Vaca Muerta como única muestra del supuesto éxito económico de la gestión del presidente Javier Milei parece no generar un crecimiento que favorezca a todos, sino que funciona como una herramienta de concentración para pocos. Este yacimiento no convencional, imprescindible para el sector energético del territorio argentino, evidencia una contradicción en el sistema productivo: mientras existen récords de extracción de petróleo y gas, hay sectores “estrellas” que padecen una disminución de 26.000 puestos de empleo durante los casi dos últimos años, de acuerdo con los registros especializados.
Dicho comportamiento evidencia las desigualdades estructurales de un sistema que se encuentra en escasas manos y apunta solamente a actividades primarias y extractivas de alta productividad, así como el uso intensivo de capital, pero solamente tienen un bajo nivel de demanda relativa de obra masiva
En ese marco, al comparar los números con los niveles previos —al tomar como referencia comparativa el mes de noviembre—, el impacto negativo de la caída de la actividad y la retracción del consumo interno se hace sentir con dureza en rubros específicos.
Los que sufrieron
Entre los sectores más afectados figuran las actividades inmobiliarias, que encabezaron la retracción con una pérdida de 21.878 trabajadores formalizados.
A su vez, el sector de intermediación financiera sufrió un recorte de 8.545 empleos, mientras que los servicios públicos esenciales vinculados a electricidad, gas y agua redujeron sus dotaciones en 600 puestos.
Como contrapartida, el sector agropecuario se consolidó como una de las pocas excepciones capaces de sostener el pulso positivo frente a la marea baja generalizada.
A raíz de ese panorama, se genera un fuerte debate entre economistas y analistas del mercado laboral sobre la capacidad de derrame del llamado "Texas argentino". Aunque los megaproyectos amparados bajo regímenes de incentivos a la gran inversión (como el RIGI) auguran una entrada masiva de divisas y un despegue exportador histórico para el país, la transición económica deja al descubierto las dificultades que atraviesan las actividades urbanas, los servicios corporativos y las economías de escala intermedia para evitar la destrucción de empleo registrado mientras se acomodan a las nuevas reglas de juego macroeconómicas.
Al respecto la analista de la consultora Invecq, Sol Pradás, atribuye parte de esta caída a factores estructurales, como la incorporación de inteligencia artificial en servicios financieros e inmobiliarios. Aunque el empleo ha mostrado fluctuaciones, el sector energético se beneficia de un aumento en los precios de las materias primas, impulsado por un incremento del 70% en el precio del barril de petróleo Brent, que ha pasado de US$ 61 a US$ 102.
A pesar de estas condiciones favorables para la exportación y los ingresos del sector, el conjunto de la economía no ha visto una creación neta de empleo. La fuerte reducción de impuestos y la mejora en las condiciones de importación han beneficiado a sectores como el energético, pero la capacidad estatal para planificar el crecimiento en áreas como vivienda y salud se encuentra rezagada frente a este "boomtown" en Neuquén.