Whirlpool pone en venta su planta de Pilar y abandona la fabricación en Argentina: 220 trabajadores quedaron afuera

La multinacional estadounidense cerró en noviembre de 2025 la fábrica de lavarropas que había inaugurado apenas tres años antes con una inversión de US$52 millones. Ahora puso el complejo industrial en venta y abastece el mercado argentino con productos importados, principalmente desde Brasil.

Martes, 01 de septiembre de 2026 17:28


Whirlpool dio un nuevo paso en su retirada de la producción industrial en la Argentina. La multinacional estadounidense puso en venta la planta de lavarropas que había inaugurado en 2022 en Fátima, partido de Pilar, después de haber cerrado sus operaciones industriales a fines de noviembre de 2025. La fábrica había demandado una inversión de US$52 millones y su cierre afectó a unos 220 trabajadores.

El complejo, ubicado en el Polo Pilar sobre la Ruta Nacional 8, cuenta con 30.453 metros cuadrados cubiertos sobre un terreno de 120.693 metros cuadrados y quedó ahora en manos del mercado inmobiliario industrial. La comercialización está a cargo de JLL (Jones Lang LaSalle). Si bien la compañía no informó oficialmente el precio pretendido, estimaciones del mercado ubican el valor del inmueble entre US$17 millones y US$21 millones.

La operación inmobiliaria marca el final de un proyecto industrial que había sido presentado en 2022 como una apuesta de largo plazo para la fabricación nacional y la exportación de lavarropas.

De una inversión de US$52 millones al cierre

Whirlpool inauguró la planta de Fátima en octubre de 2022 después de desembolsar US$52 millones. En aquel momento, la compañía proyectaba producir hasta 300.000 lavarropas por año, con aproximadamente el 70% de la producción destinado a la exportación.

La fábrica había sido presentada como uno de los complejos industriales más modernos de la multinacional a nivel mundial. La línea productiva tenía capacidad para fabricar aproximadamente un lavarropas cada 40 segundos y el proyecto tenía a Brasil como uno de sus principales mercados externos.

Durante 2023, primer año completo de funcionamiento, la empresa llegó a sumar un segundo turno y retomó las exportaciones de lavarropas hacia Brasil. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar al año siguiente.

En mayo de 2024, Whirlpool eliminó uno de los turnos de producción, una decisión que implicó una reducción de alrededor de 60 puestos de trabajo. El proceso continuó hasta que la multinacional decidió discontinuar definitivamente la fabricación local.

Finalmente, el 26 de noviembre de 2025, la compañía comunicó el cierre de la planta y el fin de la producción de lavarropas en el país. La medida alcanzó a unos 220 trabajadores vinculados con la fábrica y la actividad industrial.

Del modelo productivo al 100% importador

Con el cierre de Pilar, Whirlpool dejó de fabricar lavarropas en la Argentina y modificó completamente su esquema de negocios.

La empresa decidió mantener su presencia comercial en el país, pero comenzó a abastecer el mercado con productos terminados provenientes de otras plantas. Brasil se convirtió en el principal origen de los lavarropas que comercializa actualmente Whirlpool en la Argentina.

La compañía mantiene su sociedad local, Whirlpool Argentina S.R.L., además de la comercialización, distribución, venta directa, garantías y servicio técnico.

Es decir, la marca continúa operando en el mercado argentino, pero sin producción industrial propia en el territorio nacional.

Actualmente comercializa lavarropas, heladeras, cocinas, hornos, lavavajillas, microondas y anafes, entre otros productos, pero el esquema dejó de tener como eje la fabricación local.

Una fábrica nueva que terminó convertida en un activo inmobiliario

El contraste resulta particularmente fuerte por la corta vida industrial que tuvo el establecimiento.

La planta fue inaugurada en 2022 después de una inversión millonaria y con una capacidad proyectada de 300.000 unidades anuales. Menos de cuatro años después, ya no produce y su infraestructura industrial salió al mercado en busca de un comprador.

El complejo cuenta con 12 docks de carga, dos rampas y unas 2.000 posiciones de racks, además de sistemas de tratamiento de efluentes, agua industrial y aire comprimido, red contra incendios, reservorio de agua y grupo electrógeno. También dispone de oficinas, showroom, comedor, vestuarios y otros espacios destinados a la operación industrial.

El terreno, además, permite incorporar hasta otros 50.000 metros cuadrados de construcciones, por lo que podría reconvertirse para nuevos proyectos industriales, logísticos o productivos.

El impacto sobre los trabajadores

El cierre de Whirlpool se sumó a una serie de decisiones empresariales que durante los últimos años implicaron reducción de turnos, despidos y cierres de plantas industriales.

En el caso de Pilar, la compañía había pasado en poco más de tres años de anunciar una importante inversión productiva a discontinuar completamente la fabricación y desvincular a unos 220 trabajadores.

La propia empresa había señalado al comunicar el cierre que la operación industrial no había alcanzado los niveles de eficiencia y competitividad necesarios para sostener el proyecto. Entre los objetivos originales se encontraba utilizar la planta como plataforma regional de exportación, con Brasil como uno de los destinos centrales.

El cierre también se produjo en un contexto de fuerte crecimiento de las importaciones de electrodomésticos y dificultades para la industria nacional para competir con productos fabricados en otros países. Un informe de Ámbito había señalado que el aumento de las importaciones, especialmente de productos de origen chino, había impactado sobre la producción local de electrodomésticos.

Una inversión que ahora vale mucho menos

Otro de los aspectos que marca el contraste es el valor de la operación.

Whirlpool destinó US$52 millones para construir y equipar la planta en 2022. Ahora, con el complejo fuera de funcionamiento, las estimaciones del mercado ubican su posible precio de venta entre US$17 millones y US$21 millones, aunque la compañía no publicó oficialmente un valor de comercialización.

El inmueble tiene una superficie cubierta de 30.453 metros cuadrados y más de 120.000 metros cuadrados de terreno, además de posibilidades de ampliación. Su ubicación dentro del corredor industrial de Pilar lo convierte en un activo atractivo para empresas que busquen instalar operaciones logísticas o productivas.

Pero detrás de los números inmobiliarios queda otro dato: una planta industrial concebida para producir y exportar lavarropas terminó, apenas unos años después, convertida en una propiedad en venta, mientras la misma marca continúa presente en Argentina pero abastecida mediante importaciones.

El caso Whirlpool y el nuevo mapa industrial

La transformación de Whirlpool sintetiza uno de los principales cambios que atraviesa el sector de electrodomésticos: las marcas pueden conservar sus operaciones comerciales en el país mientras reducen o directamente eliminan su producción local.

En el caso de Pilar, el proceso fue particularmente acelerado. Hubo una inversión de US$52 millones en 2022, expansión de la producción y exportaciones durante 2023, reducción de turnos y puestos de trabajo durante 2024 y, finalmente, cierre de la fábrica en noviembre de 2025.

Ahora, en septiembre de 2026, el último capítulo es la puesta en venta del complejo industrial.

Whirlpool sigue vendiendo en Argentina, pero ya no fabrica en Argentina. Y la planta que debía convertirse en una plataforma productiva regional busca ahora un nuevo dueño.

 

OTRAS NOTICIAS
ÚLTIMAS NOTICIAS