La crisis de la industria argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre definitivo de la planta de Electrolux en Rosario, una fábrica histórica de productos de línea blanca que llevaba alrededor de un siglo de operaciones. La decisión implica la pérdida de unos 200 puestos de trabajo entre trabajadores de producción y personal administrativo y profundiza el proceso de desindustrialización que atraviesa el sector.
El cierre fue comunicado este viernes por la empresa a los representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), sin aviso previo. La noticia tomó por sorpresa incluso a los delegados, que aguardaban la presentación de nuevo personal de Recursos Humanos y terminaron recibiendo la confirmación del cierre definitivo de la planta.
La fábrica había atravesado durante los últimos meses un proceso de reducción de su actividad. En abril, Electrolux había interrumpido la fabricación local de heladeras para comenzar a reemplazar esa producción por productos importados. Como consecuencia, se abrió un esquema de retiros voluntarios al que se acogieron alrededor de 100 trabajadores.
En los meses posteriores, otros empleados también optaron por desvincularse, entre otras razones, por cuestiones salariales. El sueldo promedio de bolsillo rondaba los 1.100.000 pesos.
Si bien durante los últimos meses había suspensiones y rotaciones acordadas entre las partes, la representación gremial no tenía información sobre una decisión de semejante magnitud.
De 800 trabajadores a un cierre definitivo
La dimensión del ajuste queda expuesta al comparar la situación actual con la de apenas tres años atrás. La planta llegó a tener alrededor de 800 trabajadores a finales de 2023, mientras que ahora la compañía decidió avanzar con su cierre definitivo.
La historia de la fábrica comenzó vinculada a Gafa, luego pasó a capitales chilenos bajo la razón social Frimetal y finalmente quedó en manos de Electrolux.
La decisión de abandonar la producción local se había iniciado con las heladeras, pero hasta este viernes todavía continuaban funcionando las unidades dedicadas a la fabricación de lavarropas y cocinas.
En las últimas semanas habían circulado versiones sobre posibles modificaciones productivas, vinculadas entre otras cuestiones al cierre de una investigación relacionada con la importación de lavarropas impulsada por Drean. Sin embargo, no existían confirmaciones sobre el cierre total de la planta.
El cambio fue abrupto: los representantes gremiales esperaban recibir al personal de Recursos Humanos que iba a ser presentado durante estas horas y terminaron siendo informados del cierre.
La UOM cuestionó el impacto de las importaciones
Pablo Cerra, abogado de la UOM, calificó la decisión como “totalmente sorpresiva”, aunque reconoció que la organización sindical venía denunciando una caída de la actividad.
“Fue totalmente sorpresivo, independientemente de la baja en la actividad que desde la entidad sindical mis clientes vienen denunciando”, sostuvo en declaraciones al programa Juntos Rosario.
El abogado también apuntó contra el marco económico en el que se produce el cierre y cuestionó la ausencia de mecanismos de protección para los trabajadores frente a las decisiones empresariales.
“Los telegramas ya están siendo cursados, pero a la gente todavía no le llegó ninguno. Uno puede entender cualquier crisis de actividad y crisis empresarial, el problema es cuando hay una política de Estado que también conspira contra eso”, afirmó.
Y agregó: “Yo no le puedo pedir corazón al capital. Entonces tiene que haber otro tipo de resguardo para que cuide el corazón de los trabajadores”.
La pérdida de empleo que deja el cierre
Para la UOM, el problema no se reduce al cierre de la planta y a la pérdida inmediata de los puestos de trabajo. Cerra advirtió también sobre las dificultades que tendrán los trabajadores despedidos para volver a insertarse en el mercado laboral.
La situación adquiere especial relevancia por la magnitud que llegó a tener la planta: de unos 800 empleados a finales de 2023 se pasó a un escenario en el que alrededor de 200 trabajadores quedan ahora afectados por el cierre definitivo.
El proceso iniciado con el reemplazo de producción nacional por importaciones terminó, así, con el abandono de la fabricación en la planta rosarina.
Audiencia el lunes y reclamo de la UOM
Ante el cierre, el conflicto tendrá un primer capítulo institucional el próximo lunes a las 10, cuando se realizará una audiencia entre las partes para analizar la situación.
Fuentes del Ministerio de Trabajo de Santa Fe confirmaron la convocatoria y la UOM adelantó que reclamará la nulidad de los despidos, argumentando incumplimientos en el procedimiento legal.
Mientras tanto, los telegramas de despido ya comenzaron a ser cursados, aunque al momento de las declaraciones de la representación sindical todavía no habían llegado a los trabajadores.
El caso de Electrolux expone el recorrido de una planta que pasó de tener cientos de trabajadores y una fuerte actividad productiva a reemplazar parte de su fabricación por importaciones y finalmente avanzar hacia el cierre definitivo, dejando a unos 200 trabajadores en la calle.