El sector de la alimentación se sumó a otros rubros que expresó en estos días su alarma por el aumento de las importaciones, como parte de la política de desregular la de forma indiscriminada la entrada de productos al país que impulsa el gobierno nacional. En este sentido, la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) afirmó que “hasta caramelos llegan de China”, principal proveedor en varias áreas. “Las importaciones suman otra presión sobre la producción local”, afirmó Héctor Morcillo, titular de la FTIA.
Según denunció, están ingresando caramelos desde China y pulpa de tomate de ese país que luego se envasa en Mendoza. “Se está reemplazando trabajo argentino por trabajo de otro lado”, insistió. Además, Morcillo describió cómo el retroceso industrial golpea a un sector que suele ser de los últimos en sentir las crisis. Morcillo denunció pérdida de trabajo, cuestionó las importaciones y rechazó el relato oficial sobre el consumo.
La industria alimenticia suele resistir más que otras actividades cuando la economía se complica. Pero ese margen también se está achicando. Así, el dirigente describió un escenario de fábricas que producen menos y trabajadores que pierden su empleo. “Somos un sector industrial que somos los últimos en llegar a la crisis”, explicó en el marco de la marcha de la CGT de ayer jueves, donde se intentó poner un freno a la política desindustrializadora de Javier Milei.
Radiografía
El dirigente oriundo de Córdoba advirtió sobre el menor uso de la capacidad instalada y señaló que la caída también se ve en las contrataciones: hay menos trabajo eventual, menos empleo temporario y puestos que desaparecen. “Lo que vemos es una industria que cada vez pierde más puestos de trabajo, una industria que cada vez produce menos”, sostuvo. Su descripción pone el foco en cómo la crisis avanza sobre una actividad ligada a las necesidades más básicas de los hogares.
Como ejemplo, Morcillo mencionó a Granja Tres Arroyos, donde afirmó que fueron despedidos más de 1.700 trabajadores. Pero remarcó que el problema no termina en la pérdida del empleo: también denunció salarios adeudados e indemnizaciones impagas. “No podemos naturalizar que se despidan miles de trabajadores y encima no se les pague el salario que se les debe, no se pague la indemnización”, reclamó. Por eso, aseguró que el sector seguirá en la calle para denunciar y rechazar esas situaciones.
Datos oficiales
Frente a las afirmaciones de Milei y Caputo sobre un supuesto pico de consumo, su respuesta fue tajante: “Esto no es real, viven en otra realidad, otro país”. Morcillo cuestionó que el Gobierno se concentre en la macroeconomía sin atender lo que pasa en las empresas y entre los trabajadores. “Debe ver la micro y en la micro está habiendo graves problemas”, señaló, y pidió que las autoridades asuman el deterioro que describe el sector.
Para Morcillo, defender las fábricas exige recuperar los ingresos de quienes compran lo que esas fábricas producen. “El salario es lo que motoriza el consumo y motoriza que la industria funcione”, planteó. En ese contexto, mencionó el rechazo a una oferta empresaria del 6 por ciento para cuatro meses y reclamó que los aumentos no queden por debajo de la inflación. La discusión salarial aparece así como parte de un problema más amplio: “sin poder de compra, la actividad pierde otro de sus motores”.