Las bajas temperaturas de los últimos días volvieron a disparar la demanda de gas natural, una situación que pone en tensión el suministro, tanto domiciliario como industrial y de GNC. Como pasó al inicio del invierno, cuando se denunciaron cortes sobre todo en estaciones de servicio de la zona de La Plata, esta semana se vivieron momentos de tensión. “En la Argentina estamos viviendo momentos distópicos, hay sobreproducción de gas natural pero no se puede transportar y, por lo tanto, no se puede satisfacer la demanda”, aseguraron desde la Asociación del Personal Jerárquico del Gas (APJ-Gas), que viene alertando por esta realidad.
Mediante un comunicado emitido esta semana, la entidad que lidera Rubén Ruiz recordó que “las temperaturas bajan inexorablemente pero las tarifas suben sin solución de continuidad haciendo más dificultoso el acceso a un servicio público como es el transporte y la distribución de gas en Argentina”. En contraposición, agregó, “la energía eléctrica será más cara en verano, cuando el consumo sea mayor, dado que las generadoras funcionan mayoritariamente con gas natural como combustible más limpio y barato”.
Este lunes comenzó un nuevo período de limitación de gas natural para GNC y para muchas industrias, por la nueva ola polar. “La razón que exponen las autoridades es que creció el consumo residencial y que se interrumpe el servicio de acuerdo a prioridades establecidas”, dijo APJ-Gas, que recordó que “no es el primer episodio”. Por esto, las industrias del centro y norte del país vienen reduciendo su producción “porque no asumen los precios exorbitantes que la Secretaría de Energía les quiere imponer por el precio del gas importado”.
Suministro de gas
Cuando comienza la suba de la demanda del gas, lo primero que suele cortarse en el suministro de GNC en estaciones de servicios con contratos interrumpibles, las primeras damnificadas por el ajuste. Pero APJ-Gas alerta que quienes tienen contratos firmes “también tienen topes que se saturan con facilidad y no tienen reposición del fluido más allá de las restricciones generales”. Ahora, el problema es “más complejo y la respuesta al jeroglífico energético es más simple”. “Cuando hay más consumo residencial sufren las GNC y las industrias. Cuando se revitaliza la industria sufren los residenciales y las generadoras eléctricas”, insistieron.
Mientras sucede esto, una parte del sobrante de la producción se exporta a Chile, Uruguay y Brasil a precio desregulado. “La contracara es que seguimos contratando barcos de GNL a precios cada vez mayores y que no se terminan obras ya iniciadas como la reversión del gasoducto norte o la planta compresora de Las Armas que aliviaría a los usuarios de la costa bonaerense”, denunciaron los jerárquicos del gas.
Infraestructura
Durante el siglo XXI se realizaron expansiones, ampliaciones y extensiones regionales sobre el sistema de gasoductos y ramales de aproximación que mejoraron tibiamente el panorama se habilitó el Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA). El único gasoducto troncal construido fue el primer tramo del Néstor Kirchner (rebautizado Francisco P. Moreno), que se financió con el “impuesto a la riqueza” e inaugurado en 2023. “La paradoja es que no se avanzó en la construcción del segundo tramo y su impacto nacional se vio limitado”, resaltaron.
Otro gasoducto más pequeño entre las ciudades de Mercedes y Cardales que conecta los dos sistemas de transporte de gas más grande de Argentina fue inaugurado hace pocos meses. En el año 2000 había cinco millones de usuarios de gas natural en Argentina. Hoy, destacó el gremio, “somos más de nueve millones”. “Es evidente que la construcción de gasoductos versus cantidad de usuarios está alejada de lo que necesitamos. No hay política pública para incentivar esa construcción necesaria”, marcaron.
En este escenario, APJ-Gas marcó que “ganan las petroleras, pierden los usuarios”. “Todo está enfocado a la exportación futura de gas natural. No hay visión integral. Se demoniza a la planificación y al Estado y se sumerge en la incertidumbre a los usuarios”, agregaron. Por último, para el gremio “será necesario una política energética nacional que frene la tribalización actual y ordene la importancia del consumo interno junto a las necesarias exportaciones. No es el huevo o la gallina. La matriz energética argentina está compuesta en un 52 por ciento de gas natural”. “No hay razones para relegarnos”, concluyeron.