En plena campaña electoral, el presidente de Brasil confirmó que buscará reducir la jornada laboral en su país. Luiz Lula da Silva anunció hace unos días que buscará debatir en el Congreso la aprobación de una baja en las horas legales a trabajar, dando de baja al régimen conocido como 6x1, que establece seis días de trabajo por uno de descanso. La iniciativa propone establecer “un límite de 40 horas semanales sin reducción de salarios”, y se convirtió en una de las prioridades del oficialismo de cara a las elecciones del próximo 4 de octubre. La propuesta puso en la agenda el debate sobre la cantidad de horas que se trabajan en la Argentina, en especial en este momento donde los bajos ingresos empujan a la gente a hacer más horas laborales, potenciando el fenómeno del pluriempleo.
La posibilidad se viene discutiendo hace tiempo, y hay al menos una docena de proyectos legislativos, que están trabados en el Congreso, especialmente porque el gobierno nacional tiene otras prioridades. Lo cierto es que la cantidad de horas que se trabajan son un debate constante, y cobra especial valor en este contexto, donde la crisis laboral empuja al endeudamiento a millones de personas. Cómo está el país en materia de jornada laboral comparado con otros países de la región, y qué lejos se está de avanzar en alguna de las propuestas, presentadas con aval sindical.
Los argentinos deben trabajar un máximo de 48 horas semanales, según las leyes actuales, en lo que constituye una de las jornadas legales más importantes de la región. La flamante reforma laboral libertaria permite ajustes en estos valores, por lo cual el máximo de ocho horas diarias puede cambiarse. Según la norma, resistida por los gremios y los trabajadores, la jornada puede ser de hasta 12 horas mediante un acuerdo voluntario con los empleados, volviendo optativo el pago de horas extras. Estos cambios ya generan consecuencias. Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) alerta sobre una realidad que califica como “directamente perturbadora: “las y los pluriempleados, que son cada vez más, tienen jornadas laborales de 16,8 horas diarias en promedio, comparables a las que eran habituales en el siglo XIX”.
Este panorama es muy contrario a reducir el tiempo que los argentinos dedican al trabajo. Pero la propuesta de Brasil reactiva esta discusión, como marcó el referente de la CTA Autónoma, Ricardo Peidro, que aseguró que “cualquier iniciativa que favorezca a los trabajadores en cuanto a la reducción de la jornada laboral creemos que es la dirección correcta”
En los gremios, el tema viene siendo materia de debate, desde hace mucho tiempo. Peidro, titular del sindicato de los visitadores médicos, recordó que “ya en el gobierno anterior apoyamos iniciativas que iban en esa dirección, es decir, en la reducción de la jornada laboral en el país”. El propio Peidro habló en el Congreso nacional en nombre de la central obrera en una de las presentaciones realizadas sobre el tema. El dato curioso, que le recordó el dirigente a Data Gremial, es que ese día a su lado estaba Julio Cordero, actual secretario de Trabajo del gobierno de Javier Milei, quien en su exposición dijo textualmente “para qué quieren más tiempo los trabajadores”, lo que lo volvió viral. Para Peidro, reducir la jornada laboral trae la posibilidad de “aumentar el empleo formal, y aumentar las fuentes laborales”.
La central obrera vienen trabajando al respecto con varios informes, sobre todo aquellos apuntados a la salud laboral, además de mejorar la seguridad en el trabajo y la responsabilidad familiar compartida. El tema es central, pero como admite el dirigente “ahora estamos resistiendo en otras cosas, como la sobreexplotación y el intento del gobierno con arrasar con todos nuestros derechos”.
Proyectos en danza
Con el gobierno en una dirección contraria respecto de este tema, la esperanza de lograr generar alguna pelea respecto de esta realidad se muda al Congreso. Allí, desde hace un tiempo hay un puñado de proyectos para modificar distintos aspectos de las leyes del trabajo que regulan las horas legales de la jornada laboral. la mayoría apuntan a reformar la ley 11.544, sancionada en 1929, que establece un máximo de ocho horas diarias o 48 semanales. La propuesta más amplia es un proyecto unificado firmado por 17 diputadas y diputados, en su mayoría del oficialismo y con fuerte presencia sindical.
Otro proyecto, del diputado Guillermo Snopek, propone una reducción similar pero con aplicación progresiva y un plazo de transición de hasta 90 días. Otro proyecto, presentado por la izquierda, se centra en una situación específica: el Hospital Garrahan. La diputada Vanina Biasi impulsa una ley que reconoce la insalubridad generalizada en ese centro de salud pediátrico y reduce la jornada para todo el personal, incluidos residentes y tercerizados.
Una de las propuestas que viene dando vueltas en el Congreso la presentó el diputado nacional Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores. Como parte de un paquete de reformas de las leyes de trabajo, que buscan mejorar los derechos y beneficios de los trabajadores, el legislador quiere bajar a 40 horas semanales la jornada legal. La iniciativa se elaboró en base al convenio 47 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que estableció la jornada laboral de 40 horas, y llegó al debate legislativo en 2022, a la salida de la pandemia, y mantiene su estado parlamentario, aunque su avance es limitado.
Desde el entorno de Yasky le explicaron a Data Gremial que “cada vez que el proyecto pierde estado parlamentario, se lo retoca para actualizar y se lo vuelve a presentar”. El problema actual es que “en la comisión de Asuntos Laborales tiene mayoría La Libertad Avanza y el PRO, por lo que sólo se tratan temas que les interesan, en este tiempo vinculados a la reforma laboral”. si bien el dirigente seguirá intentando imponer el debate legislativo, “no se ve en el corto plazo la posibilidad de avanzar”.
Situación regional
En una de sus ya célebres definiciones, José “Pepe” Mujica, ex presidente del Uruguay, sostuvo que uno de los asuntos “es trabajar menos, trabajar todos menos, y tener más tiempo para vivir, porque la vida se nos escapa”. Totalmente opuesto a la pregunta de Cordero en el Congreso. Lo cierto que en Uruguay, legislación establece dos jornadas laborales semanales, que varían según el sector: Obreros de la industria, jornada máxima de ocho horas diarias y 48 semanales; trabajadores del comercio, jornada máxima de ocho horas diarias y 44 semanales. En la región, Ecuador y Venezuela son las naciones con jornadas laborales más bajas establecidas legalmente, de 40 horas semanales, aunque Chile y México apuntan a reducirla de manera progresiva en los años siguientes, según un reciente informe de la agencia Bloomberg.
“En la mayoría de los países centroamericanos, la tendencia es una jornada laboral de 44 horas, mientras que en la mayoría de los sudamericanos, de 48 horas”, explicó el reporte. Uno de los últimos cambios se dio en Chile, donde el Congreso aprobó en 2023 la Ley 21.561 para reducir progresivamente de 45 a 40 horas la jornada laboral semanal. En ese sentido, en 2024 se redujo a 44 horas y a partir de este año disminuirá a 42, mientras que en 2028 deberá bajar a 40. Así, Chile se convertirá en el tercer país de la región en disminuir la jornada laboral a 40 horas semanales. Las empresas que voluntariamente implementan ya una jornada de 40 horas pueden ejecutar un modelo laboral 4x3: cuatro días de trabajo por cada tres de descanso.