Desde CLATE aseguran que la continuidad de Lula “sería relevante no solamente para los trabajadores brasileños, sino también para el conjunto de América Latina y el Caribe”

El secretario general de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) y presidente de COFE, Martín Pereira, analizó el proceso electoral brasileño y planteó la importancia regional del rumbo que adopte el país. Reivindicó la autonomía sindical y sostuvo que no debe confundirse con indiferencia frente a las decisiones políticas que afectan a los trabajadores.

Viernes, 02 de octubre de 2026 20:31


El secretario general de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) y presidente de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) de Uruguay, Martín Pereira, se refirió al proceso electoral de Brasil y sostuvo que lo que ocurre en ese país tiene consecuencias que trascienden sus fronteras.

“Lo que sucede en Brasil importa para América Latina y el Caribe”, afirmó el dirigente sindical, quien consideró que, por su peso económico, político, social y cultural, pero también por su lugar en la región y en el escenario internacional, “cada proceso que atraviesa ese país termina teniendo consecuencias para América Latina y el Caribe”.

Pereira señaló que sigue “con mucha atención” el proceso electoral brasileño y aclaró que su análisis no parte de una mirada partidaria, sino de su condición de dirigente sindical y de “una perspectiva de clase”.

En ese marco, sostuvo que la decisión sobre quién debe gobernar Brasil corresponde exclusivamente a los brasileños y brasileñas. Al mismo tiempo, defendió el derecho de las organizaciones sindicales a analizar las consecuencias que las decisiones políticas pueden tener sobre los trabajadores.

“Los trabajadores tenemos el derecho y también la responsabilidad de observar lo que sucede políticamente y preguntarnos qué consecuencias tiene para la clase trabajadora”, expresó.

Desde esa perspectiva, Pereira sostuvo que la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva al frente del Gobierno brasileño “sería relevante no solamente para los trabajadores brasileños, sino también para el conjunto de América Latina y el Caribe”.

El dirigente vinculó esa consideración con cuestiones como el papel del Estado, los servicios públicos, la negociación colectiva, las políticas sociales, la defensa de la cultura y la integración regional.

“Quienes venimos del movimiento sindical estatal conocemos bien lo que sucede cuando el ajuste empieza por el Estado”, planteó Pereira. En ese sentido, mencionó experiencias de distintos países en las que, según señaló, los procesos de ajuste estuvieron acompañados por “recortes, privatizaciones, deterioro de los servicios públicos y pérdida de derechos”.

También advirtió que el debilitamiento del Estado no impacta solamente sobre los trabajadores públicos.

“Cuando se debilita el Estado no pierden solamente los trabajadores públicos, también pierde la gente que necesita un hospital, una escuela, una prestación de la seguridad social, una política cultural o cualquier otra política pública para poder ejercer sus derechos”, afirmó.

Por eso, sostuvo que para el movimiento sindical esta discusión debe ser entendida “antes que partidaria” como una cuestión vinculada con los derechos de los trabajadores y el rol de las políticas públicas.

La autonomía sindical y el escenario político

Pereira remarcó que las organizaciones sindicales no deben convertirse en estructuras partidarias ni depender de ningún gobierno y reivindicó la autonomía sindical como principio.

“Creo profundamente en la autonomía sindical. Pero autonomía no significa indiferencia”, sostuvo.

En ese sentido, aclaró que los sindicatos deben ser independientes de los partidos y de los gobiernos, “sean del signo que sean”, pero planteó que esa independencia permite justamente señalar qué políticas consideran favorables o perjudiciales para los trabajadores.

“Mi posición no nace de una pertenencia partidaria. Nace de una perspectiva de clase”, remarcó.

Martín Pereira, secretario general de CLATE y presidente de COFE, analizó el proceso electoral brasileño y destacó su impacto en la agenda de los trabajadores de América Latina y el Caribe.

La mirada de CLATE sobre la integración regional

Pereira también puso el foco en la integración latinoamericana y cuestionó que durante años haya quedado demasiado concentrada en acuerdos comerciales, relaciones entre gobiernos y decisiones económicas.

“Creo que tenemos que ir más allá”, afirmó.

