Con un adelanto de casi $100.000 en efectivo y la promesa de un futuro pago de $1.200.000 para los últimos días de julio, el 90% de los trabajadores de la fábrica de cosechadoras Vassalli decidió retomar la actividad después de que la planta estuviera paralizada desde hace ocho meses.
En el marco de una asamblea, los operarios votaron, por unanimidad, a favor de la propuesta de uno de los responsables de la compañía, Roberto Chinelli, con lo que abrió una nueva etapa del conflicto, en el que ahora prevalece una tensa calma.
Los obreros del establecimiento ubicado en Firmat, Santa Fe, percibieron un adelanto en efectivo cercano a los $100.000 y recibieron el compromiso de pago de una suma una suma complementaria de $1.200.000 para fines de este mes. Ambas cifras extraordinarios serán imputadas a cuenta de los haberes que la firma les adeuda desde el período 2025.
¿Qué ofreció la empresa?
Con ambas cuestiones, la conducción interina de la compañía se aseguró desactivar la disputa y facilitar la entrega de una cosechadora que se encuentra en la etapa final de su producción: precisamente, resta solamente el montaje de ciertos componentes hidráulicos.
La comercialización de la unidad por un millón de dólares conseguirá el ingreso de dinero fresco que mejorará las arcas de la reconocida firma.
Con respecto a eso, el director ejecutivo, que encabeza al consorcio de inversores con intenciones de tomar el timón de la compañía, fundamentó la urgencia de este accionar en base al severo ahogo financiero debido al bloqueo y embargo de todas sus cuentas.
El acuerdo entre los operarios y los directivos de Vassalli se acordó sin la mediación formal de la seccional Firmat de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Su secretario general, Diego Romero, manifestó una postura entre la prudencia y la desconfianza, aunque aseguró que estará siempre a disposición y lejos de dificultar el entendimiento.
No obstante, el dirigente fue taxativo al señalar que los compromisos económicos que Vassalli mantiene con la estructura sindical no serán objeto de condonación. En tanto, aclaró que, si bien estos pasivos no operarán como un freno para el proceso de compraventa, sí constituirán un tema prioritario de discusión una vez que la planta industrial recupere su ritmo productivo habitual.
El plan de la empresa
El objetivo de Chinelli es desaparecer el fantasma de la quiebra y relanzar la marca en el mercado local, mediante la atracción de un segmento clave del sector agropecuario: el de aquellos productores y contratistas rurales que buscan modernizar sus herramientas de trabajo pero que carecen de la capacidad financiera para adquirir maquinaria de última generación importada, cuyos valores superan los 400 mil dólares.
Detalladamente, las autoridades actuales se pusieron como meta principal acaparar el potencial recambio de unas 3.500 cosechadoras propias en circulación, ampliando ese horizonte de mercado a cerca de 10.000 unidades si se contabiliza el parque automotor obsoleto de otras marcas del sector
Igualmente, con el impulso de conseguir nuevos compradores no alcanza para una mejora definitiva, sino que también depende de la capacidad real de los nuevos inversores para levantar los embargos bancarios, normalizar las relaciones laborales y ejecutar eficazmente su plan de negocios.