El catastrófico balance laboral de los 1.000 días de Milei: 411.000 empleos registrados menos, 30.000 empresas cerradas y 44,2% de informalidad

El informe de CEPA expone el deterioro del mercado de trabajo durante la gestión libertaria: 1.765.000 personas estaban desocupadas en el primer trimestre de 2026 y se perdieron 450 puestos por día. El salario mínimo perdió 40,8% de poder adquisitivo y la morosidad de las familias trepó al 15,7%.


A 1.000 días del inicio del gobierno de Javier Milei, el mercado laboral argentino muestra una transformación marcada por la destrucción de empleo registrado, el avance de la informalidad y la pérdida de poder adquisitivo. Así surge del informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó diez indicadores económicos para evaluar el impacto de la gestión sobre los ingresos, el empleo, el consumo, el crédito y la estructura productiva.

El relevamiento, publicado el 7 de septiembre, muestra que detrás de algunos indicadores generales que aparecen relativamente estables se esconde un deterioro profundo de las condiciones laborales. Hay más personas buscando trabajo, menos puestos registrados, una mayor proporción de trabajadores informales y una fuerte caída de los salarios en distintos sectores.

Más de 411.000 empleos registrados destruidos

Uno de los datos más contundentes del informe aparece en el empleo registrado. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas cayó 4,18%.

En términos absolutos, esto representa 411.613 puestos de trabajo menos, al pasar de 9.857.173 trabajadores registrados a 9.445.560. Según la estimación de CEPA, equivale a unos 450 empleos registrados menos por día desde el inicio de la gestión.

La industria manufacturera fue el sector que más puestos perdió en términos absolutos: 97.312 trabajadores menos. Le siguieron la construcción, con una pérdida de 80.399 puestos; transporte y almacenamiento, con 72.480; y administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, con 72.312 empleos menos.

Cuando se observa la caída porcentual, la construcción aparece como el sector más golpeado: registró una retracción del 16,8% en la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. Transporte y almacenamiento, por su parte, perdió el 13,5%.

Casi la mitad de los trabajadores, en la informalidad

El deterioro no se limita a la destrucción del empleo registrado. El otro fenómeno que destaca el informe es el crecimiento del trabajo informal.

En el primer trimestre de 2026, la tasa de empleo no registrado llegó al 44,2%. Esto representa un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025 y de 3,4 puntos frente al primer trimestre de 2023.

De esta manera, más de cuatro de cada diez trabajadores ocupados se desempeñan en condiciones de informalidad, sin acceso pleno a derechos laborales como aportes jubilatorios, cobertura de salud, licencias pagas o protección frente al desempleo.

Para CEPA, el dato permite observar que el leve crecimiento del empleo agregado no necesariamente implica una mejora de la situación laboral. Por el contrario, la combinación de destrucción de puestos registrados y expansión de modalidades precarias de inserción laboral configura un mercado de trabajo con menores niveles de protección.

1.765.000 personas buscan trabajo y no lo encuentran

La tasa de desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026. Aunque el indicador se mantuvo relativamente estable frente al mismo trimestre del año anterior, CEPA advierte que detrás de ese porcentaje hay una realidad más preocupante.

En términos interanuales se incorporaron 328.000 personas al empleo, pero la Población Económicamente Activa creció todavía más: 342.000 personas. Es decir, el mercado laboral generó puestos a un ritmo inferior al crecimiento de quienes salieron a buscar trabajo.

El resultado fue un incremento de 14.000 desocupados respecto del primer trimestre de 2025.

Pero la comparación con el comienzo de la gestión resulta todavía más significativa: respecto del cuarto trimestre de 2023, hay 323.000 personas desocupadas más.

En términos absolutos, CEPA estima que 1.765.000 personas estaban desocupadas durante el primer trimestre de 2026.

Así, una tasa de desempleo que puede parecer estable no alcanza para describir la situación: el mercado laboral no consigue absorber el crecimiento de la población que necesita trabajar.

Salarios: el sector público nacional perdió 37% de poder adquisitivo

El deterioro también aparece en los ingresos laborales.

En junio de 2026, los salarios registrados del sector privado aumentaron 1,9% nominal, exactamente en línea con la inflación del mes. De esta manera, no recuperaron poder adquisitivo y permanecieron 3,6% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

La situación es todavía más crítica en el sector público nacional. Aunque en junio los salarios registraron una mejora real de 1,5%, CEPA señala que acumulan una pérdida del 37% en términos reales respecto de noviembre de 2023.

En el sector público provincial, la caída alcanza el 9,7%.

Considerando en conjunto los salarios registrados públicos y privados, la pérdida real llega al 8,2% desde noviembre de 2023. Y cuando el análisis se realiza utilizando un índice de inflación calculado con la estructura de consumo de la ENGHo 2017/18, CEPA estima que la caída del poder adquisitivo llega al 18,5%.

