusulas normativas vinculadas a las condiciones de trabajo, deja sin efecto al vencer el convenio otras disposiciones consideradas estratégicas por los gremios, como los aportes solidarios y mecanismos de financiamiento sindical.

Para Gustavo Ciampa, abogado de la CGT, el argumento oficial de que existen convenios desactualizados resulta engañoso. “Desde 2003 existe negociación colectiva permanente en prácticamente todas las actividades. Los convenios fueron modificándose en todo aquello que las partes consideraron necesario”, sostuvo.

Negociaciones descentralizadas y acuerdos por empresa

Otro de los puntos centrales de la reforma es la ampliación de la negociación colectiva a nivel de empresa o región, otorgándole incluso prevalencia sobre los convenios de actividad cuando existan diferencias entre ambos.

La modificación rompe con uno de los pilares históricos del modelo sindical argentino, basado en la negociación centralizada por rama de actividad. Para el Gobierno, la descentralización permitirá adaptar salarios y condiciones laborales a las realidades específicas de cada sector o empresa. Sin embargo, desde la CGT advierten que abre la puerta a acuerdos menos favorables para los trabajadores y debilita el poder de negociación de los sindicatos con personería gremial.

La nueva legislación también habilita la incorporación de mecanismos como el denominado “salario dinámico”, una modalidad que vincula parte de la remuneración a variables de productividad, desempeño individual o situación económica de la empresa.

Desde la Casa Rosada consideran que estas herramientas permitirán abandonar la lógica de los incrementos salariales atados exclusivamente a la inflación. En cambio, las organizaciones sindicales sostienen que podrían generar una pérdida de previsibilidad en los ingresos y una mayor exposición de los trabajadores a los vaivenes económicos.

Facilidades para crear sindicatos de empresa

La reglamentación también introduce cambios en materia de representación sindical. Entre ellos, reduce del 20% al 5% el porcentaje mínimo de afiliación requerido para que una organización pueda disputar la personería gremial en una empresa.

La modificación es interpretada por numerosos dirigentes sindicales como un intento de promover la proliferación de sindicatos de empresa en detrimento de las organizaciones de actividad. El temor es que esta fragmentación termine debilitando la capacidad de negociación colectiva y favoreciendo estrategias empresariales orientadas a dividir la representación de los trabajadores.

Fondo de despidos y nuevas herramientas patronales

Otro de los ejes de la reglamentación es la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo destinado a reemplazar progresivamente el esquema tradicional de indemnizaciones por despido mediante un sistema de ahorro acumulativo.

Desde el Gobierno aseguran que la medida contribuirá a reducir la litigiosidad laboral y fortalecer el mercado de capitales. En cambio, la CGT denuncia que implicará una transferencia de recursos en beneficio de las empresas y una reducción de las garantías para los trabajadores frente a despidos sin causa.

La reglamentación también busca impulsar otros mecanismos previstos en la reforma, como el reintegro de gastos de transporte sin carácter remunerativo y la posibilidad de descontar del salario cuotas correspondientes a préstamos bancarios con autorización del trabajador.

La disputa sigue abierta

Mientras el Ejecutivo avanza en la implementación de la reforma laboral aprobada el año pasado, la CGT mantiene su ofensiva política, judicial e internacional contra las modificaciones. De hecho, dirigentes de la central obrera volvieron a cuestionar la iniciativa durante la reciente conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde denunciaron que las nuevas disposiciones promueven la flexibilización laboral y vulneran principios fundamentales de protección al trabajo.

Con la convocatoria a renegociar convenios colectivos, la disputa entre el Gobierno y el sindicalismo ingresa ahora en una nueva etapa. Lo que se discuta en cada mesa paritaria no sólo definirá salarios y condiciones laborales, sino también el alcance real de una reforma que promete transformar profundamente las relaciones de trabajo en la Argentina.