Con la crisis económica se incrementó la cifra de trabajadores que se desempeñan en labores de reparto, ya sean jóvenes y adultas con o sin una profesión. Pero ahora, también de aquellas que no estaban dentro de la población activa: los jubilados.
Así lo cuenta el cadete rosarino Nicolás Martínez, quien actualmente trabaja en la cooperativa CoopExpress, que incluye a más de 100 trabajadores, y desde donde impulsan la creación del Sindicato de Trabajadores Cadetes y Repartidores, al que el Gobierno no le otorgó la personería gremial.
Si bien puse foco en su ciudad, donde se calcula la existencia de 9 mil deliverys que se desempeñan para las plataformas, reconoció que “en los últimos años explotó por la crisis económica”, debido a que “mucha gente que perdió el empleo formal o no llega a fin de mes termina recurriendo a las plataformas porque tiene una moto o una bicicleta”.
Además, indicó que, con relación a la llegada de las empresas multinacionales de aplicaciones, los trabajadores pasaron a ser “colaboradores o nuestros propios jefes”
Desde ese aspecto, puntualizó que “cada vez más gente está haciendo esto por necesidad, pero sin derechos laborales, sin aportes y sin cobertura”, por lo que planteó “la necesidad de sindicalizarse".
“Nuestra pelea es para que se reconozca la relación laboral y que las empresas se hagan cargo de sus trabajadores”, afirmó y mencionó que “en esta etapa se perdieron cerca de 300 mil puestos de trabajo formales y muchos terminan en las plataformas porque tienen un vehículo”.
Acciones sindicales
Martínez puntualizó que “también se suma mucha gente a la que no le alcanza el dinero y recurre al pluriempleo”. “Hay cada vez más personas haciendo esto por necesidad”, aportó.
Esa situación, según sostuvo, causa una mayor precarización, dado que “hay compañeros trabajando 14 o 15 horas por día para hacer la misma cantidad de pedidos que antes hacías en 8 horas y para llevarse el mismo sueldo de hace dos o tres años”.
La pérdida del poder adquisitivo de los repartidores derivó en acciones gremiales. A propósito, desarrolló que “esto lleva a que los compañeros se organicen de distintas maneras; muchos se afilian y otros realizan acciones autoconvocadas, como los que cortaron en Roca y Córdoba (microcentro de Rosario) porque la Municipalidad los multa por estacionar o por usar las bicis públicas para trabajar”.
“En Córdoba hubo un paro de Pedidos Ya, acciones que antes no se veían. En Rosario también hay mucha disconformidad de parte de los comerciantes con PedidosYa”, ejemplificó.
También, reveló algunos vicios de las compañías al comentar que "tienen tarifas abusivas del 30% y que monopolizaron el mercado”, dado que “si comprás una hamburguesa, al comercio le descuentan el 30% y además al usuario le cobran el envío; el cadete solo recibe un costo por kilómetro que es ínfimo y que además paga el cliente, no la empresa”.
Para evitar esos problemas, planteó que “el Estado debe intervenir con reglas claras y obligar a las empresas a hacerse cargo de sus trabajadores”. “Ya hay fallos, como el de la Corte Suprema de Buenos Aires, que reconoció la relación laboral y multó a estas aplicaciones con 20 millones de pesos a cada una por relación laboral encubierta”, citó.
Asimismo, comunicó que “en Rosario ni siquiera tienen sede física, incumpliendo la ordenanza local que exige un local habilitado”, así como profundizó que “son empresas que no pagan impuestos municipales, provinciales ni nacionales; se llevan toda la plata afuera y nadie las controla”.
Las prácticas abusivas de las plataformas
La precarización es tal que cuando sufren un episodio traumático mientras realizan su trabajo no tienen el respaldo de las plataformas, por lo que el empleado de CoopExpress acusó que “no se hacen cargo de nada”, debido a que “te obligan a pagar un seguro de accidentes personales que ellos eligen, pero no brindan información”. “Cuando los compañeros chocan, no saben qué tienen que hacer ni a qué teléfono llamar porque la empresa no da esos datos”, explicó.
A la vez, lamentó que “tampoco tenemos obra social ni aportes jubilatorios, a pesar de ser miles de trabajadores que podríamos aportar al sistema previsional que tiene tantos problemas de desfinanciamiento”.
Con respecto al sindicato, actualizó que “le venimos reclamando al gobierno nacional que nos reconozca la personería gremial para avanzar en un convenio colectivo con reglas claras que seguramente será mucho más flexibles que otras ramas”.
En otro orden, reconoció que están “en la CATT, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte” y transparentó que “nos reunimos con el triunvirato de la CGT porque peleamos contra artículos de la reforma laboral que pretendían considerarnos trabajadores independientes para dejarnos fuera de la Ley de Contrato de Trabajo”
A nivel local, contó que “presentamos un proyecto para actualizar la ordenanza municipal, que tiene 26 años”. “Queremos que las empresas tengan un local, que registren a los trabajadores, que estemos bajo la órbita de las áreas de Producción y que haya identificación con código QR porque el único registro que existe hasta ahora es realizado por el Ministerio de Seguridad para diferenciarnos de los delincuentes que se disfrazan de cadetes”, manifestó.
Además, consultado por el valor del reparto, consideró que “se desvirtuó todo por la crisis”, aunque informó que “un pedido promedio está, como mucho, en 3 mil pesos”, y proyectó que “se pueden sacar unos 10 mil pesos la hora entregando 3 o 4 pedidos, pero a eso hay que restarle el desgaste de la moto: aceite, cubiertas y transmisión, que ponemos nosotros”.
Igualmente, mencionó otra práctica abusiva: “El sistema usa un algoritmo que te presiona: si no llegás rápido, te bajan de categoría y cobrás menos. Eso empuja a los compañeros a andar a 200 kilómetros por hora, cruzar en rojo y arriesgar la vida”.
Testigo de los cambios en el rubro, dijo que “las aplicaciones lo venden como un trabajo cool o flexible, pero con la crisis hoy hay empleados, profesionales y hasta jubilados haciendo repartos para sobrevivir”.
Finalmente, señaló que “desde hace 10 años desarrollamos CoopExpress, una cooperativa donde trabajan más de 100 compañeros de forma autogestiva”. “Es la contracara de las aplicaciones: en vez de competir entre nosotros por un algoritmo, trabajamos de manera colectiva”, concluyó.