En el marco de la rediscusión de centenares de convenios colectivos que pretende hacer la secretaría de Trabajo, adecuando los mismos a la flamante reforma laboral, hubo una reunión entre representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), una de las cámaras del sector. El objetivo es adecuar el acuerdo laboral a las exigencias de la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Este proceso se inicia a pesar de que la Secretaría de Trabajo había excluido al gremio de la convocatoria oficial por estar intervenido, pero ahora se decidió avanzar igual. Esto muestra que las actuales autoridades de la UOM están lejos de la normalización o el llamado a elecciones.
Recientemente, estos sindicalistas se reunieron en la sede de la UOM Capital para analizar las primeras conversaciones con ADIMRA. El objetivo es actualizar el convenio colectivo de trabajo 260/75, cuyas cláusulas vencerán en diciembre debido a los límites de la ultractividad impuestos por la reforma laboral. La UOM planea solicitar a la Secretaría de Trabajo una extensión de la vigencia del convenio para disponer de más tiempo para las negociaciones.
Entre los puntos clave a modificar, se prioriza el artículo 4 para incluir actividades relacionadas con las nuevas tecnologías y trabajos emergentes. También se busca negociar cambios en el artículo 6, que regula el régimen de categorías y los requisitos para clasificar a los trabajadores. El artículo 7, que lista los oficios reconocidos en la industria metalúrgica, también está en revisión para su actualización. Las negociaciones están en sus etapas iniciales, y tanto sindicalistas como empresarios esperan que la Secretaría de Trabajo, tras el fallo de la Cámara de Apelaciones, respalde los acuerdos alcanzados para evitar que la UOM sea el único sindicato excluido de la renegociación de convenios colectivos.
Incertidumbre
La exclusión de la UOM de la convocatoria de junio, que instaba a 800 convenios a renegociarse, se debió a la intervención judicial del sindicato. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, consideraba que una decisión de tal magnitud debía ser instrumentada por dirigentes legitimados por sus afiliados y no por un interventor judicial.
A esto se le suma la falta de avances en la normalización del gremio. El argumento para intervenir la UOM fue la denuncia por irregularidades en la elección de Abel Furlán en la seccional Campana. Allí la justicia hizo lugar a los planteos de la opositora Lista Naranja, que había denunciado irregularidades en el proceso electoral realizado entre el 2 y el 4 de marzo de 2026. Esto hizo que se invalidara la reelección de Furlán, y por lo tanto se dejó sin efecto su elección nacional. En la UOM, el secretariado nacional se compone por acuerdo de los dirigentes que encabezan las seccionales, y no por voto de los afiliados.
Paritaria
Alberto Biglieri, interventor de la UOM desde el 22 de mayo, designó una comisión de cinco dirigentes metalúrgicos para liderar la negociación salarial. Esta decisión generó tensiones con Cordero, quien cuestionó las facultades de Biglieri para nombrar representantes paritarios. Sin embargo, un fallo de la Sala VIII de la Cámara de Apelaciones del Trabajo convalidó la comisión salarial, estableciendo que Biglieri cuenta con todas las facultades legales, estatutarias y reglamentarias de gobierno, administración y fiscalización, incluyendo las paritarias.
Con el aval judicial, los dirigentes Roberto Bonetti, Daniel Martínez, Adrián Pérez, Enrique Salinas, Edgardo Holstein y Manuel Casas, todos opositores al anterior titular Abel Furlán, avanzaron en las tratativas con las cámaras empresariales y firmaron aumentos para las ramas metalúrgica y siderúrgica a mediados de agosto.