En esa línea, planteó que una agenda de integración también debería contemplar los derechos laborales, la negociación colectiva, la seguridad social, el fortalecimiento de los servicios públicos, la justicia tributaria, la protección de las identidades culturales y las condiciones de vida de los pueblos.

“Necesitamos una integración que no solamente conecte mercados. Necesitamos una integración que una a nuestros pueblos, respete sus culturas y tenga a la clase trabajadora como protagonista”, sostuvo.

El dirigente destacó, además, el peso de Brasil dentro del MERCOSUR, en América Latina y el Caribe y en espacios internacionales como los BRICS.

“Para la región, Brasil es una puerta fundamental hacia ese nuevo escenario”, señaló.

En ese contexto, Pereira afirmó que desde CLATE consideran necesario que los trabajadores construyan una voz propia dentro de esos procesos internacionales.

“Los trabajadores también tenemos que empezar a construir una voz propia dentro de esos procesos”, sostuvo.

Relaciones sindicales más allá de la región

El secretario general de CLATE también se refirió al trabajo internacional que viene desarrollando la organización junto a sindicatos de distintos países.

Mencionó la reciente presencia de dirigentes de la confederación en Rusia, donde avanzaron en el relacionamiento con organizaciones sindicales, y señaló que tienen proyectada una visita a China para el próximo año.

“No se trata de alinearnos con gobiernos ni de trasladar modelos de un país a otro, sino de construir relaciones entre trabajadores y lograr que, cuando se discuta el futuro de estos nuevos espacios internacionales, también exista una dimensión social, cultural y sindical”, explicó.

Para Pereira, Brasil puede tener un papel relevante en esa discusión y contribuir a acercarla a América Latina y el Caribe.

En ese sentido, sostuvo que la región debería participar “con una voz propia”, defendiendo sus intereses, su soberanía y los derechos de los trabajadores.

“Independencia no significa mantenerse al margen”

Pereira volvió sobre el concepto de autonomía sindical y cuestionó la idea de que defender la independencia de las organizaciones implique mantenerse al margen de las discusiones políticas.

“Nuestra independencia está en defender a los trabajadores y a veces parece que para defender la independencia sindical hubiera que mantenerse al margen de cualquier discusión política”, expresó.

El dirigente sostuvo que la independencia sindical existe justamente para poder plantear con libertad qué políticas benefician a los trabajadores y cuáles los perjudican.

Desde esa mirada, señaló como objetivos la continuidad de un papel fuerte de Brasil en la integración regional, la existencia de Estados capaces de garantizar derechos y servicios públicos de calidad, una mayor presencia de América Latina en el escenario internacional y la participación de los trabajadores en las discusiones sobre el nuevo orden global.

“Los trabajadores no pueden esperar a que ese nuevo mundo esté terminado para recién después preguntarse dónde han quedado. Tenemos que participar ahora, discutir ahora y construir nuestra propia agenda”, afirmó.

Solidaridad sindical y agenda regional

El dirigente aclaró que, más allá de las posiciones de las organizaciones sindicales, cada pueblo debe tomar soberanamente sus decisiones, incluido el pueblo brasileño.

Pero sostuvo que quienes tienen responsabilidades sindicales deben mirar más allá de las fronteras nacionales.

“Cuando avanzan los derechos en un país, eso fortalece las luchas de otros pueblos. Y cuando retroceden, también sentimos sus consecuencias”, afirmó.

En ese marco, reivindicó la solidaridad entre trabajadores como una tradición histórica del movimiento sindical y la vinculó con los 60 años del PIT-CNT.

“Los 60 años de nuestro PIT-CNT expresan esa historia: seis décadas de forjar unidad para luchar y unidad para vencer, con la convicción de que otro mundo es posible”, expresó.

Finalmente, Pereira sostuvo que la solidaridad sindical no debe quedar solamente como una referencia histórica, sino que constituye una herramienta para las discusiones actuales.

“Si los trabajadores de América Latina y el Caribe actuamos juntos, podremos construir una región con más derechos, soberanía, justicia social y más respeto por la diversidad de nuestros pueblos”, concluyó.

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