La única fábrica de zapatillas de Nike y Adidas de Argentina trasladó a Paraguay las máquinas de la planta que vació y ya contrató a 600 trabajadores en el país vecino

La firma Dass, única fabricante en Argentina para marcas como Nike, Adidas, Fila y Umbro, trasladó a Paraguay las máquinas que operaban en su planta de Coronel Suárez. La decisión se da en medio de la caída del consumo interno y la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, un combo que golpea de lleno a la industria nacional del calzado.

Miércoles, 13 de mayo de 2026 14:31

La crisis que atraviesa la industria nacional del calzado continúa profundizándose al calor del desplome del consumo interno y la apertura indiscriminada de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei. En ese contexto, la firma Dass, la única fabricante de zapatillas para marcas globales como Adidas, Nike, Umbro y Fila en la Argentina, avanzó con una decisión que vuelve a encender alarmas en el sector: trasladó a Paraguay las máquinas que operaban en su planta de Coronel Suárez y ya puso en marcha una nueva producción con 600 trabajadores en ese país.

La compañía, controlada por capitales brasileños, había cerrado durante 2025 su planta bonaerense de Coronel Suárez, uno de los principales polos productivos de calzado deportivo del país. Ahora trascendió que parte de esa infraestructura industrial fue reactivada en Paraguay, donde Dass opera junto a la empresa brasileña Texcin.

La novedad representa otro golpe para la industria nacional, que desde 2024 enfrenta un escenario de caída de ventas, pérdida de puestos de trabajo y creciente ingreso de productos importados terminados. El deterioro del mercado interno y la flexibilización de las importaciones aparecen como dos factores centrales detrás del proceso de vaciamiento productivo.

Dass apuesta a Paraguay mientras se profundiza la crisis industrial local

De acuerdo a distintos medios, la nueva planta instalada en Paraguay demandó una inversión cercana a los 40 millones de dólares y comenzó a operar en marzo de este año. Allí se producen las mismas marcas que anteriormente se fabricaban en Coronel Suárez: Fila, Asics y Champion, entre otras.

La inauguración contó incluso con la participación del ministro de Industria y Comercio paraguayo, Marco Riquelme, quien celebró el desembarco de empresas vinculadas al sector textil y del calzado.

“Estamos recibiendo a inversionistas brasileños, dueños de marcas como Fila y Umbro, además de fabricantes para firmas globales como Nike, ASICS y Champion. Hoy vemos las primeras prendas de Fila producidas en Paraguay”, afirmó el funcionario ante medios locales.

La decisión de Dass de trasladar a Paraguay las máquinas que operaban en Coronel Suárez representa mucho más que una mudanza empresarial. Durante décadas, la firma fue el principal empleador de esa ciudad bonaerense y había logrado sobrevivir a distintos ciclos de crisis económicas y procesos de desindustrialización. Sin embargo, no resistió el impacto combinado de la caída del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei.

El caso también marca una diferencia con otros períodos de destrucción industrial vividos en la Argentina. A diferencia de las etapas encabezadas por José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo o Mauricio Macri, cuando muchas fábricas eventualmente reabrían tras un cambio de ciclo económico, en esta oportunidad la planta de Coronel Suárez quedó directamente sin posibilidad de retorno: las máquinas ya fueron trasladadas fuera del país.

El proceso forma parte de una cadena más amplia de cierres y desmantelamientos que atraviesa la industria del calzado. Entre los casos más resonantes aparecen Cooper Shoes en Las Flores y Bicontinentar en Chivilcoy, una fábrica que llegó a emplear a 700 trabajadores ensamblando para marcas líderes como Le Coq Sportif, Under Armour y Montagne.

Todas esas empresas exportaban hasta 2023, por lo que desde el sector rechazan que la crisis responda a problemas de productividad o competitividad interna. Por el contrario, atribuyen el deterioro exclusivamente al actual modelo económico.

En el caso de Bicontinentar, la prioridad pasó a ser conseguir fondos para afrontar indemnizaciones y cancelar pasivos, en un escenario cada vez más crítico para la producción nacional.

“La situación es peor que en 2001”, advierten desde la industria

El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Horacio Moschetto, aseguró que el presente del sector es incluso más grave que el atravesado durante la crisis de 2001 o la recesión de 2018.

Según explicó, el derrumbe responde a un combo de factores que incluye la avalancha de importaciones favorecida por el dólar barato, la caída del consumo producto de la pérdida de poder adquisitivo y el crecimiento del contrabando por la falta de controles fronterizos.

El dirigente empresarial advirtió además sobre un fenómeno que comienza a expandirse en el sector: la destrucción de capital productivo.

Mientras Dass pudo relocalizar maquinaria por tratarse de un grupo internacional, muchas empresas nacionales no cuentan con esa posibilidad. En numerosos casos, las firmas debieron rematar bienes de capital para afrontar deudas bancarias, obligaciones fiscales o indemnizaciones laborales.

Sin embargo, la situación actual exhibe un deterioro aún mayor. Según describen desde el sector, existen empresas que ni siquiera logran vender sus máquinas pese a ofrecerlas a precios de remate.

Una ley para salvar al sector que quedó frenada con la llegada de Milei

Durante 2023, empresas del sector, la Cámara de la Industria del Calzado y el sindicato impulsaron conjuntamente una ley específica para proteger la actividad.

La iniciativa logró ser aprobada en la Cámara de Diputados y se encontraba próxima a tratarse en el Senado. Sin embargo, el cambio de gobierno terminó frenando el proyecto antes de su sanción definitiva.

Desde el sector sostienen que aquella herramienta podría haber amortiguado parte de la crisis que hoy atraviesa la industria nacional del calzado, una de las más golpeadas por el actual esquema económico.

Dass mantiene su operación en Misiones

En medio de un contexto preocupante, la compañía viene de ratificar que continuará con su actividad en Misiones y, aunque Dass recortó casi 50 empleos en lo que va de 2026, existe un acuerdo con el gremio del sector para mantener la estabilidad productiva en Eldorado.

La confirmación también llegó de la mano de gremios clave de la actividad como la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA). En ese sentido, Gustavo Melgarejo, titular del sindicato, declaró que Dass descartó el cierre definitivo en audiencias recientes con la cartera de Trabajo misionera y representantes gremiales.

“La empresa descartó ya en las audiencias el cierre definitivo. Eso por ahí sería algo para poner un paño frío a la incertidumbre que muchas veces generan las redes sociales”, sostuvo el dirigente sindical.

Igualmente, Melgarejo reconoció el deterioro que atraviesa la actividad y confirmó la reducción de personal aplicada durante este año.

“Tuvimos una reducción de 47 compañeros. Nosotros estuvimos en varias reuniones de conciliación dentro del Ministerio de Trabajo, donde también, aparte de la reincorporación de esos compañeros, pedíamos que no se aplique la nueva ley en la reforma en el caso de que siguieran más despidos”, afirmó.

Además, indicó que la propia empresa reconoció que el nivel actual de personal alcanzaría solamente para cubrir pedidos hasta junio.

Dentro de la planta de Eldorado también advierten sobre una transformación profunda del proceso productivo. Según señalan trabajadores del sector, la fábrica pasó progresivamente de producir calzado a funcionar principalmente como una estructura de ensamblado, hasta terminar afectada por el ingreso de importados.