El salario mínimo perdió 40,8% de poder de compra

El deterioro es todavía más pronunciado cuando se analiza el Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Según el informe, el SMVM perdió 40,8% de su poder adquisitivo durante la gestión de Milei, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026.

Para recuperar el nivel promedio que tenía en 2023, debería incrementarse en $271.315, lo que representa una suba del 70,7% a valores de septiembre de 2026.

El dato tiene además consecuencias que exceden a los trabajadores que perciben directamente ese salario, ya que el SMVM funciona como referencia para distintos conceptos y prestaciones, entre ellos el cálculo de cuotas alimentarias en determinados casos de trabajadores sin empleo registrado.

Jubilados: el bono quedó congelado durante 30 meses

El deterioro de los ingresos también alcanza a los jubilados que perciben los haberes más bajos.

El bono para quienes cobran la jubilación mínima permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024, sin actualización durante 30 meses.

CEPA calcula que, si el bono hubiera seguido el mismo criterio de movilidad utilizado para actualizar el haber jubilatorio, en septiembre de 2026 debería ubicarse en $223.148.

La diferencia es de $153.148 mensuales por cada jubilado que recibe el haber mínimo.

En términos reales, quienes cobran la mínima con bono acumulan una pérdida del 19,2% durante la gestión de Milei, tomando el tercer trimestre de 2026 frente al último trimestre del gobierno anterior.

Para quienes no perciben el bono, la caída es menor: 1,5% real en el mismo período.

Las familias se endeudan y crece la morosidad

Otro de los indicadores que refleja el impacto de la caída de los ingresos es la evolución de la deuda de las familias.

La morosidad bancaria de los hogares llegó al 13% en julio de 2026, uno de los niveles más elevados de las últimas décadas y el máximo registrado desde 2001, según el informe.

Pero el salto más fuerte aparece en las deudas con los denominados Proveedores No Financieros de Crédito, que CEPA agrupa para facilitar la lectura bajo la categoría de “billeteras virtuales”.

En noviembre de 2024, la morosidad en este segmento era del 7,3%. Para julio de 2026 había trepado al 33,9%, incluso por encima del máximo de 27,1% registrado durante la pandemia, en mayo de 2020.

Si se suman las deudas bancarias y las correspondientes a estos proveedores de crédito, la irregularidad total de las familias alcanzó aproximadamente el 15,7% en julio.

El dato muestra otro costado del deterioro de las condiciones materiales: frente a ingresos que no alcanzan, los hogares recurren al crédito para sostener sus gastos y una proporción creciente no logra cumplir con sus obligaciones.

Más de 30.000 empresas empleadoras menos

La destrucción de puestos de trabajo está acompañada por una reducción significativa de la cantidad de empresas empleadoras.

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el número de empleadores pasó de 512.357 a 481.724.

En total, desaparecieron 30.633 empresas empleadoras, lo que equivale a unas 33,5 empresas menos por día durante el período analizado.

El comercio fue el sector que concentró la mayor pérdida en términos absolutos, con 8.408 empleadores menos. Le siguieron transporte y almacenamiento, con 6.733; servicios inmobiliarios, con 4.098; industria manufacturera, con 4.020; y servicios profesionales, científicos y técnicos, con 2.691.

La caída también alcanza a la construcción, que registró una reducción del 9,3% en la cantidad de empleadores.

Una industria que todavía está por debajo de los niveles previos

El cuadro laboral se completa con la evolución de la producción industrial.

De acuerdo con el Índice de Producción Industrial del INDEC, la producción manufacturera acumuló una caída interanual del 2,2% durante el primer semestre de 2026.

Pero la comparación de más largo plazo resulta todavía más significativa: durante el promedio de la gestión de Milei, la producción industrial se encuentra 10,2% por debajo del promedio del período previo.

Para CEPA, el dato es especialmente relevante por el peso de la industria en la generación de empleo, la inversión y los encadenamientos productivos.

El balance laboral de los 1.000 días

Los indicadores relevados por CEPA muestran, en conjunto, un mercado de trabajo atravesado por la pérdida de puestos registrados, el crecimiento de la informalidad y una fuerte erosión de los ingresos.

El balance que surge del informe coloca así al empleo y los ingresos entre las principales dimensiones afectadas durante los primeros 1.000 días de la gestión de Javier Milei: 411.613 puestos registrados menos, 1.765.000 personas desocupadas, una informalidad laboral del 44,2%, 30.633 empresas empleadoras menos y un salario mínimo que perdió 40,8% de su poder adquisitivo.

Más que un único indicador, es la combinación de todos estos datos la que permite dimensionar el impacto del actual modelo económico sobre trabajadores, jubilados y hogares.

 

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